Narra Alex
Han pasado tres días desde que ocurrió lo del casino, Ayla está mejor de ánimos pero la noto pensativa, me preocupa que le afecte estar dentro de mi mundo, haberla visto tan afectada me había despertado nuevas emociones, nunca me había aterrado tanto perder a alguien hasta que la conocí. Llevo la mirada hacia ella que duerme en mi pecho, tiene el ceño fruncido, alguien va a despertar hambrienta, sus mejillas siempre están rosaditas, pero ahora las tiene aún más rosadas, debe de tener calorcito. Extiendo mi mano hacia la mesita de noche y enciendo el aire, acaricio suave su precioso pelo, aún no ha perdido ese precioso olor a coco que siempre tiene desde que la conocí, su precioso pelo castaño me tiene enamorado, le queda tan hermoso cuando lo deja secar al natural. Hace unos meses me llegan a decir que iba a estar tan colado por una chica como para saber la cantidad de sus lunares y ni me lo llego a creer, pero si, Ayla me tiene jodidamente enamorado, no se que tiene pero toda ella es hermosa.Se remueve acomodándose en mi pecho y sonrío tierno, acaricio suave su espalda.
-¿Bae?
-¿Mmm?
-¿Estás despierta?
-No.
Observo como arruga esa preciosa y chiquita nariz mientras se tapa hasta la cabeza, me muerdo suave el labio al notar hacia donde va.
-¿No quieres desayunar, Bae?
-¿Que crees que voy a hacer?
Contengo la respiración al sentir como su húmeda lengua pasa por la punta de mi miembro haciendo que mi piel se erice, me acomodo despacio en la cama y llevo la mano hacia su pelo mientras que con la otra retiro la sábana, llevo la mirada hacia ella y observo como pasa su lengua por mi miembro, mis pupilas se dilatan en el momento en el que me lanza esa preciosa y maliciosa mirada mientras se mete en la boca mi ahora duro y húmedo miembro, mis gemidos y el sonido de su respiración entre cortada inundan la habitación, le hago una coleta con mi mano y empiezo a mover su cabeza de forma brusca sintiendo como mis piernas se tensan por sus arcadas pero sobre todo por el roce de mi miembro con el fondo de su garganta, la tengo atragantada con mi miembro y no hay nada más hermoso que eso, suelto un alto gemido cuando el orgasmo se adueña de mi cuerpo y agarro con fuerza su cabeza para que no se separe mientras le lleno la garganta con mi corrida, la dejo irse cuando el orgasmo finaliza y respiro muy agitado. Llevo la mirada hacia ella y quito despacio sus lágrimas.
-¿Estás bien, Bae? -acerco mi dedo gordo hacia su labio inferior y quito un poco de mi corrida, meto el dedo en su boca y siento una punzada en mi miembro al ver como lo chupa.
-Estoy bien, me apetecía desayunar en la cama.
-Es mi turno.
-No, mejor vamos a desayunar.
-¿Estás bien?
-Sí, vamos a desayunar.
Me quedo mirándola y agarro suave su muñeca para evitar así que se pueda levantar, la acerco a mí y enredo mis brazos por su cintura.
-Venga renacuaja, desembucha. ¿Qué te pasa?.
-Déjame Alex.

ESTÁS LEYENDO
El Arte Del Amor
RomantizmEl amor prohibido, ese que te hace sentir tantas emociones que te saturan, que te hacen volar y estallar. ¿Alguna vez has amado con tanta intensidad que te daba vértigo pensar que todo podría romperse? Quizás conocemos al amor de nuestra vida, per...