Capítulo 23: ¡Choque en la corte! Athena vs El Samurai Sombrío, Parte 4

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28 de septiembre, 1:00 PM

Corte del Distrito – Sala de justicia No. 8


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Declaración del testigo

-- El último intento de Mei Karuma Van Zieks --

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Nakanaka:

– Recibí el llamado de auxilio del clarín de Yamai en mi teléfono.

»Con la velocidad del Dios Hermes, me apresuré a llegar a los archivos de la biblioteca.

»Llegué a la biblioteca, aunque el Sr. Honshoku no se encontraba en ninguna parte.

»Abriéndome paso por los estantes, ¡llegué hasta atrás justo a tiempo para ver lo que sucedió!

»¡Allí! ¡Ese bellaco de Tadano acababa de golpear cruelmente a Yamai detrás de la cabeza!

»Apenas pude ocultarme cuando huyó...

»Cuando finalmente pude acercarme a mi amiga, estaba totalmente inconsciente...

»Tras unos momentos de shock, llamé a la policía... –

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Athena golpeó el escritorio con la palma de su mano. – ¿No vio al Sr. Honshoku? ¿En absoluto? ¿Está absolutamente segura de esto?

– ¿Acaso funcionan esas orejas tuyas, Reina de Amarillo? – Nakanaka rodó los ojos mientras hacía una mueca desdeñosa. – ¡Eso es literalmente lo que acabo de decir!

– Bueno, ¿se aseguró de ver en cada rincón de la habitación? ¡Hay muchos lugares donde podría haberse escondido! – Athena la bombardeaba con preguntas, con la esperanza de que tuviera un desliz.

– Sí te das cuenta que debes guardarte tus preguntas para el interrogatorio, ¿verdad, Cykes-dono? – Blackquill también golpeó su escritorio, interrumpiendo las preguntas de Athena. – ¡Estás tan obsesionada con este hombre, que no me sorprendería si le propusieras matrimonio!

– ¡¿Qué?! ¡EEEEEEEEEWWW! – gritó Athena asqueada. Blackquill no pudo evitar soltar una risita a expensas de ella.

– Concéntrate, Athena. ¡Está tratando de hacer que pierdas el equilibrio! – le dijo Phoenix.

(«Es fácil para usted decirlo cuando no le están emparejando con alguien que casi tiene el doble de su edad...») pensó Athena haciendo un puchero.

– ¡De vuelta a lo que importa! – exclamó Blackquill, atrayendo la atención de Athena, Phoenix y Hitomi. – Quisiera conceder que efectivamente suena más improbable que el escenario de que el Sr. Honshoku fue quien golpeó a la Srta. Yamai...

– ¿E-en serio? – preguntó Athena, alzando una ceja sospechosa. («Ok, ¿ahora qué está tramando?»)

– En efecto... – confirmó Blackquill. Luego se llevó la mano al mentón y sonrió. – Sin embargo, quisiera que me respondas una simple pregunta: ¿cuántas veces fue golpeada la Srta. Yamai?

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