Capítulo 18

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Era como un sueño. Era como estar flotando en el espacio rodeados de luces, de chispas y destellos hermosos. Cuando sus labios se unían en uno solo, era como una obra de arte. Era encantador poder saborear el sabor de sus labios, y poder transmitirse sin una palabra el amor que se tenían. Era la forma ideal de demostrarse lo que sentían uno por el otro. Sus corazones latían al mismo ritmo, y su piel se erizaba por completo.

Tras varios minutos de sentirse, por fin se separaron, siendo interrumpidos por uno de los guardias, que se quejó contra Fernando.

"Disculpe la interrupción, el momento es tan conmovedor, pero usted no debió entrar así, es contra las reglas, joven".

Fernando y Leticia se separaron lentamente, abriendo los ojos, y sin soltarse del abrazo.
Fernando volteó a ver al hombre que estaba a su lado con reproche.

F: Ah pero que inoportuno es usted. ¿No ve que estaba besando a mi novia?

Los ojos de Leticia se iluminaron aún más, si es que se podía.

"Eso está claro. Pero aquí no es un lugar para besarse. Además, entró de una manera que no está permitida. El avión está a punto de despegar, no pueden estar aquí, por favor"

F: Está bien, está bien. Disculpe, se que no debí (Fernando tomó a Leticia de la mano, con delicadeza y fuerza a la vez). Pero era urgente, tenía que impedir que ella me dejara. Comprenda por favor. Mire, no vuelve a pasar. Ya nos vamos, aquí no ha ocurrido nada.

"Salgan por favor. Y usted señorita, tiene un novio que la ama demasiado. Mire que entrar así, como huracán y por encima de todo mundo. Salgan, por favor, ya váyanse".

Leticia solo sonreía llena de emociones.

F: Vamos, mi amor (Fernando besó la mano de ella que tenía agarrada con la suya, para luego guiarla consigo hasta la salida del aeropuerto).

Leticia no podía ni creerlo. Fernando acababa de llamarla "mi amor". Eran las palabras más dulces y tiernas dichas de boca de Fernando. Caminaba junto a él, sintiendo todavía que flotaba sobre nubes. Es que de verdad quería pellizcarse, quería comprobar que no estaba soñando, que no era solo una ilusión.

Salieron del aeropuerto tomados de la mano. Fernando la condujo hasta un taxi y después de darle un breve y dulce beso en los labios, abrió la puerta para que ella se subiera, y luego subir él a su lado.

"¿A dónde los llevo?" (Preguntó el taxista)

F: Al fin del mundo.

Fernando sonrió para Leticia, como si le hubiera contestado a ella. Ella solo podía mirarlo sin dejar de sonreír también. Parecía que el Fernando que conocía había vuelto por fin. Este era él, su Fernando, su Fernando de toda la vida.

El taxista comenzó a conducir sin entender nada, pero conmovido con la escena. Entonces Fernando le indicó la dirección, una dirección que el taxista conocía muy bien, y los llevó enseguida.

Tras algunos minutos llegaron al Parque Nacional da Tijuca. Fernando le pagó al taxista y entonces bajó del taxi, extendiendo su mano hacia Leticia, ayudándola a descender del mismo.

Por fin rompieron el silencio, ya que durante todo el camino solo se habían dedicado a mirarse uno al otro.

F: Bien, señorita. Bienvenida al Parque Nacional da Tijuca. Seré tu guía turístico privado, el día de hoy, solo tuyo (tomó la cara de Leticia entre sus manos, contemplándola mejor). Gracias por quedarte conmigo, gracias por no subirte a ese avión, gracias por estar aquí (la miró fijamente mientras sentía como los ojos de él se llenaban de agua, cristalinizándolos al instante).

"Otoño" "Goodbye my love"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora