ii. caminata

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AXEL LLEGABA al dojo para dar inicio a au entrenamiento diario, faltaban minutos para que el sensei llegara

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AXEL LLEGABA al dojo para dar inicio a au entrenamiento diario, faltaban minutos para que el sensei llegara.

Tenía miedo de verlo, después de lo que pasó ayer durante su terapia no lo había visto más.

Se sentía nervioso, nunca antes alguien se había interesado tanto con él como para estar dispuesto a pelear con un sensei de karate si hacia falta. Pero a Venus parecía no haberle importado en lo absoluto quien era wolf, se había enfrentado a él con tal de defenderlo.

No pudo dormir bien esa noche, no con todos los pensamientos que tenía sobre la chica. No quería emocionarse mucho, pero nunca antes alguien se había fijado en él, menos las chicas, solía pasar desapercibido ante las miradas de ellas.

La mayoría le tenían miedo, como no, un chico alto, musculo y que peleaba como una máquina imparable. Un chico que siempre tenía una cara seria y que parecía que no tenía sentimientos.

¿Quien no le iba a tener miedo?

Pero detrás de esa figura de un chico frío, serio y que parecía que nada podía moverle un pelo.

Había un chico inseguro, dulce y con un amor incondicional para dar.

De pronto vió una figura femenina, de cabellos rubios, vestida totalmente combinada y con un bolso que parecía costar más que un auto.

Venus, que caminaba tan elegantemente sin siquiera esforzarce le robaba un suspiro al chico que la miraba tan embobado.

El calor subió a las mejillas del chico cuando la rubia lo atrapó mirándola, nunca fue bueno para disimular las cosas.

Quería ir a saludarla, quería no ser un cobarde y tener la iniciativa, pero un fuerte apretón en su hombro lo hizo devolverse.

── ¿A donde vas? ya vamos a empezar a entrenar. ── La voz de su sensei lo hizo rodar los ojos mentalmente.

── Si sensei. ──

A duras penas sacó la vista de la rubia que le robaba suspiros y comenzó a entrenar.

Notaba a wolf más alterado que de costumbre, pero eso siempre pasaba cuando se acercaba un torneo importante.

Su sensei nunca aceptaba un segundo lugar, menos para Axel, que era su alumno estrella.

Esto siempre le traía problemas con sus demás compañeros, una interminable competencia interna por superarlo, envidia por parte de ellos.

Por eso no tenia amigos allí, no cuando la mayoría solo se interesaba en tratar de superarlo.

Pero wolf siempre le decía que no iba allí para hacer amigos, que solo tenía que concentrarse en lo importante, el karate.

Como al final de todas sus clases Axel terminó agotado, esta vez no quería quedarse mucho tiempo a solas con su sensei, por lo que apenas terminó la clase él se retiró

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Como al final de todas sus clases Axel terminó agotado, esta vez no quería quedarse mucho tiempo a solas con su sensei, por lo que apenas terminó la clase él se retiró.

Solía quedarse horas en el gimnasio entrenando, pero esta vez no se sentía así, esta vez se sentía distinto, no se sentía cómodo están allí, con wolf, no después de que alguien más descubriera el trato qué recibía.

Pero todo su cuerpo se llenó de sorpresa cuando al salir se encontró al pequeño cuerpo de Venus, esperando pacientemente en la entrada de su clase.

La rubia lo miró y le sonrió.

── Hola Axel, ¿cómo estás? ── El chico Intentó disimular su sorpresa al verla ahí, no se esperaba que ella viniera a buscarlo.

── Hola Venus, bien ¿y tu? ──

── Estoy bien... anoche estaba muy cansada pero no podía dormir y algo que me ayuda siempre a dormir son estos saquitos de té que compraba mi mamá. ── La chica sacó de su bolso un caja qué dentro tenia muchos sacos de té y lo extendió en dirección a él. ── Y me acordé de vos, porque sé que no estas durmiendo bien estos días y supuse que te serian de ayuda. ──

Venus sin darse cuenta, con ese pequeño gesto que tuvo, hizo que el corazón de Axel se ablandara más por ella.

Ella en solo dos días logró que en el pecho de él, se instalará un calor reconfortante, algo que no sentía hace mucho.

── Gracias Venus... eres muy amable, ¿te puedo preguntar algo? ── La rubia asintió. ── ¿Por qué me trajiste esto? Me refiero a que apenas me conoces y ayer me defendiste y hoy haces esto... ── Venus se acercó un poco más a él, haciendo que Axel se sonrojara.

── ¿Sabes por que? Porque eres un chico muy bueno Axel y no mereces el trato que tienes por parte del sensei y de tus compañeros. Mereces mucho más. ──

Axel sonrió, hace tiempo que no se sentía así.

── De verdad gracias Venus, no sé como agradecerte, ¿Me dejas acompañarte hasta tu casa? ya es tarde y no puedo dejar que vuelvas sola. ── La rubia soltó una risita.

── Que caballero, está bien, acepto. ──

La esperó hasta que busque todas sus cosas, y así salieron ambos en compañía.

Ese era el lenguaje de amor de Axel, proteger a las personas que le importaban.

Tal vez nadie lo protegía a él, pero era capaz de dar todo por ese reducido número de personas que tenía a su lado.

── ¿Siempre vuelves sola? ── El más alto habló para romper ese silencio que había, que sorprendentemente no era incómodo.

── Si, siempre lo hago. ──

── Si no te molesta, ¿puedo acompañarte desde ahora? ──

── ¿Seguro? de verdad no quiero molestarte, nunca me pasó nada malo cuando volvía, además no quiero luego tengas que volver hacia tu casa. ──

── No me molesta, mi casa queda de camino. ── Mentira, pero sabía que si no le decía eso la chica no aceptaría.

── Está bien, es bueno tener un compañero cuando vuelves a tu casa. ── Venus sonrió.

Las conversaciones llegaron con una naturalidad que hizo que la tensión en el pecho de Axel disminuyera. Se sentía mejor al saber que no la incomodaba con su presencia, la idea de que tal vez ella había aceptado que la acompañara por obligación cruzó por su mente, y no le gustó.

Pero Venus reía y conversaba con naturalidad, como si lo conociera hace mucho. Lo hacía sentir tan cómodo.

El momento en el que la chica se detuvo frente un edificio moderno ambos se tuvieron que despedir.

── Bueno Axel, este es mi departamento,¿no quieres pasa a tomar agua o algo? ──

── No gracias Venus, estoy bien así. ── La rubia le sonrió

── Adios Axel, nos vemos mañana. ──

Se despidieron con un beso en la mejilla, uno que Axel deseaba extender los más posible.

No se fue del lugar hasta que por la puerta del edificio la vió entrar en el ascensor.

Suspiró y se dió la vuelta, porque ahora el camino que tenia que hacer hacia su casa era dos veces más largo.

Pero no le importaba, no con tal de tener una caminata y charlas con Venus.
























































Segundo cap
no me gustó tanto
pero quería actualizar
antes
gracias por todos los
votos y las lecturass

𝙈𝙄𝙍𝙍𝙊𝙍𝘽𝘼𝙇𝙇. axel kovacevicDonde viven las historias. Descúbrelo ahora