Catalina
Caí de culo en un suelo bastante duro. Me levanté rápidamente e intenté limpiar, con las manos, las posibles motas de polvo que hubiesen podido quedar pegadas en el vestido. Ya le caigo bastante mal a la dueña, no hacía falta empeorar las cosas. A los pocos segundos cayó del techo, con elegancia Oliver, pero a diferencia de mí, él terminó de pie. Estábamos en el interior del volcán pero no había ni rastro de lava, todo era como el exterior, con matices de gris. En las paredes del volcán habían escaleras y agujeros por donde circulaban aparentes personas, las cuales no considero que lo fuesen.
-Vaya caída que te has dado.- dijo con una sonrisa.
-Eres un imbécil.- dije y lo empujé- Pensaba que iba a morir.
-Ay cervatillo, te queda tanto por aprender.
-¿Quién es cervatillo?- me giré a ver quién era la que estaba hablando, se trataba de una hermosa mujer pelirroja, con un cuerpo de diosa.
-Lina, ella es Minerva, una muy buena amiga de mi hermana Xenia.- me presentó a la muchacha y ella me tendió su mano.
-¿Eres nueva? No me suena haberte visto nunca.
-Ehh... sí.- contesté un poco nerviosa.
-Bueno, un placer volverte a ver, pero tenemos mucho por hacer.- dijo Oliver, salvándome dar explicaciones que no tenía.
-Os acompaño, tengo que ponerme al día con Xenia.- dijo ella, cosa que a Oliver no le hizo mucha gracia.
Andábamos en silencio, yo en medio de los dos y hecha un manojo de nervios por la posibilidad de que la llamada Minerva descubriera mis orígenes y me asesinara. Llegamos a una de las escaleras de las paredes y empezamos a ascender. Minerva atacaba con preguntas a Oliver sobre su excursión al exterior y este le contestaba a desgana con monosílabos. Después de subir 10 pisos estaba agotada.
-Estoy agotada.- dije al llegar al décimo piso.
-¿Agotada?
-Si, lleva mucho sin beber sangre.- contestó rápidamente Oliver y entró a uno de los agujeros arrastrándome con él.
El agujero consistía en un pasillo infinito lleno de puertas de madera. Íbamos casi corriendo. Entramos en la puerta 20963.
-Te dije que no hablarás. ¿Qué crees que hará Minerva si se entera de que tienes una sangre exquisita?
-Perdón señor vampiro, no sé si recuerdas que yo no lo soy. ¿Cómo iba a saber que no os cansáis?- dije elevando un poco el tono.
-No comemos, no dormimos y no bebemos ni agua, ni refrescos, ni cualquier cosa que no sea sangre. Un poco de cultura princesita.- dijo enfadado.
-¿Qué ocurre? ¿Catalina?- era Xenia y su rostro expresaba confusión.
-¿Xenia? ¿Va todo bien? Tu hermano ha salido corriendo con una desconocida demasiado rara.- dijo Minerva desde fuera de la habitación.
Rara tú, que solo haces que preguntar y preguntar.
-¿Es que no te cansas de meterte y meterme en problemas?- dijo Xenia en un susurro pero con todo de enfadada.
Mientras Xenia abría la puerta, nosotros nos escondimos en una especie de ¿biblioteca?
-Así que ¿ahora jugamos al escondite?
-Shhhh, ¿a caso te apetece ser cenada esta noche?
Decidí callarme y poner oreja a la conversación de fuera.
-Hola Minerva. ¿Necesitas algo?
-Venía a ver como estabas por... lo de la celda.
-Ya, pues un poco mejor.
-Mejor, ¿tú sabes quién es esa que iba con tu hermano?
-No, hoy no lo he visto.
-¿No están aquí?
-No.
-Que raro, giraron deprisa hacía este pasillo y, si mal no recuerdo, su habitación está en otro bloque.
-Tal vez hayan ido a la habitación de ella.- Xenia improvisaba demasiado bien.
-¿Tú crees?
-No lo sé, Mimi, solo sé que me duele la cabeza.
-Ay si, lo siento por mis preguntas estúpidas, te dejo descansar, si necesitas algo o sabes quién es esa muchacha me avisas.- dijo y se escuchó un portazo, segundos después abrió Xenia la puerta.
-¿Me puedes explicar todo esto? ¿Por qué está aquí? Se la van a comer.
-Tú a mí no me vengas a decir que tengo que hacer, que el mayor soy yo. Nuestra queridísima Agatha me ha mandado que la cuide hasta que sus moretones desaparezcan, cosa que no tardará mucho en ocurrir. Luego, posiblemente se la carguen y ahí es donde entro yo, porque resulta que mi gemela no podía ser un vampiro... o una hada, lo que sea mientras fuera mortal... no, tenía que ser una humana, y no una humana cualquiera, la dichosa flor.
-Oye, que a mí tampoco me hace ilusión ser tu melliza, o lo que sea.
-¿Sois almas gemelas?
-Peor, fuerzas gemelas. Por eso nos vamos de aquí ya, venía a recoger algunas cosas y avisarte. Confío en que te inventaras una buena mentira.
-¿Qué? Oliver, ¿dónde iréis?
-Si te lo digo y, nuestros divinos ancestros no quieran, te torturan, estaré condenado. Estaremos, el cervatillo también.
-¿Y vas a dejar que los demás muramos lentamente?
-No, voy a encontrar la solución para que nadie muera.
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Holaa, primero que todo vengo a desearles unas maravillosas navidades donde puedan disfrutar de los suyos y relajarse de la escuela, universidad o trabajo.
Por otro lado, quería avisarles que esté capítulo no está escrito 100% por mí, mi gato a decidido dejar su marca paseándose por el teclado. Con esto pido disculpas por si veis alguna letra que no debe estar ahí, si es así me avisan para que lo rectifique.~Lu
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El Secreto De Las Flores
Fiksi SejarahEl reino de Palidia no se plantan flores, y mucho menos flores pálidas. Todos las relacionan con la muerte, hasta las temen. Una vez al año, cuando el sol ya se ha marchado y las calles quedan alumbradas únicamente por los pequeños faroles, una flor...