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El crujido de los leves gruñidos me desperto

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El crujido de los leves gruñidos me desperto. Un sonido simple, casi insignificante, pero suficiente para sacarme de mi sueño pesado. Parpadeé lentamente, dejando que mis ojos se ajustaran a la tenue luz que se filtraba por las cortinas mal ajustadas. La habitación estaba en penumbra, iluminada solo por el amanecer que derramaba un brillo dorado sobre las paredes. Me giré hacia el lado opuesto, enterrándome un poco más entre las sábanas que aún retenían el calor de mi cuerpo, pero pronto mis ojos se posaron en Katsuki.

Ahí estaba, de pie frente al espejo, con la misma energía apurada y molesta de siempre. Su postura era rígida, sus hombros tensos como si estuviera peleando con el tiempo. Lo observé mientras abotonaba la camisa de su uniforme escolar, cada movimiento rápido, preciso, como si fuera una rutina perfectamente ensayada. Sin embargo, había algo en su expresión reflejada en el espejo. Algo entre molesto y concentrado, como si su mente estuviera en otro lugar.

Con el ceño fruncido, intentaba acomodar su característico cabello rubio en puntas. Era casi gracioso cómo las cosas más insignificantes, como un mechón rebelde, podían sacar de quicio a alguien tan feroz como él. Finalmente, sus ojos se alzaron al espejo y me encontró ahí, mirándolo. Por un momento no dijo nada, pero luego dejó escapar un bufido bajo, su molestia evidente.

CREEP   |   Katsuki BakugouDonde viven las historias. Descúbrelo ahora