Cuando menos pensé ya estaba haciendo mis maletas; lista para irme y dejar todo atras, incluyendo a Junior.
Mi coraje era algo incontenible en ese momento, no podía entender porque cuando más le di todo mi apoyo me hacia esto.
¿De verdad era justo?
¿Qué era lo que había causado que Antonio cambiará tan repentinamente?
Era todo lo contrario al Junior que yo conocía hace solamente unos años.
La fama y el dinero lo habían vuelto otra persona completamente diferente; ahora solo se tomaba en cuenta el mismo sin importar si su falta de interés me afectaba a mi o a nuestra relación.
Ahora más que nunca comprendía las palabras de todas las personas de mi alrededor, quienes me advirtieron sobre eso, pero simplemente me aferre a él como una tonta, como si el fuera algo necesario para seguir viviendo.
No quise darme cuenta de la realidad. Pensaba que la gente estaba loca, pero me equivoque, la loca era yo al pensar que él volvería a ser el hombre de antes, algo que no pasó nunca.
Eran constantes las discusiones de Junior conmigo acerca de ese tema, siempre se concentraba más en su carrera, y digo no es algo que me afectará al principio, hasta que paso cierto punto.
Flashback:
Las horas pasaban y Antonio jamás llegó. Todo se quedó decorado tal y como lo había hecho para Junior.
Sin darme cuenta me había quedado dormida en la mesa, esperando por Antonio, pero jamás llegó.
Desperté sintiéndome un poco adolorida, pues mi mala posición en la mesa había causado cierta incomodidad, pero no lo tome en cuenta, debido a mi profundo sueño.
Revise mi celular y pude darme cuenta que eran las nueve y treinta de la mañana. Pensé que Antonio por fin había llegado, pero no fue así, pues el no se encontraba en la habitación.
¿De verdad se olvido de nuestro aniversario?
Me sorprendía que Junior lo hubiera olvidado por primera vez en todo el tiempo que llevamos como pareja, era como si de verdad estuviera haciéndolo a propósito.
No me quedo más que quedarme en la cama, con mis ojos enrojecidos debido al llanto.
No soportaba más esto.
No quería seguir siendo la tonta de siempre.
No iba a permitirlo más.
Sin caer en cuenta, me quedé profundamente dormida ante todo lo que había llorado.
(...)
—¿Mami? Despierta, mi amor, ya llegue—Pidió Junior en un tono bajito.
—Hasta que te dignas en llegar—Dije mientras tallaba mis ojos un poco adormecidos y rojos de tanto haber llorado.
—¿Qué pasó? ¿Por qué dices eso?—Pregunto Junior mientras notaba la hinchazón de mis ojos—¿Qué tienes? ¿Por qué lloraste, amor?
¿De verdad tenía el descaro de preguntar eso? ¿Qué se hacía en esos casos?
Mis ganas de soltarle una gran cachetada cada vez eran más, pero me tragaba esas ganas a como podía.
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