Capítulo 9: Reabastecimiento, Parte 1

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Estamos sobre una de las casas que rodean el cuartel. Estoy absorto en mis pensamientos, como de costumbre, mientras estoy pensando en infinidad de posibilidades. El humo que sale de algunas casas y el olor tan cargado hacen que esté un poco mareado y que no pueda pensar con claridad.

¿Dónde están? No logro encontrarlos... Pero eso es muy raro, deberían estar aquí peleando. ¿No nos hemos ido por tanto tiempo, ¿no? Deberían habérselas apañado fácilmente, son un escuadrón fuerte, ¿verdad? No creo que todos hayan...

Dándose cuenta de mi preocupación, Álvaro se me queda mirando algo preocupado para luego sacar su característica sonrisa de ánimos y ponerme una mano en el hombro.

-Seguro que están escondidos en algún lugar no muy lejos, no tiene sentido que hayamos estado peleando todo el rato y justo el momento en el que me distraigo se los hayan comido a todos -sopesa él-. Una de dos, o se han escondido por aquí o han entrado en el cuartel.

-Eso es imposible... No hay lugar por el que entrar al cuartel a salvo y, aunque entrasen, ¿cómo saldrían después sin refuerzos? -Miro en dirección al cuartel, viendo cómo los titanes rodean el cuartel y la titán no es capaz de despejarnos una entrada sin ayuda.

-Bueno, ¿no es cierto que Arnau y Grex han llegado con la titán? Se habrán podido abrir camino hacia el cuartel de alguna manera junto con el resto. Lo que no entiendo es cómo no han salido ya...

Tiene razón, no contaba con que los dos mejores reclutas habían llegado junto con la hembra. Eso ha podido bastar para que entren al cuartel, reposten y aclaren la situación con los reclutas de guarnición atrapados. Aun así...

-¡Muy bien! -Levanto rápidamente la vista hacia el cuartel y frunzo el ceño con determinación-. En ese caso entraremos nosotros también. Pero ten en cuenta que contaremos con poco tiempo antes de que los titanes destruyan el cuartel por completo ya que hay bastantes intentando entrar a comerse lo que sea que haya dentro.

Álvaro me devuelve la mirada de determinación y mira al cuartel conmigo.

-Je... ¡Pues que dé comienzo la operación bengala! -dice, haciendo alusión a la ayuda que proporciona una bengala y la velocidad que alcanza un tigre de bengala.

Estamos a punto de partir hacia los titanes que envuelven el cuartel cuando, de pronto, alguien cae rápidamente del cielo y nos empuja fuera del tejado, cayendo hacia el siguiente edificio y entrando a él a través de una ventana, la que rompemos con nuestro cuerpo antes de caer al suelo de la habitación de este edificio.

Tanto Álvaro como yo rodamos por el suelo de madera antes de frenar sobre nuestras espaldas, mientras que el recluta que nos ha empujado aquí cae de pie frente a la ventana, haciendo que, desde nuestro punto de vista, la luz de su espalda lo vuelva una figura completamente oscura.

-¿Estáis bobos o qué os pasa? -dice la figura, con un tono de aburrimiento por la situación.

Conforme mi vista se adapta a la iluminación de la habitación, Álvaro se sacude la ropa mientras despeja su cabeza. Pasan unos segundos y me relajo al ver que la amenaza que tenemos delante no es más que una cara amiga; Andrea es la que está de pie frente a nosotros.

-¿Ya has callado a los tontos que gritaban? -dice otra voz desde otra parte de la habitación.

Exploro el sitio con la mirada y tardo poco en ver a Marc sentado en un asiento de la habitación. No entiendo nada, no se supone que deberían estar luchando?

-¡Anda! -dice Marc con tono irónico-. Si es nuestro queridísimo amigo Álvaro. Se ve que lo de estar todos juntos no es lo tuyo, ¿eh?

-Y lo dice el que se quería comparar la polla con el resto y acabar con más titanes él solo -rebate Andrea.

Attack on Titan - PanaversoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora