Capítulo 11: La nueva encargada

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Llevaba dos semanas en el puesto de encargada de las tiendas y tenía la sensación de no haber empezado con buen pie. Conocía a Carmen de su anterior etapa trabajando para Perfumerías de la Reina, pero en aquella época Fina se relacionaba poco con las compañeras porque dedicaba todo su tiempo libre a Esther. Los primeros días habían sido algo tensos entre las dos, hasta que por fin había podido saber qué molestaba a la dependienta. Carmen le había comentado, enfadada, que su contratación 'a dedo' había sido injusta porque algunas dependientas llevaban años trabajando allí y merecían la oportunidad de ascender y que con su nombramiento como encargada se había generado un claro agravio comparativo, premiando a la que se fue al extranjero en lugar de a las que se quedaron dejándose la piel por la empresa. Fina entendía su punto de vista y trató de explicarle a la andaluza que ella no tenía la culpa de las decisiones que la junta había tomado y que solo había aprovechado la oportunidad que se le había presentado. A las otras dos dependientas, Claudia y Petra, no las conocía pues habían empezado a trabajar para los de la Reina después de que ella se marchara a París. Ambas se habían mostrado más receptivas que Carmen a trabajar con ella de forma cordial, lo que permitió a Fina sentirse algo respaldada.

Petra había sido la que la había recibido con más entusiasmo, dedicando su tiempo para ponerla al día de cómo se organizaba todo tanto en tienda como en el almacén y alabando cada propuesta de mejora que ella había realizado. Fue precisamente Petra la que facilitó también su integración en el grupo, invitándola a las salidas que las trabajadoras realizaban a la cantina tanto en sus descansos como al finalizar la jornada laboral.

Andrés le había ofrecido la posibilidad de mudarse a la colonia, pero ella la había declinado por el momento. Por la disponibilidad de camas, tendría que compartir habitación con Carmen y Claudia o con Petra y Mari Nieves, y no le parecía adecuado invadir el espacio privado de las que ahora eran trabajadoras a su cargo. Al menos por un tiempo se quedaría con su padre, en las habitaciones para el servicio de la casa grande; no le importaba andar diariamente la distancia que separaba la finca de la fábrica, en París se había acostumbrado a dar largos paseos y disfrutaba de ello.

Aquel día, Petra la había invitado a unirse a las dependientas en la cantina al finalizar la jornada, al parecer era el cumpleaños de Mari Nieves, una trabajadora de paquetería y embalaje y todas estaban entusiasmadas con la celebración. Llegó puntual y se sorprendió al comprobar que era la primera. Aprovechó para charlar con Gaspar y que el cantinero la pusiera al día de las novedades en la colonia de esa semana. Al parecer habían llegado tres nuevos trabajadores, pero todos los comentarios se centraban en uno de ellos del que se rumoreaba que se acababa de salir del camino del señor justo antes de ordenarse cura.

Poco a poco el local se fue llenando y la mesa reservada para el cumpleaños estaba casi al completo. Fina se despidió de Gaspar y se dirigió a esa zona deseando que quedara algún sitio libre lejos del grupo de Tasio y sus amigotes.

- Señorita Valero, aquí, venga, le hemos guardado un sitio con nosotras. – Petra señalaba una silla vacía junto a ella y Fina no pudo evitar soltar una sonrisa al darse cuenta de que se trataba de una zona de la mesa libre de hombres.

- Muchas gracias, chicas, pero por favor tuteadme, estamos fuera del trabajo y aquí todas hemos venido a divertirnos un poco. – Fina miró a su alrededor, había quedado sentada entre Petra y Elena, la secretaria de dirección y justo frente a ella estaban Carmen, Claudia y Mari Nieves. – Bueno, y lo más importante, ¡a celebrar el cumpleaños de Mari Nieves! – Las chicas empezaron a aplaudir y la cumpleañera se ruborizó por ser el centro de atención.

La velada transcurría muy agradable hasta que Tasio, Francisco y Pedro cogieron sus sillas y las situaron justo detrás de Carmen y de Mari Nieves, a las cuales no pareció molestarles recibir las atenciones del trío de chicos. Fina dejó caer un suspiro cuando se dio cuenta de que Tasio cogía la mano de Carmen y le susurraba algo al oído, no tenía ni idea de que Carmen se hubiera dejado embaucar por aquel gañán que sin duda no estaba a su altura.

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⏰ Última actualización: Dec 08, 2024 ⏰

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