A Ana, Matriarca 2 de mi junta:
A partir de ahora, en los próximos 3 capítulos habrá contenido sobre drogas y violaciones, no apto para menores ni personas a las que pueda herir su sensibilidad. Estuve trabajando en un centro de desintoxicación allá por el 2007-2008 y teníamos pacientes de todas las edades, el más pequeño tenía 13 años por aquel entonces. En los años 80 la droga estaba a la orden del día, y no es tan descabellado que a una edad tan temprana empezaran a andar por esos lares. Repito, si no os veis con fuerza, no terminéis el capítulo, preguntadme por privado en mi cuenta de X, y os pondré al día sin entrar en detalles.
Sus labios estaban rozándose y estaban a punto de caramelo cuando escucharon un estruendo que les hizo separarse de manera inmediata, sus respiraciones estaban agitadas, se miraron a los ojos y acto seguido hacia los lados, intentando averiguar de dónde provenía el ruido que les había interrumpido el beso. Se volvió a escuchar de nuevo, era como si alguien estuviera tirando piedras a una ventana, y se dieron cuenta de que provenía de la nave que estaba frente a ellas, entraron sigilosamente, sujetando la pistola con la mano derecha, apoyada sobre la izquierda que sostenía la linterna, estuvieron buscando y no veían a nadie, pero de repente volvieron a escucharlo, por tercera vez, con la diferencia de que estaban más cerca de su objetivo, escucharon unas risas, se aproximaron y vieron a dos niños de unos doce años tirando piedras a unos ventanales. Fina y Marta guardaron sus armas para no asustar a los niños y se acercaron a ellos que todavía no se habían dado cuenta de su presencia.
-En lugar de estar aquí tirando piedras, tendríais que estar en clase.- Soltó visiblemente enfadada Marta.
-Esto es más divertido.- Contestó uno de los chicos.
Fina y Marta cogieron a cada uno de los chicos de un brazo.
-Andando, vamos a ver si a vuestros padres les parece tan divertido que paséis toda la tarde en comisaría.- Respondió Fina de manera contundente.
Sentaron a los chicos en el coche patrulla y los llevaron a comisaría, no sin antes advertirles que estuvieran calladitos durante el trayecto.
Llegaron a comisaría y dejaron a los niños a cargo de Mateo y Claudia mientras ellas volvían a seguir con la recogida de expedientes. Fina se subió al coche visiblemente molesta y dando un portazo. Durante el tiempo que duró el recorrido hasta la siguiente comisaría estuvieron calladas, ninguna se atrevía a hablar después del suceso. Esta vez el silencio era tenso y se notaba, apenas se miraban. Cuando aparcaron no querían bajar, algo les frenaba, pero fue Fina quien abrió primero la puerta. Se bajaron y se dirigieron hacia el despacho del Comisario, les hizo entrega y les hizo una advertencia.
-Cuidado con Rafael, si se entera de que lo andáis investigando no tendrá reparos en ir a por todo aquel que se interponga en su camino.
-Gracias por la advertencia, ¿hace cuánto tiempo que no le ve?- Era una pregunta que se la habían hecho a todos los Comisarios.
-La verdad que nadie le ha vuelto a ver desde el 17 de diciembre. Es como si se lo hubiera tragado la tierra.
-Gracias por la información, y por la advertencia.
Fina y Marta salieron de allí rumbo a su sede, pero había algo en la cabeza de la morena que no paraba de darle vueltas.
-Marta... ¿Crees que ha podido salir del país?.
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Expediente 1958, Jaque a La Reina
FanfictionMarta y Fina viven en la capital en una década dónde la delincuencia y las drogas estaban en auge, era el boom del cine español y de la música dónde el punk, el rock y el pop dominaban la Movida Madrileña. Sus caminos se cruzarán de manera inimagina...