Capítulo 14

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Leticia abrió los ojos lentamente mientras el olor a alcohol entraba por su nariz. Lo primero que vió, un poco borroso, fue el rostro del amor, aquel bello rostro que estaba grabado en su corazón. El rostro del hombre que amaba, Fernando Mendiola. Él la estaba sosteniendo entre sus brazos, abrazándola con fuerza, mirándola con angustia. Pudo ver en sus ojos ese reflejo de tristeza y profunda preocupación. Era hermoso. La visión de Leticia se fue aclarando poco a poco, hasta que pudo ver con claridad. A su lado estaba una mujer, y un poco de personas tratando de ayudar.

F: Por favor, vamos a darle espacio, necesita aire (dijo él con delicadeza mientras las personas se hacían para atrás, dejando espacio).

Fernando colocaba el algodón con alcohol frente a la nariz de Leticia para que ella lo respirara. Ella poco a poco se movía entre sus brazos.

L: Que... ¿Qué me pasó? (Preguntó confundida)

F: Te desmayaste Lety. Pero menos mal que estás reaccionando (Fernando la apegó a su pecho con fuerza). Me asustaste mucho. ¿Cómo te sientes?

L: Un poco mareada.

Ella trató de levantarse apoyándose en él.

F: Espera, por favor (Fernando la cargó y la condujo hasta una banca, donde los dos se pudieron sentar).

Alejandra se quedó a lo lejos, con las demás personas. Le dolía en el alma lo que ocurría. Le preocupaba el desmayo, pero le dolía darse cuenta de la reacción de Fernando. Era más que evidente lo que él sentía.

F: Lety, dígame, ¿ha comido bien?

L: Eh, no, la verdad no. Pero estaré bien, no se preocupe.

F: Seguramente fue por eso y muy probablemente se le subió la presión. Esto suele sucederles a algunas personas por la altura del teleférico.

L: Si, seguro fue eso. Pero ya me siento mejor. Aún así, no creo poder seguir con el recorrido.

F: Claro que no. Lo mejor es que coma algo y se vaya a descansar. Pero no puede irse sola, yo la acompaño.

L: Pero usted está ocupado con su trabajo, yo no quiero molestar.

F: Lety no se ponga necia. Espéreme aquí, vuelvo en un momento.

Fernando se despidió de Alejandra, la cual no le quedó más remedio que aceptar la situación. No podía hacer nada, era lógico que Leticia se sentía mal y necesitaba ayuda, así que Alejandra se quedaría a cargo del resto del recorrido. Después de eso, Fernando fue en busca de un taxi y lo llevó hasta donde se encontraba Leticia, aún sentada en la banca, esperando.

F: Vamos, apóyese en mí.

Leticia se levantó con ayuda de Fernando, apoyándose en su hombro. Él la condujo hasta el taxi y los dos subieron en el asiento de atrás.
El trayecto fue rápido. El hotel estaba bastante cerca así que en cuestión de minutos ya estaban ahí.
Fernando llevó a Leticia hasta tu habitación donde la ayudó a recostarse.

F: Voy a pedir algo de comer. Necesita agarrar fuerzas y recuperar energías.

L: Está bien, ya que...

Después de pedir la comida, Fernando se sentó al lado de ella. Era cierto que ya no tenían una relación sentimental, pero tampoco podía ser indiferente a ella. Le preocupaba demasiado. No dejaba de preguntarse qué estaba haciendo Leticia ahí en Río de Janeiro, tan lejos de su casa, en un lugar desconocido. No es que no supiera la respuesta, pero se sentía culpable de que ella hubiera echo ese viaje por él. ¿Qué necesidad tenía Leticia de pasar por estos malos ratos y tener problemas de salud?

"Otoño" "Goodbye my love"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora