𝟙𝟛. 𝐂𝐞𝐧𝐚

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Pov. Marta

Las semanas pasaban muy rápido, ya llevaba casi medio mes con Stanford y todo había ido maravillosos, parece un lindo sueño del que no deseó despertar jamás.
Es muy cariñoso y atento, le gusta mucho cuando le acompaño en sus investigaciones y estudios, además, siempre me toma de la mano, me abraza y me besa cada vez que puede.
También es demasiado detallista, estos días me estuvo dando poemas, trayendo flores, dibujos, chocolates, es muy lindo.

Yo también hago algunos actos de cariño, le preparo el desayuno, los otros días planté sus flores favoritas en el jardín, le entrego cartas, le doy mimos. Parece a veces un pequeño perrito en busca de atención, no imaginé que un hombre tan serio como Ford se pudiera comportar así de mimoso.

Le fascina que juguemos juntos a DD&MD aunque, o se pone muy competitivo o también se pone a representar las acciones, creo que lo hace para conseguir besos fácilmente, pues hoy se va a sorprender.

Estábamos en su habitación jugando una partida, normalmente también jugaba Dipper, pero hoy se había ido con Pacífica, así que solo estábamos los dos jugando, llegamos a un momento que me fue ideal.

- Vale, te encuentras en este momento encarcelada, porque te han pillado robando en el mercado, pero tienes suerte un carcelero te dejará salir a cambio de algo.

- ¿A cambio de que, Ford?

- Puede ser tus fortunas o comida, como tú lo veas, lanza el dado.

- ¿Lo que vea? Bien, pues, le sobornó con un beso.

- Pero es que eso... ugh bueno está bien.

Tome los dados y saque un 17, sonreí por aquello, Ford se sonrojó un poco mientras yo le miraba poniéndome algo colorada, me acerqué a él.

- Es un buen número, ¿no?

- Eh... vale sí, es muy bueno, aunque no sé si te lo debería aceptar, lo haré, pero tienes suerte que no esté Dipper porque entonces lo vería como un mal juego, considera lo solidario que soy contigo, Martita, entonces consigues el engaño y logras escapar del calabozo, bien, ahora puedes seguir con el origen de tu misión. De nuevo hacia el bosque te encontraste con un forastero que también pasea por la zona y te pregun...

Me lancé a Ford empezando a besarlo, a Ford le costó un poco reaccionar, ya que no lo esperaba, cuando lo hizo me pegó más a él y empezó a acariciar mi espalda mientras yo ponía mis manos en su pecho. Stanford comenzó a meter su lengua durante el beso, yo solté un jadeo por aquello, no me esperaba que intensificará de esa manera aquel beso, me sujeté de los hombros de Ford mientras él me colocaba suavemente en el suelo mientras pasaba sus besos hacia mi cuello, solté un pequeño gemido y me tapé la boca, eso provoco un golpe de realidad en Stanford, me miró, yo estaba más roja que un tomate y él se puso igual al ver la situación.

- Se... se me fue la mano ja...

- Ah, si fue un beso así el que le di al carcelero, normal que me dejara salir.

- Marta, por favor JAJA.

- ¿Qué pasó? ¿Te levantaste con energía?

- Unas pocas, sí.

- Eres un tontito.

- Corrección, soy tu tontito.

Me abrazó y se tumbó en el suelo conmigo encima. Nos comenzamos a reír, él me acarició el pelo y me beso la cabeza.

- Marta, hoy te quiero dar una sorpresa.

- No es necesario, llevas dándome muchas todo este tiempo.

- Lo sé, pero es que quiero hacer todo lo posible por hacerte feliz, además, en un poco más de un mes me iré con Stanley de nuevo a navegar, y me duele tener que dejarte sola hasta las vacaciones, así que quiero pasar el mayor tiempo posible contigo, mi amor.

ɢᴏʟᴅ ʜᴇᴀʀᴛ | 𝓢𝓽𝓪𝓷𝓯𝓸𝓻𝓭 𝓟𝓲𝓷𝓮𝓼Donde viven las historias. Descúbrelo ahora