Si nos comparamos con los mundanos exteriores, jamás dejaremos de caer.
Que necesidad tienes tú de ser como el otro, de no querer crecer y ver tu propia flor, es más probable que en el momento de tu seguridad y tu valentía, al mostrar tu talento nato, varios estarán admirandote.
Llegando al punto final, si eres como otros jamás probarás de tus propios frutos.
Muchos copian, y ser como todo el mundo es esta erróneamente bien visto.
Si al momento de cruzar la calle, liderada por las fieras con fuerza bruta de cuatro ruedas, en roja espera del rugido aunque invisible a la vista, te detienes por causas de la educación, siendo luego, motivo suficiente, en conjunto con las acciones de otros, te unes a la marcha en rojo rompiendo innecesariamente las leyes de tu verde pase, dando al fin como ejemplo de otros mundanos, que por desespera e impaciencia no esperan su pase libre y sano verde.
Te conviertes en uno más.
Acciones tan simples y cotidianas que innecesariamente rompes por quedar bien o no quedar desigual, acciones que el tiempo va moldeando no solo tu persona si no tú esencia, sin darte cuenta que con el paso de los años, te comienzas a ver en todos lados y en todas las personas, terminas siendo un espejo líder de su fe en ser diferente, pero exteriorizando la igualdad con todo el resto de personas que no esperan a su pase verde.
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El clima ya no es como antes.
Historical FictionUn mundo no tan distinto del actual siendo venerado por espejos reyes en la farsa de la diferencia.