Con Las Bolas Bien Puestas

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Después del ir y venir de los cazadores, líderes y sirvientes de la cofradía, sus condolencias y muestras de apoyo un pequeño Senjuro agotado y visiblemente afligido se separó de la congregación funeraria y alejándose cada vez más de las luces y el susurro de las muchas voces que convivían en tono bajo por respeto llegó hasta la pequeña y distintiva entrada a un costado de la finca, salió por esta y cerrandola sin que nadie se percatace se sentó en el suelo a llorar la partida de su hermano, al pasar de casi media hora una enorme figura oscura y difusa cubierta por una túnica negra que le tapaba incluso el rostro y que pareciese haberse materializado de la nada se paró frente al pequeño, éste bastante acongojado y mirándolo desde su descendiente posición se limitó a secarse las lágrimas y continuar sollozando

-no deberías estar aquí afuera niño... Es muy peligroso

-ya no importa, ya no importa nada, y que si me come un demonio, la única persona que hubiese llorado por mi ya no está, murió peleando contra uno de esos malditos y yo no pude hacer nada, nadie pudo hacer nada

El pequeño se levantó de un salto, tomó una rama del suelo y comenzó a golpear un árbol con furia mientras la enorme sombra lo miraba fijamente y en silencio

-¡¡¡no pude hacer nada, no puedo hacer nada, soy un inútil, me maldigo a mi mismo por no poder usar una espada!!! ¡¡¡Los odio malditos demonios y me odio a mi mismo por no ser tan fuerte como él!!!

Después de golpear el árbol en repetidas ocaciones y destrozando la rama en el acto el pequeño cayó de rodillas exhausto y el hombre se aproximó a él extendiendo su mano

-te estan sangrando las manos niño, ven conmigo

Senjuro bastante resignado y sin medir el peligro ya sea por decepción o por desinterés de su propio bienestar ingresó al bosque con el enorme sujeto y después de algunos minutos de andar llegaron a una pequeña fogata en la cual sin prestarles mucha atención a los recién llegados un enorme cuervo esperaba pacientemente a que su cena, una trucha plateada terminara de asarse junto a un peculiar pozillo de metal

-¿quien es usted?

-yo no soy nadie importante, siéntate y dejame ver ésas manos

El niño obedeció, se sentó en el tronco más próximo al fuego, abrió las palma revelando varias astillas clavadas y llagas abiertas y sangrantes que el hombre retiró y limpio con agua helada y con una pasta verduzca de apariencia peculiar

-¿ustede es medico?

-¿parezco un médico?, cierra los ojos y respira, ésto te va a arder

El hombre vacío en las manos del niño un liquido de aroma penetrante y éste inmediatamente las sacudió mientras recentia el dolor

-¡¡¡aaayyy!!! Es...¿Sake?

-que perspicaz

-papá suele tomarlo todo el tiempo

-si, lo se, ¿tu bebes?

-no, aun soy muy pequeño para éso

-si, es verdad

-¿usted bebe?

-pareciese que si pero no, va contra mis creencias, llevo la botella para desinfectar heridas, solo éso

el hombre encorchó la botella y la guardó en un pequeño saco de viaje, de éste mismo tomó dos vendajes y una pequeña barra de dulce aroma, después de vendar las manos del pequeño le dio la barra y avivó las ascuas debajo de la extraña tetera

-come, te gustara

-¿que es?

-veneno...

El chico miró con recelo la extraña galleta y la olfateo

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