- ¡¡Ah!! -Grito Isa, creo que el grito venia de la cocina, me levante de un brinco. Dios esta niña de verdad no les importaba nada, pensé.
- ¡Déjame! -Grito de nuevo, pero esta vez mí sentido de alarma se activó, baje las escaleras y seguí por el pasillo que conducía a la cocina, pero Isa no estaba allí, los gritos ya no se escuchaban más, me alerte aún más y corrí a su habitación, tampoco había nadie, ni en la de Valentina. Grite un par de veces el nombre de mi hermano pero no había ni un solo sonido que me diera pistas de donde estaba. Me fui a la habitación de huésped, que ahora se había convertido en la habitación de Cristian. El aún seguía dormido,- Sí que tiene el sueño pesado -Dije para mí misma, no había escuchado mi grito, o los había ignorado, de una manera u otra aún dormía. Se veía extrañamente asqueroso, me acerque un poco y note que estaba ebrio, ¿Qué?, me pregunte si había estado junto a Edgar y si él estaba de la misma manera, -¡Ya Becca!-, me regañe.
- Despierta -Dije en tono alto- ¿Dónde están las niñas? -Se dio media vuelta y siguió durmiendo- ¡Levántate! ¿Dónde están? -Empezaba a preocuparme cada vez más, no era normal lo que estaba pasando.
- Déjame Becca -Oí decir a Cristian entre-dientes- No sé dónde están -Siguió- Son tus hermanas, es tu responsabilidad.
- Novedades para ti Cristian -Dije con mi tono irritante, en verdad estaba empezando a usarlo más a menudo y más con Cristian- Ellas también son tus hermanas -Empezaba a preguntar si él no quería vivir aquí, pues con lo que acabo de decir lo empezaba a aclarar.
- Cierto -Dijo Crédulo- De igual manera no sé dónde están.
- Pues aquí no están, e Isabella estaba gritando cosas como: Suéltame o déjame algo así. Luego cuando fui a ver qué pasaba no había absolutamente nadie.
- No me importa - Oh. Cuanto me irrita.
- Ayúdame averiguar que paso, Vamos perezoso -Insistí.
- No me llames así -Supongo que se molestó, pero una gran palabra para hacerlo molestar nunca está de más- Te ayudare, pero ya sal que me tengo que vestir -Coloque mi rostro confundida, pero me levante y camine hacia la puerta, que asco, acaso dormía sin ropa, no me lo quiero ni imaginar.
- A dios perezoso -Me despedí.
- Becca -Chillo Cristian.
- No me llames así -Grite al otro lado de la puerta.
Luego de un rato salió de su cuarto, mientras que yo llamaba a mi madre, según ella Isabella había salido con Daniel y Valentina estaba en la escuela, me alivio mucho saber eso, ¿Pero por qué había gritado? No lo sé. Luego me ocuparía en saberlo.
- Falsa alarma -Dije cuando colgué mi celular- Ellas están bien.
- ¿Me hiciste levantar para nada?
- Al parecer si –Dije obvia. Mire mi reloj y faltaban quince minutos para mi próxima clase, tenía que correr a vestirme- ¿Me llevas? -No tenía más opciones, y caminar ni pensarlo.
- Si, pero si prometes no volver a levantarme así.
- No prometo nada - asegure y me fui directo a darme una ducha y vestirme.
En camino aproveche el silencio para preguntarle a Cristian sobre Edgar, aunque una parte de mí no quería saber nada de él, a la otra le picaba la curiosa. Según lo que entendí, Cristian era pésimo explicando, definitivamente nada en común conmigo hasta ahora. Se habían conocido el año pasado, ambos estaban en una fiesta, invitados por dos par de, el uso el termino chicas, pero como el la describía, yo diría todo lo contrario. Tomaron un par de copas y todo ocurrió muy rápido según Cristian, Edgar vomito en sus pantalones, y desde allí son como uña y mugre. Muy raro comienzo para una amistad, pero según lo que he leído, así comienzan las mejores. Wow eso lo tenía que escribir, agarre mi libreta, la cual llevaba a todos lados, y escribí en una hoja en blanco.
"Las Mejores Amistades, Tienen Un Raro Comienzo..."
Cristian=Edgar
Me despedí de Cristian al llegar, y fui directo a mi clase de Historia, esa materia me llamaba mucho la atención, bueno todo lo que tenga que ver con cosas antiguas me llama la atención, creo que eso es lo que me encanta del trabajo de mi padre, es genial ver como las cosas han evolucionado, y como era el mundo antes de este "Ahora".
Luego de que acabaran las clases, le pregunte a Cristian si me podía llevar, pero él se excusó diciendo que tenía que ir a "otro lado". Vi como Isabella se iba con Daniel, y pensé que gastaría palabras preguntándole si me podía llevar, así que tendría que caminar, ¡Genial! Luego de treinta minutos llegue a casa y fui directo a darme una ducha, odiaba estar sudada, lo odiaba mucho. Volví a pensar que si tuviera un auto no estaría sudada y eso me ayudo a alentarme a ahorrar, últimamente no había ahorrado, desde hace mucho tiempo, -tendré que empezar ahora-me dije, si no quería seguir caminando como una tonta y sudar, tenía que empezar. Luego mi edad me desilusiono, ¿16?, supongo que esa no es la edad para tener licencia, mis ilusiones de tener un auto se fueron por la ventana, pero el ahorrar no, si quería un buen auto para el futuro tendría que empezar a ahorrar desde ahora.
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Diario de una Escritora más...
Novela JuvenilMi universo, Mis reglas. Los Cambios, Retos, Olvido, Amistades, Perdidas y el amor... ¿Podrán ser superados? Descúbrelo... Vivimos en un Universo donde el amor ya casi se vuelve un temor, donde un "Te Amo" ya es un saludo, la Ignorancia es como la a...