Sergio observaba a Pato mientras jugaba con sus juguetes en el sofá de su suite en Mónaco. Las luces del puerto brillaban detrás de él, y la emoción del Gran Premio de Mónaco se sentía en cada rincón de la ciudad. Sergio sabía que era el momento adecuado para tener una conversación importante con su hijo.
Se sentó junto a él, tomando un respiro profundo para calmar sus propios nervios.
— Pato, ven aquí un momento —le dijo con una sonrisa tranquila.
Pato dejó los juguetes y se acercó, subiendo al regazo de Sergio con una sonrisa curiosa.
— ¿Qué pasó, papá?
Sergio lo miró con ternura, acariciándole el cabello oscuro que tanto le recordaba a Max.
— Cariño, ¿te acuerdas de Max?
Pato asintió rápidamente, sus ojos brillando.
— ¡Sí! Es muy divertido y siempre trae regalos.
Sergio rió suavemente.
— Bueno, hay algo que quiero contarte sobre él. Max no es solo un amigo especial. Él es... —hizo una pausa, buscando las palabras adecuadas— ...él es tu papá.
Los ojos de Pato se agrandaron con asombro.
— ¿Mi papá? —repitió, mirando a Sergio como si buscara confirmación.
— Sí, mi amor. Max es tu papá, y te quiere mucho.
Pato se quedó en silencio por unos segundos, procesando la información. Luego, una gran sonrisa iluminó su rostro.
— ¡Eso es increíble! ¿Puedo decirle papá?
Sergio sintió un nudo en la garganta, pero asintió con una sonrisa.
— Claro que puedes, cariño. Sé que a él le hará muy feliz escucharlo.
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Sergio había sido invitado a un evento de moda de alto perfil que coincidía con el fin de semana del Gran Premio. Aunque normalmente prefería mantener un perfil bajo, aceptó porque sabía que Pato estaba emocionado por ver a Max nuevamente.
El plan era sencillo: asistir al evento, mantener a Pato bajo el radar y, si era posible, sorprender a Max con su presencia. Carola, como siempre, estaba allí para ayudar.
Pato estaba lleno de energía cuando llegaron al puerto, mirando a su alrededor con curiosidad mientras sostenía la mano de Sergio.
— ¿Veremos a Max hoy? —preguntó, saltando ligeramente sobre sus pies.
— Si todo sale bien, sí —respondió Sergio, sonriendo al ver la emoción en el rostro de su hijo.
Por su parte, Max había estado completamente enfocado en el Gran Premio. Desde las prácticas hasta la clasificación, su desempeño había sido impecable, y lideraba con confianza. Sin embargo, cuando recibió un mensaje de Sergio que decía: "Estamos en Mónaco. Pato quiere verte. ¿Tienes un momento después de la clasificación?", todo su enfoque se desmoronó por un instante.
Max respondió rápidamente: "¡Claro que sí! ¿Dónde están?"
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Después de la clasificación, Max se encontró con Sergio y Pato en una pequeña cafetería fuera del circuito, donde podían mantener algo de privacidad.
Cuando Pato vio a Max, su rostro se iluminó, y corrió hacia él antes de que Sergio pudiera detenerlo.
— ¡Max! —gritó emocionado.
Max lo levantó en brazos, sorprendido por la energía del pequeño.
— Hola, campeón. ¿Cómo estás?
Pato lo miró con una sonrisa traviesa y dijo:
— ¡Muy bien, papá!
El corazón de Max se detuvo por un instante. Miró a Sergio, quien le dio un pequeño asentimiento, confirmando que había hablado con Pato.
— ¿Me llamaste papá? —preguntó Max con un nudo en la garganta, mirando a Pato con ojos llenos de emoción.
— Sí. ¿Está bien?
Max abrazó a Pato con fuerza, dejando escapar una risa entrecortada.
— Claro que está bien. Es lo mejor que he escuchado en mi vida.
Sergio los observó desde la distancia, sintiendo un calor en el pecho al ver la conexión entre ellos.
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El domingo, Max estaba más motivado que nunca. Con Pato y Sergio viéndolo desde un palco privado, quería darles un motivo para sentirse orgullosos.
La carrera fue intensa, pero Max dominó de principio a fin, llevándose la victoria en uno de los circuitos más prestigiosos del mundo. Cuando subió al podio y levantó el trofeo, dedicó la victoria con una breve frase que dejó a todos intrigados:
— Esta victoria es para las personas más importantes en mi vida.
Aunque no mencionó nombres, Sergio y Pato supieron que se refería a ellos.
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Después de la carrera, Max se reunió con Sergio y Pato en un lugar discreto lejos de las cámaras. Pato corrió hacia él nuevamente, lanzándose a sus brazos.
— ¡Felicidades, papá! Ganaste.
Max lo abrazó con fuerza, besando su cabello.
— Gracias, campeón. Tenerte aquí me dio suerte.
Sergio observó la escena, sintiéndose dividido entre la felicidad de ver a Max y Pato juntos y el miedo a lo que podía venir después.
— Ha sido un gran día para todos —comentó Sergio, intentando romper el momento con algo de ligereza.
Max le dirigió una mirada intensa, su expresión suavizándose al ver la gratitud y el cansancio en los ojos de Sergio.
— Gracias por traerlo, Sergio. No sabes lo que significa para mí.
— Pato quería verte, y pensé que era el momento adecuado —respondió Sergio, aunque había algo de incomodidad en su voz.
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La felicidad del día se vio empañada cuando, esa misma noche, comenzaron a circular fotos de los tres juntos en las redes sociales. Alguien los había captado en el paddock y en la cafetería antes de la carrera.
Los titulares eran un caos:
"¿Max Verstappen tiene un hijo secreto?"
"Sergio Pérez y Max Verstappen: ¿pareja?"
"¿Quién es el niño que acompaña a Max y Sergio?"
Max vio las noticias mientras estaba en su habitación del hotel. Aunque sabía que algo así podía pasar, no estaba preparado para la tormenta mediática.
Llamó a Sergio de inmediato.
— ¿Has visto las fotos? —preguntó Max, su tono serio.
— Sí, las vi hace unos minutos —respondió Sergio, suspirando.
— ¿Qué quieres hacer?
Hubo una pausa antes de que Sergio respondiera:
— No sé, Max. No quiero que Pato se vea afectado por todo esto.
Max entendió su preocupación.
— Vamos a manejarlo juntos, ¿de acuerdo? No voy a dejar que nadie te haga daño a ti o a Pato.
Aunque las fotos habían complicado las cosas, ambos sabían que lo más importante era proteger a su hijo y seguir adelante como una familia, sin importar lo que dijera el mundo exterior.
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Bajo las Luces de la Tentación
FanfictionEn una fiesta exclusiva, Checo Pérez, un joven doncel de 18 años con sueños de ser modelo, y Max Verstappen, un prometedor piloto de 20 años, se encuentran y se sienten atraídos de inmediato. Tras unas copas y una conversación ligera, deciden dejars...