Capítulo 33: La Batalla de Parikka - Parte 2

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Muy lejos de aquel campo de batalla, Alice y Sin Nombre llegaron a un lugar donde había varias personas refugiándose de la batalla. Una zona donde las armas de Mufrid no los alcanzaron.

─Quédate aquí ─ordenó la dríada.

─¿Eh? ¿Vas a irte?

─Debo ayudar a mi amo... es decir, a Brayan.

─Espera ─ Sin Nombre mostró incredulidad─. ¿Puedes manejar telesma?

─No.

─¿Entonces?

─Haré todo lo que tenga que hacer para protegerlo ─la dríada sonrió antes de despedirse del muchacho y correr a toda prisa de regreso a la batalla.

****

Al entrar al tanque, Minoris y Koyara recibieron la bienvenida de un contingente de Savants. Había desde ingenieros que ponían en marcha la máquina, hasta soldados que defendían de los intrusos que se hubieran colado. Justo como ellos. Pero ver a tantos Savants no asustó a las chicas.

─¿Lista princesa? ─sonrió Koyara.

─Lista plebeya ─respondió Minoris.

─No me llames plebeya.

─"AQUA – GLACIALIS BRACHIUM" ─Columnas de hielo hicieron prisioneros a varios Savants antes de que pudieran accionar algún arma contra ellas.

─"AETHER - FULMINUS ICTUS" ─Otros tantos soldados cayeron electrocutados después de recibir severas descargas eléctricas de la princesa

De este modo, Koyara y Minoris se abrieron paso. Pronto entendieron que aquel tanque era mucho más grande de lo que pensaban. Repleto de tantas cabinas, cables, máquinas, tubos y demás tecnología, era imposible saber por dónde moverse. Un verdadero laberinto metálico.

─¿Dónde estarán esos dos?

─Hay que avanzar por donde sea ─anunció Minoris.

Savant que se atravesaba en el camino de las chicas, Savant que terminaba fuera de combate. Parece ser que el entrenamiento que Brayan recibía de parte de la bruja, también había fortalecido a ambas chicas.

La suerte quiso que las dos localizaran a los dos prisioneros al poco tiempo de haber entrado.

Ambas corrieron hacia la parte posterior de la máquina, donde lograron ver una jaula. Ahí se encontraban Lucius y Karelia. Les llamó la atención que, aunque la jaula tenía mucho espacio, ambos estaban en extremos opuestos de la misma.

─Como que algo huele mal en el ambiente.

─¿No puedes ser un poco más sutil Minoris? ─le recriminó su compañera.

─Pasa que no quiero estar al lado de este traidor ─respondió Karelia.

─Ya te dije que yo no soy... como sea, sáquennos de aquí.

─¿Por qué no le dices mejor a tu novia que ella los saque? ─se burló Minoris─. ¿No que decía que las personas que no controlan telesma son casi tan buenas como los majis? ¿Por qué no se han liberado ustedes?

─Oye Minoris, ¿Qué te pasa?

─Nos quitaron nuestras armas cuando nos encerraron, princesa idiota ─replicó Karelia─. De tenerlas, no solo ya nos habríamos liberado, también te habría dado una buena paliza.

─Eso me gustaría verlo bandida.

─¿Quieren calmarse las dos? ─intervino Lucius─. No es momento para pelear, hay que trabajar juntos si queremos salir de esto.

Qualia - Fase 1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora