capitulo 37

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Rachel permanecía de rodillas en el suelo, sosteniendo el cuerpo inerte de Eli, como si negarse a soltarla pudiera revertir lo inevitable. Su respiración era pesada, entrecortada por los sollozos que trataba de contener, y sus ojos ardían con las lágrimas que no dejaban de caer. A su alrededor, la tierra estaba marcada por el caos que su poder había desatado, pero nada de eso le importaba. En su mente, solo había un pensamiento: había fallado.
Bucky y Nat se acercaron con cautela. Bucky dejó caer su arma, olvidándose del peligro que aún podría acechar. Sus pasos fueron lentos, medidos, como si cualquier movimiento brusco pudiera romper lo poco que quedaba de Rachel. Se arrodilló a su lado, sin saber exactamente qué decir. La dureza que solía mostrar había desaparecido, reemplazada por una mirada de profunda empatía y tristeza.
—Rachel… —murmuró con voz suave, intentando alcanzarla sin invadir su espacio.
Ella no respondió. Su cuerpo temblaba mientras acariciaba el cabello de Eli, murmurando palabras inaudibles como si pudiera reconfortarla, como si su hermana aún pudiera escucharla.
Natasha, aún alerta, se quedó a unos pasos, observando los alrededores para asegurarse de que no quedara ningún enemigo. Aunque su instinto le pedía moverse, su corazón le decía que respetara el momento. Sus ojos, generalmente fríos y calculadores, se suavizaron al ver el dolor de Rachel.
—Rachel, tenemos que movernos. No podemos quedarnos aquí. —La voz de Natasha era firme pero gentil. Sabía que quedarse en aquel lugar solo los expondría a más peligros, pero también sabía que Rachel necesitaba tiempo.
—No puedo… —susurró Rachel al fin, su voz rota—. No puedo dejarla aquí. Es mi culpa. Todo esto… es mi culpa.
Bucky puso una mano en su hombro, apretando suavemente para reconfortarla.
—No es tu culpa, Rachel. No podías prever esto. No podías evitarlo. —Su voz era grave, pero cargada de sinceridad.
Rachel levantó la vista hacia él, sus ojos brillando con lágrimas y rabia.
—¿Y qué sentido tiene todo esto? ¡La encontré para perderla de nuevo! ¿De qué sirvió luchar tanto, arriesgar todo? —Su voz se quebró al final, y su mirada volvió al rostro de Eli.
Natasha dio un paso adelante, colocándose frente a Rachel y Bucky.
—Sirvió para demostrar que no estás sola. Nosotros estamos contigo. Sé que ahora no lo ves, pero Eli estaría orgullosa de ti. Peleaste por ella, hiciste todo lo que estuvo en tu mano. Ahora déjanos ayudarte a honrarla, Rachel. —Natasha hablaba con una seguridad que parecía inquebrantable, pero sus ojos traicionaban el dolor que también sentía.
Rachel respiró hondo, tratando de calmarse. Sus dedos acariciaron el rostro de su hermana una última vez antes de levantar la vista hacia ellos. Sus palabras eran duras, pero su tono era resignado.
—Llévenla conmigo. No voy a dejarla aquí. Prometo que voy a seguir, pero necesito… necesito despedirme de ella como se merece.
Bucky y Natasha intercambiaron una mirada rápida. Entendían la gravedad del momento y, aunque no era seguro, sabían que Rachel no aceptaría un "no" como respuesta.
Bucky se inclinó y tomó a Eli en brazos con sumo cuidado, como si todavía pudiera sentir su fragilidad. Rachel lo siguió de cerca mientras Natasha lideraba el camino, alerta y lista para cualquier cosa.
El trayecto de regreso fue silencioso, marcado únicamente por los sonidos de sus pasos y el eco de las emociones que ninguno se atrevía a expresar. Rachel caminaba con el rostro endurecido, su mirada fija al frente, pero su corazón estaba destrozado. La pérdida de Eli no era solo la de una hermana; era la de una parte de sí misma, de los recuerdos que nunca pudieron construir juntas.
Al llegar a la Nueva Torre de los Vengadores, Rachel tomó un momento para respirar antes de seguir adelante. Sabía que este solo era el inicio de una nueva lucha: encontrar sentido en su pérdida y, quizás, encontrar justicia para su hermana.
Rachel avanzó por los pasillos de la Nueva Torre de los Vengadores con pasos firmes, pero en su interior se sentía como si cada paso la desgarrara un poco más. Natasha y Bucky la acompañaban en silencio, respetando su duelo, pero sin quitarle el ojo de encima. Sabían que Rachel estaba al borde de desmoronarse, y cualquier movimiento en falso podría ser el detonante.
Al llegar a una sala aislada donde podrían descansar, Bucky colocó el cuerpo de Eli sobre una camilla cubierta por una sábana blanca. Rachel permaneció de pie, mirando a su hermana con una mezcla de tristeza y culpa. Natasha dejó la habitación discretamente, dándole el espacio que sabía que necesitaba.
Bucky se quedó en silencio junto a ella, queriendo ofrecer algo de consuelo pero sin encontrar las palabras adecuadas. Finalmente, Rachel rompió el silencio.
—Es irónico, ¿no? —su voz era baja, apenas un susurro—. Pasé años buscando respuestas, luchando contra todo para llegar a este momento… y ahora que la tengo, la pierdo otra vez.
Bucky la miró, su mandíbula apretada mientras buscaba qué decir. No quería mentirle diciéndole que todo estaría bien, porque sabía que no era cierto. En cambio, optó por la verdad.
—Lo que pasó no es justo, Rachel. Nada de esto lo es. Pero Eli sabía que peleaste por ella. Sabía que no estabas dispuesta a rendirte, incluso cuando ella ya no podía luchar más. —Su voz era profunda, cargada de sinceridad.

Rachel dejó escapar una risa amarga y negó con la cabeza.
—¿Y de qué sirvió? No la salvé. No la protegí como juré que haría. —Se llevó una mano al rostro, luchando contra las lágrimas que amenazaban con volver a brotar—. Todo este tiempo… todo este maldito esfuerzo… para que terminara así.
Bucky dio un paso adelante y le puso una mano en el hombro.
—No puedes cargar con todo esto sola. No siempre podemos salvar a las personas que amamos, por mucho que lo intentemos. Pero lo que haces después de esto, cómo eliges honrar su memoria, eso es lo que importa.
Rachel lo miró a los ojos, buscando alguna respuesta en su mirada. Lo único que encontró fue empatía y un entendimiento que pocos podían ofrecer. Respiró hondo, tratando de encontrar algo de fuerza en sus palabras.
—Entonces haré que cuente. Por Eli. Por todo lo que perdió por mi culpa. —Su voz sonaba más firme ahora, como si estuviera empezando a reconstruirse desde las cenizas.
Bucky asintió, reconociendo ese fuego en sus ojos. Sabía que Rachel estaba en un camino peligroso, pero también sabía que tratar de detenerla sería inútil. Lo único que podía hacer era asegurarse de que no lo recorriera sola.
—No estás sola en esto. Natasha, yo… incluso los otros Vengadores, estaremos aquí para ayudarte. —Hizo una pausa y luego agregó con una leve sonrisa—. Aunque sé que te gusta hacer las cosas a tu manera.
Rachel dejó escapar un resoplido entre lágrimas, agradecida por el intento de alivianar el momento.
—Gracias, Bucky. —Fue todo lo que dijo antes de volverse hacia Eli, colocando una mano en su rostro frío por última vez—. Te lo prometo, Eli. Esto no termina aquí.
El silencio llenó la habitación de nuevo, pero esta vez no era opresivo. Era un momento de despedida, pero también de resolución. Rachel sabía que el camino que le esperaba sería difícil, pero no dejaría que la muerte de su hermana fuera en vano.
Aferrándose a esa promesa, Rachel se levantó y salió de la sala, dejando a Bucky siguiéndola de cerca. Ahora, más que nunca, estaba decidida a encontrar las respuestas que le faltaban y a destruir a quienes habían causado tanto sufrimiento. Y esta vez, no se detendría por nada.

Entré el amor y el odio Donde viven las historias. Descúbrelo ahora