Jennie, una modelo y abogada argen-coreana de 25 años, desempleada y con una gran lista de deseos, decide abandonar su país natal, Corea del Sur, para encontrar una nueva oportunidad en Francia y vivir allí, donde conocerá a una joven, con muchísima...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Había pasados los tres días previos a la boda pensando en lo que Rosé me había preguntado el día que llegué; ¿la amas?
Claro que la quería, era mi mejor amiga y la única persona en el mundo que lograba que en mi estómago crezcan unas extrañas mariposas que me molestaban cada vez que veía sus profundos ojos.
¿Amarla?, la única persona que amo en este mundo es a mi hermana Ella, es difícil para mí dedicarle una palabra tan importante a cualquier persona, pero Lisa.
Carajo.
Decidí que una verdadera mejor amiga asistiría a la boda de su mejor amiga sin pensarlo, pero era raro y me sentía egoísta al menos para la novia. Me sentía Camilla Parker en la boda de Lady Di, podría llamarme la "amante" del Príncipe Carlos, lo que me haría la mala de la historia.
Ese razonamiento me llevó a pensar la horrible persona que me estaba convirtiendo por meterme en una relación sin intención de hacerlo. Les comenté esto a mis amigas y claro, armaron un drama.
—Podrías esperar sentada detrás de todos y cuando el sacerdote pregunte si alguien se opone, gritas: ¡Yo me opongo!—exclamó Minnie parándose de la silla del Mc Donalds.
—No seas tan dramática, Min, Jennie no haría eso—Rosé la miró con cara de obvia mientras comía una papa frita.
—Exacto, además Lisa no merece tanto escándalo—posé mi palma en el brazo de Minnie para sentarla—. Tiene que ser feliz a su manera.
—Mhmm... ¿Y si le dices lo que sientes por ella antes de la boda?, quizás logre cancelarla a tiempo.
—¿Estas bromeando?—la señalé con una papa frita—, será esta noche, no puede cancelar la boda en horas.
—Tampoco estoy segura de lo que ella siente por mí—dije revolviendo mi bebida.
—¿QUÉ?
Mis dos amigas se sorprendieron al mismo tiempo, llamando la atención de la gente que estaba a nuestro alrededor.
—Jennie—susurró—, ¿acaso crees que no nos dimos cuenta o eres estúpida? Desde que llegaste Lisa cambió.
—Sí, yo creo que te ama.
Que apurada, Min.
—¿Q-qué? No—bufé desviando mi mirada—, si ella realmente me amara, la habría dejado por mí.
—No siempre es así, Jennie. Créeme.
Rosé con sus "habilidades" de psicología comenzó a explicarnos sobre las personas que están destinadas a estar juntas pero que no era el momento. Además, explicó más cosas sobre el universo, pero mis pensamientos no me permitieron escuchar.
¿Cambió desde que llegué? ¿Entonces no conozco en persona a la Lisa que solía ser?
Teníamos cinco horas para prepararnos, así que nos dirigimos a la peluquería, nos maquillamos en mi departamento y nos vestimos. No me había dado el lujo de comprar un vestido nuevo, así que use uno que ya tenía guardado. Era pegado al cuerpo; color negro con un extenso tajo en mi pierna derecha, un escote por debajo de mis senos, dejando a la imaginación lo demás. Recogí dos mechones haciendo una media colita, con bucles por debajo.