Capítulo 6

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El bar estaba abarrotado y ensordecedor. Los gritos y risas de los clientes competían con la música rock clásica que retumbaba desde las desvencijadas bocinas en las esquinas superiores. Era como si la administración del lugar hubiera decidido que el caos auditivo era parte del encanto.

Vi, apoyada en su taco de billar, lo golpeaba suavemente contra el suelo mientras esperaba su turno. A su lado, Jinx le decía algo a gritos, acercándose tanto que su cabello le rozaba la oreja. Ambas se rieron después de que Vi la empujara juguetonamente con la cadera. Jayce, por su parte, estaba concentrado en su tiro, con la cara fruncida como si estuviera resolviendo un complicado problema de física. El sonido del taco golpeando las bolas de billar añadió otra capa al ruido ambiental, seguido por exclamaciones de aprobación y burla del grupo.

Caitlyn, sentada a cierta distancia en una pequeña mesa, vigilaba las chaquetas apiladas sobre las sillas y el enorme bolso de Jinx. Bebía agua mientras observaba el espectáculo de los cuatro amigos alrededor de la mesa de billar. Llevaban así casi veinte minutos.

Después de otro bostezo reprimido, sacó su teléfono. Contra su mejor juicio, abrió Twitter.

Maldita sea.

Escribió algunas palabras clave relacionadas con la serie y empezó a deslizarse por los comentarios.

"Clarísimo que se odian fuera del set."
"¿Vieron la foto de Vi en el brunch? Esperen, la subo."
"La princesa parece que quiere estar en cualquier lugar menos ahí."
"Extraña su yate."
"Amo la serie, pero apesta saber que las protagonistas no se soportan. ¿Por qué el amor no puede ser real?"
"Seguro es homofóbica."

Caitlyn casi escupió el agua al leer ese último tuit.

—Soy abiertamente lesbiana, idiota —murmuró con frustración, resistiéndose a responderle directamente. Cerró la aplicación y tiró el teléfono sobre la mesa, cruzándose de brazos.

Dios, odiaba cuando su madre tenía razón.

Mientras trataba de distraerse con el vaso de agua, notó una presencia frente a ella. Levantó la vista y vio a Vi, sosteniendo dos tacos de billar, mirándola con una mezcla de curiosidad y desafío.

—Jinx salió a tomar una llamada. ¿Quieres jugar con nosotros? —preguntó Vi.

—Tengo dolor de cabeza —mintió Caitlyn, encogiéndose de hombros.

Vi la miró de arriba abajo, suspirando con fingida compasión.

—Qué mal. Dame un segundo.

Antes de que Caitlyn pudiera protestar, Vi se enderezó y miró alrededor del bar. Se acercó a una mesa cercana y, con esa sonrisa encantadora que parecía hecha para ganarse a cualquiera, comenzó a hablar con un grupo de chicas.

—Oigan, ¿alguna tiene algo para el dolor de cabeza? Mi chica no se siente bien —dijo, haciendo un gesto hacia Caitlyn.

Caitlyn resistió la tentación de fruncir el ceño, recordándose a sí misma que estaba ahí precisamente para aparentar llevarse bien con Vi en público.

Una rubia rebuscó en su bolso y le entregó un pequeño frasco. Vi asintió, agradeciendo con una sonrisa fácil, antes de volver con Caitlyn y dejar el frasco sobre la mesa con un clac.

—Toma, princesa.

Caitlyn miró el frasco y luego a Vi, arqueando una ceja.

—No voy a tomarme una pastilla que me diste en un bar, Vi.

Vi soltó una carcajada, inclinándose hacia atrás.

—Obvio no. Además, no tienes dolor de cabeza. Pero oye, estoy tratando de ser buena onda. Haz como que te tomas una y tírame el frasco de vuelta, ¿ok?

Caitlyn giró el frasco en sus manos un momento antes de devolverlo. Vi resopló y se inclinó para tomarlo.

—Espero que te mejores —dijo con una sonrisa traviesa, dándose la vuelta.

Caitlyn la observó mientras Vi devolvía el frasco a la rubia, poniéndole una mano en el respaldo de la silla y charlando brevemente con el grupo. Vi señaló la mesa de billar y, antes de que Caitlyn pudiera adivinar sus intenciones, una de las chicas aceptó la invitación, tomando un taco de billar con una sonrisa brillante.

Vi caminó junto a ella hacia la mesa, inclinándose para decirle algo al oído que hizo que la chica soltara una carcajada. Desde el otro lado del bar, Vi le lanzó a Caitlyn un guiño y un par de “pistolas” con los dedos. Caitlyn apenas esbozó una sonrisa tensa, saludando con la mano como si todo fuera normal.

Tomó su teléfono de nuevo y decidió buscar videos de gatitos para distraerse. Quinze minutos más, y luego se iría a casa.

Rumores (Terribles y Verdaderos) - TraducciónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora