Betrayals 1 ✔️
Todo una obsesión desafortunada.
Lo que todo comienza con una obsesión termina siendo una locura.
Él la acecha como nunca antes lo había hecho y ella solo lo observa.
Dos almas gemelas pueden encontrarse sin ser realmente conocidos a...
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SICILIA, ITALIA. | MASEN.
— ¡La puta Triada nos está atacando, Masen! —. Entró Nigeriano a la habitación mientras estaba sudado y tenía su arma en la mano. Hayley acababa de prepararse para que podamos salir a almorzar.
Me incorporo de la cama ya vestido y camino hacia mi mano derecha que lucía exhausto. ¿En qué puto momento? La maldita Triada había sido un problema para nosotros durante años, pero nunca se habían atrevido a meterse en nuestro territorio italiano.
— ¿Cómo? —, pregunto frente a frente.
— Entraron por la frontera como unos malditos perros y asesinaron a todos. Hombres, mujeres, niños, animales. Todo lo que se cruzaban le disparaban —, explica mientras agarra su celular que había comenzado a sonar como loco.
— Carajo —, maldigo apretando la mandíbula mientras me dirijo hacia el armario para sacar mi chaleco antibalas y todas las armas que tenía guardadas. Si los hijos de puta querían guerra, pues guerra les íbamos a dar. — Principessa, quiero que te quedes aquí. Nigeriano, quiero tener comunicación con cada hombre, diles que estén armados y listos para defender el territorio.
— Nikolas y los demás están allí —, dice Nigeriano alarmándome. ¿En qué momento habían aparecido? Carajo, no los podía perder.
Hayley agarra mi brazo cuando intento salir de la habitación y me frena mientras frunce el ceño enojada. — No me voy a quedar aquí mientras ustedes están allí y yo me quedo aquí encerrada. Yo iré con ustedes.
Comienzo a negar con la cabeza. ¿Había perdido la puta cabeza? No iba a permitir que ella se arriesgara tanto. Hayley no parece contenta con mi reacción, así que camina hacia el armario y saca otro de los chalecos antibalas, luego agarra mi arma de la mesa de noche. Se fija en las balas y guarda dos cargadores en sus bolsillos.
Cierro los ojos y asiento: — Bien, pero quédate a mi lado y no te separes, ¿De acuerdo?
Sus ojos se iluminan ante mi respuesta y me dedica una mini sonrisa. Los tres salimos corriendo de la habitación, bajando las escaleras a toda velocidad. El sonido de los disparos y gritos se hacían cada vez más fuerte a medida que nos acercábamos a la entrada principal de la mansión.
La casa quedaba a una cuadra del centro de la ciudad, por lo que la gente se estaba volviendo loca al darse cuenta de que los chinos nos buscaban a nosotros.
Al salir de la mansión pude escuchar el jadeo que soltó Hayley a mi lado al ver todos los cuerpos que yacían tirados en el suelo, muchos tenían rasgos chinos, eran muy pocos de mis hombres, pero era un puto infierno.
El aire estaba lleno de humo y olor a pólvora, ellos estaban listos para hacer volar mi casa a pedazos.
— ¡Masen! —, escucho el grito de Niko a mi derecha. Él y Luka estaban detrás de un carro, disparando contra uno de los tantos grupos de chinos que avanzaban por la calle principal con el objetivo de llegar a mi casa.