Ann Harper, la suicida

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El vacío se apodera de Ann. Sigue con las piernas recogidas, los ojos cerrados y las lágrimas cayéndole por sus pálidas mejillas. De repente abre los ojos. Permanece unos segundos mirando al niño, se levanta y va a por él. Lo coje de los hombros y levanta la pierna para golpearle y después tirarle al suelo. Empieza a formarse un revuelo. Sin pensárselo dos veces, sale corriendo y salta la puerta de fuera del colegio.
Pone rumbo a casa, le da igual lo que le pregunten, le da igual.

Sacó las llaves y las introdujo con nerviosismo en la ranura. Estaba furiosa. Su tío estaba viendo la televisión. Cuando Ann entra, parece no inmutarse por su estado.
- Han llamado del instituto.- dice el hombre sin a partar la vista del televisor.
- ¡Pues vale!- grita Ann, tirando la mochila al suelo y dando histéricos pasos hasta el desván. Allí arriba guardaba algo que nadie sabía. Ni siquiera su hermana. Abrió el cajón de una antigua cómoda de la que se habia apoderado. Sacó de ella una caja de hojalata, que seguramente tendría desde que era niña. Se sentó en el suelo y abrió la caja cuidadosamente. Ella misma se sorprendió al recordar lo que contenía.
-Volvemos a vernos, amigas mías.- susurró.
La caja tenía cuchillas, muchas, de diferentes tamaños. Algunas aún tenían manchas de sangre. La primera que coje es una pequeña. Recuerda la primera vez que se cortó. Usó esa cuchilla, la había sacado de un sacapuntas.
Acerca la cuchilla a su brazo. Nota la cuchilla fría sobre su piel. La presiona y empiezan a salir las primeras gotas de sangre. La agarra con más fuerza, y la mueve rasgando su brazo de un lado a otro. Pero no. No era esa la cuchilla que necesitaba en ese momento. La suelta y coje la más grande que tenía. Empieza a cortarse. Aprieta los ojos de dolor. Y mira el suelo lleno de sangre, mezclada con sus lágrimas. Mientras lo hacía, pensaba: "Ya está, ya ha pasado todo. Todo por lo que un día luché me ha sido arrebatado. Y me siento tan gilipollas. Soñar es de tontos. No volveré a hacerlo nunca más. Bueno, ¿y qué si soy una desgraciada? Tendré que vivir con ello, es lo que hay. Y Shawn, no quiero saber nunca nada más de él. Shawn Peter Raul Mendes, me has destruido más de lo que me has salvado. Ahora soy más fuerte de lo he sido nunca. Estos cortes sólo son marcas de guerra." Cuando ya no le queda ni un hueco más para cortar, para. Ya está bien por hoy. Mañana no va a ir al instituto, claramente. Aun así decide darse una ducha. Mira hacia abajo y ve su sangre caer, mezclarse con el agua y desaparecer por el desagüe. Es hora de cenar, pero si sale así su hermana se alertará al ver los cortes. Así que se pone una sudadera y sale a recoger su comida y llevársela al desván. Pero Ann pasa por alto un detalle importante. La sudadera le quedaba algo pequeña. Al estirar las manos para alcanzar su plato, la manga de la sudadera se le sube, dejando al descubierto sus cortes. Su tío no se da cuenta, pero Chloe sí.
- Ann.- dice llorando a mares. - Qué te has hecho. No sigas por favor.
Ann la mira con desprecio. Chloe intenta en vano agarrar a su hermana antes de que entrase al desván.

Su hermana se estaba haciendo sufrir, matándose en vida , probablemente por su culpa, y su conciencia no puede con ello.

Breaking Walls (Shawn Mendes)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora