Capítulo 1: Un Nuevo Comienzo

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¡este es un reinicio 

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Naruto Uzumaki estaba pegado a la ventana del tren elevado, observando cómo el mundo cambiaba rápidamente frente a sus ojos. Beijing se extendía en todas direcciones con su mezcla de edificios ultramodernos y callejones antiguos que parecían sacados de otra época. Sin embargo, la belleza de la ciudad no podía distraerlo del vacío que sentía en el pecho. Todo era nuevo: la ciudad, el idioma, las costumbres, e incluso su rutina diaria. Había dejado atrás su hogar en Japón, y junto con él, todo lo que conocía.

Su madre, Kushina, estaba sentada junto a él, leyendo un mapa con una concentración que solo una madre decidida podía tener. Su cabello rojo brillaba con la luz del sol que se filtraba por las ventanas del tren.

—¡Naruto! Baja del tren y ayuda con las maletas —dijo Kushina, sacándolo de sus pensamientos.

Naruto asintió con desgana y siguió a su madre mientras salían de la estación. La idea de comenzar de nuevo en un lugar desconocido no le entusiasmaba en absoluto. Había pasado los últimos años aprendiendo karate con Jiraiya, su maestro en Japón, y ese dojo había sido su refugio, el lugar donde sentía que pertenecía.

Mientras caminaban hacia su nuevo apartamento, Naruto miraba a su alrededor con una mezcla de curiosidad y nerviosismo. Los vendedores en los mercados gritaban para atraer clientes, las bicicletas zumbaban por las calles estrechas, y los aromas de comida callejera flotaban en el aire. Todo era tan vibrante, pero también abrumador.

—Este es nuestro nuevo hogar, Naruto —dijo Kushina con una sonrisa, tratando de animarlo mientras abría la puerta de un pequeño apartamento en un edificio viejo.

Naruto miró a su alrededor. Era modesto, con paredes descoloridas y muebles que parecían haber sobrevivido varias mudanzas. Pero había algo acogedor en el lugar, algo que su madre logró transmitir con su actitud positiva.

—Supongo que estará bien —murmuró Naruto mientras dejaba caer su mochila.

A la mañana siguiente, Naruto se encontraba frente a la puerta de su nueva escuela. El edificio era enorme, con una arquitectura que combinaba elementos modernos y tradicionales. Sujetando con fuerza la correa de su mochila, respiró hondo y entró.

Desde el momento en que puso un pie en el pasillo, sintió las miradas de los demás estudiantes. Algunos susurraban entre ellos, otros simplemente lo ignoraban. Naruto intentó no prestar atención mientras buscaba su salón de clases.

Las horas pasaron lentamente. Los profesores hablaban en mandarín, y aunque Naruto entendía algunas palabras gracias a las lecciones que había tomado antes de mudarse, se sentía perdido. Durante el almuerzo, se sentó solo en una esquina del comedor, observando cómo los demás estudiantes se agrupaban con facilidad.

Fue entonces cuando notó a un grupo de chicos practicando kung-fu en el patio. Uno de ellos, un joven de cabello corto y mirada confiada llamado Cheng, parecía liderar la sesión. Naruto no pudo evitar sentirse intrigado. Quizá podría aprender algo de ellos, pensó.

Naruto se acercó, tratando de parecer amigable.

—¿Qué están haciendo? —preguntó en un mandarín algo torpe.

Cheng se giró hacia él, mirándolo de arriba abajo con una expresión de desdén.

—Practicamos kung-fu. Algo que tú no entenderías —dijo con una sonrisa burlona.

Naruto frunció el ceño.

—Yo sé karate —respondía con confianza.

El comentario provocó risas entre Cheng y su grupo. Uno de ellos dio un paso adelante, imitándolo.

The Karate FoxDonde viven las historias. Descúbrelo ahora