Aproximadamente veinticuatro horas previas a la hora cero, se han producido interrupciones en mensajes. Situación que se adjudicó a la distorsión provocada por la presencia de llamaradas solares.
La interrupción se comprobó y se atribuyó a una distorsión solar que aunada a la descomunal cantidad de señales emitidas por las naves entrantes ocasionó un fallo en el aparato de comunicaciones.
Cuatro horas mas tarde, un tripulante del Frontier informaría que oye algo similar a voces por el canal de comunicación. Una hora después una señal desconocida bloquearía el flujo de datos principal de la órbita por cuatro segundos. La fuente quedaría sin identificarse. Media hora después se producen otras dos descargas, también sin identificar su origen exacto.
Una hora después de estas últimas el centro de control de comunicaciones de Elysium informaría de una serie de <<mensajes fallidos>> y advierte ante la posibilidad de que el fenómeno se vea replicado hasta que se encuentre el problema. Una hora después de eso en la franja oriental del sistema en dirección al vacío entre galaxias se da nuevamente el fenómeno de <<mensaje fallido>> solo que esta ocasión la duración del mismo fue notoriamente mayor a las últimas veces.
Existen numerosas pistas. Existen numerosas señales. Sorprende la extraordinaria meticulosidad con la que el enemigo mantiene su preparación para entrar en combate. Se puede considerar algo incompetente que a pocos de esos casos se les prestará la atención debida. La verdad es que en este caso nadie sabía de la existencia de dicha amenaza.
En la superficie de Urex, bajo la luz de la mañana. Daemon espera la llegada del último contingente de colosos de la casa Kalatras. Máquinas formidables sin duda pero sumamente lentas.
Daemon se percata de una ligera interferencia en su comunicador. Como si intentase captar una señal que fantasma. Durante un momento piensa en reportarlo, pero decide no hacerlo. Su armadura ha experimentado largos periodos de actividad sin mantenimiento alguno a lo largo de un par de meses. No le ha sido posible designar un espacio de tiempo adecuado para el mantenimiento, aunque sabe que no puede seguir postergándolo mucho más.
Atribuye la falla en las comunicaciones a un deterioro en de el sistema. Sin embargo le resulta peculiar que la IA del traje no detecte dicha avería tras numerosas comprobaciones de estado.
La interferencia no se debe a una falla. Daemon como muchos otros lamentarán más tarde el no haber reportado tal "avería". Lo lamenta con más amargura que cualquier otra cosa vivida en Urex, quizá si lo hubiese reportado a tiempo se habría podido anticipar su llegada. Se repetiría durante muchos años, un remordimiento que le acosara durante toda su vida.
Después de las muertes y el genocidio indiscriminado, después de los combates y de las masacres. Daemon se daría cuenta de que en su desestimación ha hecho caso omiso de una señal de aviso que era vital.
Sin embargo es injusto culparle cuando no fue el único, Entre los ochenta mil miembros de la cohorte fénix que hay aproximadamente en Urex o sus alrededores aquel día, existen varios centenares de individuos que como él hacen caso omiso a las señales fantasma. A diferencia de Daemon, muy pocos sobrevivirán el tiempo suficiente como para arrepentirse de ello.
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La Batalla de Urex
Science FictionTres siglos han transcurrido desde el final de la "Noche Eterna" la humanidad vive una era dorada de descubrimientos y prosperidad sin precedentes, miles de mundos se extienden a lo largo y ancho de la Gran espiral a clamando las conquistas de viej...