Parcialmente destruida por escombros, Rivera, la ciudad del Muro Exterior adyacente al portón que lleva a la Ciudad Exterior, yace estruendosa por sus habitantes y algunos de los de la Ciudad Exterior. En la calle mayor que nace del portón, un clérigo vocifera versos mientras mueve un libro sagrado de un lado a otro, expresando también con el cuerpo lo que dice, mientras la multitud trata de esquivarlo mientras huyen.
—¡Oh, bienaventurados seamos en este camino, uno en que las estructuras sagradas nos protegen del mal! —Algunas personas chocan hombros con el eclesiástico, pero este no se inmuta—. ¡Oh, grandes murallas, acogednos en vuestro mandato y jurisdicción, pues no dejéis que nos convirtamos en frutos de las bestias y advirtamos un futuro seguro!
La gente de a pie, a veces acompañada de soldados, corre con pánico calle arriba, para llegar al río. Allí, dos barcos esperan pacientemente a que los ciudadanos suban a bordo para ponerlos a salvo, rumbo al Muro Interior.
En lugar de una fila ordenada, las personas se aglomeran en la salida del puente del barco, donde se empujan unas a otras para hacerse un lugar en el barco. Los soldados de la Guarnición que controlan la entrada al barco intentan hacer que los ciudadanos mantengan la calma, aunque no tienen muchos resultados.
—¡Vale, vale! ¡Calma, ya no podemos embarcar a más gente en esta nave! —Uno de los soldados mantiene a la multitud a raya bloqueando el paso con sus brazos, haciendo fuerza contra varios ciudadanos que intentan saltar al barco que ya se mueve en dirección al interior.
Mientras la segunda embarcación se acerca a la pasarela, algunas personas saltan desde el bordillo de la calle al primer barco para agarrarse a él y subir a bordo, aunque muy pocos lo logran y, los que no, caen al río.
La escena es interrumpida por unos soldados del Equipo de Exploración que montan a lomos de caballos, cruzando velozmente la calle mayor rumbo al portón. Uno de los soldados se acerca galopando a la cabecilla del grupo, la que, como todos, tiene puesta la capucha de la capa del Equipo de Exploración.
—¿Estás segura de que es buena idea? —pregunta el soldado.
La otra soldado mantiene la mirada fija en el frente, observando cómo se acercan al portón del Muro Exterior, el que está tapado provisionalmente por una enorme malla de red gruesa para evitar el paso tan temprano de los titanes. El primer soldado se la queda mirando un momento, para luego mirar él al frente.
Cuando llegan a su destino, se ven obligados a frenar puesto que unos soldados de guarnición les bloquean el paso. Algunos están pendientes de la red que retiene a un par de titanes de estatura pequeña, los que están pasando los dedos a través de la red, intentando sobrepasarla. Los demás soldados observan desde abajo y con sudor nervioso el portón y los titanes que lo intentan pasar, preocupados por la integridad de la malla. Los dos soldados restantes bloquean el paso de los exploradores, los que se han visto obligados a frenar.
Al frenar, el caballo de la soldado cabecilla levanta las dos patas delanteras mientras relincha y, cuando las baja de un golpe, los soldados de guarnición se amedrantan un poco.
—¡Alto ahí! —advierte uno de los soldados—. ¡Esto es una zona restringida, nadie puede salir a la Ciudad Exterior!
En silencio, la cabecilla y uno de sus compañeros se desmontan de sus respectivos caballos y se acercan en silencio a los dos soldados.
—¿¡Es que no me habéis oído!? —El soldado intenta mostrarse autoritario, aunque su sudor delata sus nervios—. ¡Daos la vuelta! ¡Son órdenes de arriba! —Torpe, se lleva su mano lentamente a uno de los sables.
Mientras camina hacia los de guarnición, la soldado se quita la capucha con las dos manos y deja al descubierto su rostro y cabello, mostrando su identidad. Es una chica alta y fuerte, de unos treinta años de edad, claramente entrenada durante mucho tiempo. Su rojizo pelo pomposo y rizado, recogido en un despreocupado moño con algunos mechones laterales cayéndole por la sien, es claramente insignia en la personalidad que ostenta. Algunos rasgos característicos son sus expresivas y gruesas cejas, pecas que le adornan la cara como si de la noche estrellada se tratara, su postura decidida y su imponente aura.
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Attack on Titan - Panaverso
Aksi¡ADVERTENCIA SPOILERS DE ATTACK ON TITAN! (a pesar de ser una obra original, como es una reimaginación de la serie habrán eventos que puedan repetirse con respecto a la obra original) En una época medieval habitada por titanes, se halla la tierra de...