Capítulo 337

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Cansada de correr y sin saber donde estoy me detengo recuperando la respiración. Espero estar suficientemente lejos y que la oscuridad me juegue a favor para que Sebastián no pueda encontrarme. Ni siquiera sé si salió en mi búsqueda, pero ruego no volvérmelo a cruzar, al menos, no hoy. Con los ojos aún encharcados busco hoteles en mi móvil, pero ya es demasiado tarde y no encuentro nada con disponibilidad para esta noche.

Vuelvo a llorar agobiada.

Narra Mateo

Con nuestros botellines de cerveza ya casi vacíos me río por algún chiste tonto de mi amigo, aunque el sonido de su móvil y la cara que pone al ver quien le llama me alertan por completo.

M: María, ¿estás bien?

Descuelga preocupado.

M: Cálmate, que casi no te entiendo.

Le pide a esa tal María.

M: ¿Dónde estás?

Pregunta.

M: ¡Hijo de puta!

Grita exasperado.

M: ¿Te ha hecho daño?

Empiezo a entender de dónde viene su furia.

M: ¿No?, ¿estás segura?

Insiste con la mandíbula tensa y el puño que tiene libre cerrado.

M: No hace falta que busques ningún hotel.

Asevera.

M: Espérame donde estás, voy a recogerte.

Se levanta sin acabar la llamada y busca sus llaves.

M: No te vayas a mover.

Le pide.

M: Estaré allí dentro de poco.

Cuelga dejándome perplejo. Michael si que se mete en cada lío intentando mejorar el mundo. A veces quisiera explicarle que no puede ser el superhéroe de todos los que necesitan ayuda, pero la verdad, le admiro mucho, y creo que estas cosas le han convertido en mi mejor amigo. No sé lo que ha pasado, pero estoy seguro que hace bien en no dejar a aquella chica sola.

M: Acompáñame.

Me mira recogiendo sus cosas con prisa.

M: Vamos a buscar al verdadero amor de tu vida.

Hace referencia a la conversación que tuvimos hace un rato. Tendría que explicarle que ya no puedo sacarme de la cabeza a Malú, que aunque no me haya llamado, encontrármela esta mañana ha revivido tantos sentimientos que llevo reprimiendo desde hace años, que no puedo darle la oportunidad a ninguna mujer sin intentarlo primero con ella.

+ Joder Malú, ¿tanto te cuesta llamarme?

Mis pensamientos gritan, pero ni una palabra sale de mi boca.

M: Y puede que también a darle una paliza a un desgraciado.

Todos los secretos (Segunda parte)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora