Isidro Valero estaba en la cocina charlando con Digna mientras esta ultimaba los preparativos para la gran cena que los de la Reina compartirían con motivo de la vuelta a casa del pequeño de los hermanos. Las bandejas de aperitivos estaban ya preparadas sobre la mesa auxiliar y las ollas hervían a fuego vivo completando la cocción de los platos principales.
- Isidro, hoy tendrás que cenar las sobras del cocido de ayer, con la preparación del banquete para Andrés no he podido cocinar nada para nosotros.
- No te preocupes, podría comer ese cocido cada noche. Damián está emocionado por la vuelta de Andrés, volver a tener a la familia reunida es siempre una alegría. – El tono del chófer se volvió melancólico, para él era imposible no pensar en la distancia que le separaba de su hija en momentos así.
- Sé perfectamente en qué estás pensando, Isidro. Eres como un libro abierto, cuando te pones así de triste es por Fina.
- No puedo evitarlo, Digna, sabes que mi pequeña Serafina es todo para mí. Nos escribimos todas las semanas, pero hace ya demasiado tiempo que no nos hemos dado un abrazo.
- Seguro que por Navidades le dan algún día libre y puede venir de visita. Lo que tienes que hacer es cuidarte para que cuando vuelva no se lleve ningún susto. ¿Has pedido cita con la doctora Borrell?
- Ya sabía yo que no me dejarías tener la noche tranquila. No, no he pedido cita. Te tengo dicho que estoy perfectamente, mira – Isidro empezó a dar torpes pasos de baile para demostrar su buena salud.
- No me creo nada, en las últimas semanas has tenido ya tres achaques fuertes, si es que no has tenido más y yo no me he enterado. – reprochó Digna.
Toda la familia de la Reina al completo esperaba la llegada de Andrés reunidos en la salita de la casa. La última en unirse había sido Marta, que acababa de llegar de Madrid.
- Hermanita espero que traigas buenas noticias y que hayas conseguido rebajar el precio apretando a esos proveedores. Ya avisé a padre que no me quedaba nada tranquilo de enviarte a ti sola a negociar con ellos.
- Tú siempre confiando en mis capacidades. – Marta trataba de compensar con ironía el enfado que Jesús le provocaba. – Te informo de que sí he conseguido alcanzar un acuerdo beneficioso para la empresa. Mañana tendrás en el despacho los nuevos contratos.
- Marta, ya pensaba que no llegarías a tiempo para la cena, has vuelto muy tarde de Madrid. – El patriarca intervino para cortar la tensión entre sus hijos.
- He tardado un poco más de lo esperado porque me he acercado a la estación de autobuses de Madrid por si podía ahorrarle a Andrés el último trayecto en autobús, pero no he llegado a tiempo y su autobús ya había iniciado su marcha.
- Tu siempre tan atenta con Andrés, seguro que si hubiese sido yo quien hubiera tenido que subirse a un mugriento autobús no habrías movido por mí ni medio dedo.
- Piensa lo que quieras, aunque debo reconocer que disfruto imaginándote en el autobús de línea. – El tirón de oreja con el que Marta acompañó a su comentario indignó a Jesús que decidió dejar esa zona de la salita y buscar conversación con su mujer.
- Hija, no entiendo como podéis estar siempre peleando, y más ahora que compartís tanto tiempo en la fábrica.
- Quizá es por eso, padre, Jesús nunca ha aceptado que yo participe en el negocio. Por cierto, en la estación de Madrid me he encontrado con Fina, la hija de Isidro, me ha acompañado de vuelta a la finca. Está muy cambiada, no la he reconocido al principio, ya es toda una mujer. – A Marta le resultaba mucho más agradable pensar en Fina que en Jesús.
Isidro y Digna se sobresaltaron al escuchar llamar a la puerta del acceso para el servicio. Gema ya se había retirado a la casa de los Merinos para terminar sus labores y no esperaban a nadie más. El chófer abrió la puerta y casi se cae al suelo al ver ante él a su querida hija. Sin mediar palabra Fina se lanzó a los brazos de su padre y mantuvieron el abrazo en silencio unos instantes, mientras que de las mejillas de ambos empezaban a brotar lágrimas de felicidad.
La entrada de Andrés de la Reina en la casona fue mucho más comedida, un buen apretón de manos por parte de Damián, una fuerte palmada en la espalda de parte de Jesús y un sentido abrazo de Marta. Unas breves palabras de bienvenida y conversaciones poco profundas durante la gran cena. Así eran los de la Reina.
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Toledo - París - Toledo
Fanfiction¿Y si Fina se hubiera marchado con Esther a París la primera vez que esta se lo propuso? Este fanfic explora la vuelta a Toledo de una Fina Valero sofisticada que ha estado viviendo en París los últimos tres años. ¿Lograrán Fina y Marta enamorarse e...