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𝐂𝐈𝐍𝐂𝐎 you saved me
— ¿Quienes de esta clase se quieren presentar al examen de admisión de la U.A? — Preguntó en alto nuestro profesor, siendo Katsuki, Izuku y yo quienes levantaron la mano.
Nadie se sorprendió de que Bakugo alzase su mano, un quirk como el suyo es algo envidiable, pero las risas hacia Izuku estallaron nada más levantó la mano.
— No les hagas caso. — Murmure apoyando mi mano en su rodilla, el peli verde me asentía con la cabeza nervioso mientras me susurraba un casi inaudible "gracias".
— Estoy seguro de que todos en esta clase tendrían una oportunidad de entrar en la A.U. — Ánimo el profesor haciendo que la risa del rubio resonara por toda la clase.
★
Las burlas hacia Izuku de está mañana le habían dejado triste por el resto del día, puse todo de mi parte para ayudarle pero es muy difícil impedir que algo así no te afecte.
Incluso se fue solo después de que terminaran las clases, pero en este tiempo he podido fijarme que cuando se va nunca es en dirección a su casa.
Ahora me encontraba sola yendo hacia la estación, ya era bastante tarde pero había tenido que salir a hacer unas compras de urgencia, tuve que correr un poco para poder llegar a coger el último autobús así que pagué rápido el pasaje para ir hacia el asiento que quedaba libre.
Me senté con prisas al notar como el autobús comenzaba a avanzar, ni siquiera había mirado a quien tendría al lado, giré ligeramente mi cabeza notando como quien tenía al lado ya me miraba con los ojos abiertos de par en par.
No me lo puedo creer.
— Ves como si me acosas, me das mucho miedo de verdad. — Dijo Katsuki mirándome mal.
— Esto solo ha sido una horrible casualidad, no te emociones. — Murmure girándome en otra dirección.
— Créeme que no me emociona nada verte.
— Tranquilo, mi parada queda cerca no me tendrás que ver mucho rato. — Comenté recibiendo una mala mirada por su parte.
No paso demasiado hasta que el autobús llego a mi parada, sin decir nada cogí mis cosas y me levanté, estaba tratando de pasar rápido cuando unos chicos me frenaron de golpe.
— Quédate un poco más. — Murmuró uno riéndose siendo seguido por el resto de sus amigos.
Sentía la mirada del rubio clavada en lo que estaba pasando, no quería más burlas por su parte así que empuje a todo ese grupo y salí con prisa de allí.
Estaba apunto de colocarme mis cascos pero unos pasos tras de mí me hicieron alertarme, eran los chicos de antes. Empecé a acelerar mi paso a la vez que cambiaba de calle constantemente para tratar de despistarlos pero todavía seguían tras de mí.
Mientras miraba hacía atrás tratando de ver si se habían ido no me di cuenta de que dos ellos ahora estaban delante de mí.
— ¿Por qué tienes tanta prisa? — Preguntó uno de ellos.
Estaba petrificada, intente retroceder para alejarme de aquel chico pero unas manos me agarraron con fuerza por la espalda, estaba acorralada.
— ¡Soltarme por favor! — Grité sin saber que hacer intentando soltarme.
El agarre que ejercía en mis brazos se volvió más fuerte, empezaba a sentir punzadas en la zona de la fuerza que estaba aplicando sobre mi, pequeñas lágrimas se formaban en mis ojos mientras aquellos chicos comenzaban a avanzar más hacia a mi.
— No me hagáis nada por favor. — Las lágrimas solo salían y mi voz comenzaba a quebrarse, lo único que podía ver era como aquellos se reían mientras me tocaban forzosamente.
Mi corazón latía con fuerza y no paraba de temblar, estaban por quitar mi sujetador desde atrás, intentaba resistirme pero cuanta más fuerza hacía más daño me hacían ellos, a este punto debía tener mis brazos morados.
— ¡Dejarme ya por favor! — Grite cuando lograron quitarme el sujetador, el chico que ahora lo tenía en la mano se puso frente a mi empezando a burlarse, el resto de ellos le seguían hasta que el sujeto que tenía delante cayó al suelo y una explosión resonó por toda la calle.
— ¿Que cojones ha sido eso? — Preguntó alterado uno de ellos mientras todavía me agarraba, todos empezaron a retroceder cuando otra explosión resonó por toda la calle, esta vez mucho más cerca de nosotros.
— Yo me voy de aquí. — Murmuró el chico que me tenía agarrada dejándome caer al suelo con fuerza, no sentía mi cuerpo responder y cada vez estaba más asustada, empecé a retroceder hasta chocar con la pared de la calle y por fin deje mis lágrimas salir libremente.
Estaba acurrucada con la cabeza apoyada en mis rodillas cuando alguien levantó mi cabeza con rapidez.
Katsuki.
— ¿Tara estás bien? ¿Te han hecho algo? — ¿Que hacía él aquí? parece tan preocupado, estaba casi sin respiración.
A pesar de eso sentía mucha vergüenza de qué me viese así, el jamás me respetara, siempre me verá como alguien débil.
— Solo quiero irme a mi casa. — Murmure sin siquiera mirarle a la cara, él me extendió su mano y me agarre con fuerza de ella poniéndome de pie, ahora sí tenía una vista exacta de todo mi cuerpo.
Su mirada se clavó en los hematomas de mis brazos mirando estos con pena, para después desviarse hacia mi pecho, me puse roja de la vergüenza al recordar que no llevaba sujetador debajo de la camiseta y me tape rápido con mis brazos.
— Te acompañaré a casa Tara. — Asentí con la cabeza a lo que decía comenzando a caminar a su lado.
Todo el camino fue silencioso, nadie decía nada, Katsuki me dejó justo en frente de la puerta de mi casa y sin decir nada iba a girarse para irse.
Tal vez esto era una muy mala idea pero no quería estar sola.
— ¿Puedes quedarte conmigo? — Susurre agarrando la muñeca del rubio.
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