El parón de verano había llegado, y con él, una oportunidad perfecta para Max de pasar tiempo con las personas más importantes en su vida: su hijo y Sergio. Después de varias llamadas y mensajes insistentes, logró convencer a Sergio de aceptar su invitación para unas vacaciones en un lugar privado.
El destino era una villa apartada junto al mar, rodeada de jardines y con acceso exclusivo a una playa. Max había tomado todas las precauciones para asegurarse de que nadie descubriera su ubicación. No habría paparazzi ni curiosos; este tiempo sería solo para ellos.
Sergio llegó acompañado de Pato. Desde el primer momento en que Max vio a su hijo corriendo hacia él con los brazos abiertos, sintió que todo había valido la pena.
—¡Papá! —gritó Pato emocionado al lanzarse a los brazos de Max.
—¡Hola, campeón! —dijo Max, abrazándolo con fuerza y levantándolo en el aire mientras reía.
Sergio, que venía detrás, observó la escena con una mezcla de ternura y aprehensión. No podía negar lo bien que Pato y Max se llevaban.
—Espero que esto sea tan relajante como prometiste, Verstappen —bromeó Sergio mientras ajustaba su sombrero para protegerse del sol.
—No te preocupes, Pérez, todo está bajo control. —Max le guiñó un ojo y tomó la maleta de Sergio para llevarla adentro.
---
Los días comenzaron a fluir con una naturalidad sorprendente. Max dedicaba cada momento posible a jugar con Pato. Desde construir castillos de arena en la playa hasta nadar juntos en la piscina, Max no dejaba de maravillarse con la energía y la curiosidad de su hijo.
Una tarde, mientras Max empujaba a Pato en un columpio improvisado que había montado entre dos árboles, Sergio decidió sacar su teléfono para grabar el momento. El rostro de Pato no aparecía en el video, pero la risa contagiosa del niño y la voz de Max hablándole con ternura eran suficientes para transmitir la felicidad del momento.
—¡Más alto, papá! —gritaba Pato entre risas, mientras Max se esforzaba por complacerlo.
—¿Así de alto o quieres volar hasta las estrellas? —respondió Max, riendo también.
Sergio observaba la escena con una sonrisa suave. Era difícil ignorar cuánto significaba Pato para Max y cuánto esfuerzo estaba poniendo en ser un buen padre.
—Eres bueno en esto, Verstappen —comentó Sergio en tono burlón cuando Max se dio cuenta de que lo estaba grabando.
—¿Eso es un cumplido? —preguntó Max con una ceja levantada, mientras detenía el columpio y tomaba a Pato en brazos.
—No te acostumbres. —Sergio guardó el teléfono, pero no pudo evitar sonreír.
---
Esa noche, mientras Pato dormía agotado por las actividades del día, Max revisó los videos que Sergio había grabado y pidió permiso para subir uno a sus redes sociales. Sergio, después de pensarlo unos segundos, aceptó con la condición de que el rostro de Pato no se viera.
—¿Estás seguro de que quieres hacerlo? —preguntó Sergio, mientras Max preparaba la publicación.
—Absolutamente. Quiero que el mundo sepa lo feliz que estoy. No tienen que saber todos los detalles, pero no puedo ocultar esto. —Max habló con sinceridad, y Sergio no pudo evitar sentirse conmovido.
La publicación incluía un breve video de Max empujando el columpio mientras la risa de Pato resonaba en el fondo. Max escribió un simple pie de foto:
"Momentos que lo significan todo".
#Verano #FelicidadEn cuestión de minutos, las redes sociales estallaron. Los comentarios se llenaron de mensajes de fans emocionados, especulaciones y felicitaciones.
"¡Es hermoso ver a Max tan feliz! ❤️"
"¿Es su hijo? ¡Qué ternura!"
"Ese tiene que ser Pato. ¿Max y Sergio juntos?"
"Nunca lo había visto tan relajado. La paternidad le sienta bien."Mientras tanto, Sergio observaba cómo su teléfono comenzaba a llenarse de notificaciones. No pudo evitar sentirse un poco nervioso por la atención, pero la sonrisa radiante de Max le hizo saber que había tomado la decisión correcta al permitirle compartir ese momento.
---
Una noche, después de que Pato se durmiera, Max y Sergio se sentaron en la terraza con una botella de vino. La brisa del mar hacía que el ambiente fuera aún más relajado.
—Gracias por venir —dijo Max, rompiendo el silencio mientras giraba la copa de vino en su mano—. Este ha sido el mejor parón de verano que he tenido.
Sergio asintió, mirando hacia el horizonte.
—Pato está feliz, y eso es lo más importante para mí.—¿Y tú? —preguntó Max, mirándolo directamente a los ojos.
Sergio lo miró, sorprendido por la pregunta.
—Yo... estoy bien.—No, Sergio. Me refiero a si tú eres feliz. No solo como padre, sino como... tú mismo. —Max inclinó la cabeza, esperando una respuesta honesta.
Sergio bajó la mirada, jugando con el borde de su copa.
—No es fácil, Max. Ser padre, trabajar, y ahora todo este asunto de los rumores. Hay días buenos y días difíciles. Pero Pato lo hace todo más llevadero.—Quiero que sepas que no estás solo en esto —dijo Max, acercándose un poco más—. Estoy aquí para ti y para él.
Sergio lo miró por un largo momento, su expresión suave pero cautelosa.
—Lo sé, y te lo agradezco.---
Los días de vacaciones llegaron a su fin demasiado rápido. En el último día, Max se aseguró de aprovechar cada momento con Pato, llevándolo a la playa una vez más para jugar en la arena. Sergio los observaba desde la distancia, su corazón dividido entre la felicidad y la incertidumbre.
Cuando llegó el momento de despedirse, Max se arrodilló frente a Pato y lo abrazó con fuerza.
—Te voy a extrañar, campeón. Pero te prometo que pronto volveremos a vernos.—¿De verdad, papá? —preguntó Pato con ojos brillantes.
—De verdad. —Max sonrió y besó la frente del niño.
Sergio observó la escena con una mezcla de emociones. Mientras subían al auto para regresar, no pudo evitar mirar a Max por el espejo retrovisor. Su rostro estaba tranquilo, pero en sus ojos se veía una determinación inquebrantable.
Max sabía que su camino con Sergio aún estaba lleno de retos, pero estas vacaciones le habían dado algo invaluable: esperanza. Esperanza de que algún día no solo serían una familia por Pato, sino también por ellos mismos.
---

ESTÁS LEYENDO
Bajo las Luces de la Tentación
FanfictionEn una fiesta exclusiva, Checo Pérez, un joven doncel de 18 años con sueños de ser modelo, y Max Verstappen, un prometedor piloto de 20 años, se encuentran y se sienten atraídos de inmediato. Tras unas copas y una conversación ligera, deciden dejars...