Capítulo 18

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Después de la conversación con Malhun Hatun, decidí ir a entrenar para despejar mi mente y calmar mi corazón, aún revuelto por el drama del envenenamiento de mi cuñada. Sin embargo, al llegar al área de entrenamiento, me encuentro con Fatma Hatun y Gonca Hatun, quienes están practicando con la espada.

—Holofira y Olivia fueron llevadas al calabozo hasta que se sepa quién envenenó a Ayça Hatun —dice Fatma, mientras lanza un golpe hacia Gonca

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—Holofira y Olivia fueron llevadas al calabozo hasta que se sepa quién envenenó a Ayça Hatun —dice Fatma, mientras lanza un golpe hacia Gonca.

—Sabes que Holofira no sería capaz de envenenar a nadie —responde Gonca, esquivando el ataque de Fatma con agilidad.

Las palabras de Fatma y Gonca se clavan en mi mente como un puñal, pero me concentro en el momento y me preparo para entrenar junto a ellas. Tomo una espada del soporte cercano, su peso familiar me ayuda a calmarme. Observo los movimientos de ambas: Fatma es más metódica, ataca con precisión y fuerza, mientras que Gonca confía en su agilidad, esquivando y contraatacando en un solo movimiento fluido.

—¿Puedo unirme? —pregunto, alzando la espada en señal de respeto.

Ambas me miran, y después de un momento de duda, asienten. Me coloco frente a Gonca, quien me lanza una sonrisa rápida antes de lanzarse a la ofensiva. Su espada se mueve con rapidez, y apenas logro bloquear su golpe antes de que ella intente otro ataque. Su destreza me desafía, y en un momento de inspiración, doy un giro y bloqueo su espada, empujándola hacia atrás.

—Tienes más fuerza de lo que aparentas —comenta Gonca, retrocediendo un par de pasos con una sonrisa desafiante.

Fatma, observando, toma esto como una señal para unirse al enfrentamiento. Ella lanza un golpe hacia mí, y el choque del metal resuena en el aire. Retrocedo y mantengo la guardia alta, observando sus movimientos. El entrenamiento es intenso, pero también reconfortante, ya que me ayuda a liberar la tensión acumulada. Golpe tras golpe, empiezo a sentir cómo mi mente se despeja.

En un momento de pausa, Gonca toma aliento y dice:

—Holofira es inocente —dice, su voz cargada de firmeza—. Y el ataque que le hiciste por un impulso de rabia no se debe dejar pasar.

Sus palabras me golpean con la misma fuerza que un impacto físico. Su reproche trae de vuelta la culpa que había intentado enterrar en medio del entrenamiento. Sé que actué sin pensar, dejándome llevar por la ira y el miedo.

—Sé que tienes razón, Gonca —respondo con un susurro, bajando la espada y dejando que la culpa me atraviese—. Mi reacción fue injusta. Estaba... estaba confundida y asustada, pero eso no justifica lo que hice.

Fatma nos observa en silencio, su mirada calculadora como siempre, y da un paso al frente.

—La inocencia de Holofira se comprobará, y tú tendrás la oportunidad de disculparte —afirma con convicción.

Sus palabras me resuenan con fuerza. Ya he escuchado dos veces que debo disculparme con Holofira: primero, de Orhan Bey, y ahora, de Fatma Hatun. Todos parecen confiar ciegamente en ella. Esta fe inquebrantable en su inocencia me hace cuestionarme aún más mi reacción impulsiva.

—No deseo hablar más del tema —digo, bajando la mirada mientras enfundo mi espada—. Gracias por entrenar conmigo. Ya es hora de la cena para celebrar Ramadan junto a Osman Bey, debemos irnos.

Fatma y Gonca intercambian una mirada, pero respetan mi decisión de no ahondar más en el asunto. Se retiran sus espadas y juntas comenzamos a caminar hacia la habitacion principal. A medida que avanzamos por el castillo, siento el peso de sus palabras, el peso de mis propias acciones y la creciente responsabilidad que recae sobre mí.

Cuando nos acercamos al gran salón, escucho las voces de los demás resonando desde la puerta entreabierta. La presencia de Osman Bey impone respeto incluso antes de entrar; su voz firme y segura parece llenar cada rincón. Fatma me da una mirada de apoyo antes de que cruce el umbral, como recordándome que no estoy sola en esta situación, a pesar de mis errores.

Al entrar en la sala, percibo el murmullo de las conversaciones, el aroma de las especias y los platos recién preparados. Cada miembro de la tribu parece sumido en sus pensamientos, y noto algunas miradas de incertidumbre. La sombra del envenenamiento de Ayça aún está presente en todos nosotros. Mi mente vuelve a la última conversación que tuve con Holofira antes de este incidente, buscando algún detalle que pueda ser importante.

Osman Bey levanta la mirada y nos hace un gesto para que tomemos asiento. Me siento junto a Fatma y Gonca, dispuesta a escuchar y observar, atenta a cualquier detalle que pueda ayudar a descubrir la verdad. Esta noche, más que una cena, parece ser un momento crucial para entender quién está con nosotros y quién podría estar ocultando algo en las sombras.

—Estoy muy agradecido a Allah, que nos permitió alcanzar este mes de Ramadán —declara Osman Bey con solemnidad—. Inshallah, pasaremos Ramadán en nuestra tribu.

-InsAllah.-respondieron todos

—Inshallah —respondemos todos, con respeto y devoción.

Un murmullo de aprobación recorre la sala, y Osman Bey hace una pausa antes de continuar, sus ojos brillando con una mezcla de orgullo y satisfacción.

—En realidad, estaba pensando que deberíamos celebrar la boda allí —dice, señalando a Orhan Bey y a mí.

Sus palabras me toman por sorpresa, y siento cómo mi rostro se sonroja al instante. La idea de celebrar nuestra unión en la tribu, en medio de nuestra gente y nuestras tradiciones, es un honor que me conmueve. Sin embargo, la responsabilidad y la situación actual también me pesan en el corazón. No puedo evitar sentir que la sombra del envenenamiento y las sospechas en el campamento pueden afectar este momento.

—Es apropiado —responde mi padre, asentando con orgullo y una leve sonrisa, como si estuviera satisfecho con la decisión de Osman Bey.

Orhan Bey me observa desde su lugar, y en su mirada encuentro una mezcla de apoyo y comprensión. Siento que quiere transmitirme que, a pesar de las dificultades, estará a mi lado en cada paso. Tomo aire y le devuelvo la mirada, asintiendo con un leve gesto, aceptando la decisión y el compromiso de seguir adelante.

Pero mientras se desarrolla la cena y los temas cambian, la inquietud persiste. Esta boda será en medio de tiempos difíciles, y sé que necesito descubrir la verdad antes de dar ese paso definitivo.

 Esta boda será en medio de tiempos difíciles, y sé que necesito descubrir la verdad antes de dar ese paso definitivo

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Entre el deber y el corazónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora