Tom

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La casa no era tan grande como nuestra antigua casa, pero era muy hermosa y muy cálida, cosa que me sorprendió de Bill, ya que si no se situaba en un sitio exclusivo, no le gustaba. En cambio, esta se situaba en todo el centro de los Ángeles y, además, esta tenía personas viviendo cerca, otra cosa que tampoco le gustaba mucho.

En fin, después de bajarme y entrar por un portón, vi un hermoso jardín y un pequeño camino de piedras que llegaba a los escalones. Por allí caminé, pero me detuve en seco cuando vi el enorme cartel de "en venta". ¿Bill estaba vendiendo su casa? Pregunta que fue contestada cuando una vecina se acercó al vernos allí.

-¿Vienen a ver la casa?-, nos preguntó asomándose por la cerca.

-No, vengo buscando al dueño.

-¿A Bill?

Asentí, y me sorprendió la forma tan familiar en que lo llamaba.

-Hace como una semana que no ha venido. Esta mañana vino un camión de mudanza y se llevó todo. Ni siquiera se despidió de nosotros. ¿Sabes qué le ocurrió?

-No lo sé.

-Bueno, si lo ves, le dices que lo extrañamos.

Se despidió y entró a su hogar. Miré la casa por última vez y regresé al auto, totalmente abatido. Miraba por la ventana el paisaje cuando íbamos de camino a un lugar que desconocía, porque solo me limité a que Geo decidiera qué pasaría después. No tenía más opción, ya que no sabía donde vivía Axel y los abuelos en Alemania. Sabía que era en Berlín, pero esa ciudad era demasiado grande. Así que mis esperanzas las veía más lejanas, o tal vez no. Tal vez tenía una, y la tenía al frente de la casa de Geo.

-¿Por qué no me lo dijiste?-, le pregunté cuando él me confesó que había limado asperezas con su ex y padre de Lucas.

-Es reciente y yo no sabía que tendría que traerte aquí.

-¿Y él sabe dónde está Bill? Debe saberlo, es su amigo.

-Gustav no lo sabe.

-Qué me lo diga él- Bajé, ignorando el llamado de mi amigo, y me acerqué a Gustav, que bajaba a Lucas del auto y tomaba su bolso escolar.

-¿Dónde está?- La pregunta lo asustó un poco, pero no dijo nada. -Tú debes saber, eres su abogado.

-No lo sé.

-¿Te ha llamado o has sabido de él?

-Me llamó anoche, cuando dormía, y me pidió que buscara sus cosas en su nueva casa.

-¿Solo eso te dijo?

-Solo eso. Me dijo que después me explicaría.

-¿Sabes su dirección en Alemania?

Gustav suspiró.

-Tom, no sé dónde está, y tampoco sé su dirección en Alemania. Tom solo déjalo ir, es su decisión.

-No puedo dejarlo ir, y no lo haré.

-Si él no quiere que lo encuentres, jamás lo harás.

Tragué mi nudo porque sabía que era verdad. No podía hacer más nada. Estaba física y mentalmente cansado. Me giré y busqué en el auto mi bolso de mano, y cerré la puerta para comenzar a caminar hasta la avenida.

-¿A dónde vas? Pensé que te quedarías conmigo.

Geo me alcanzó cuando salía de su propiedad.

-No puedo quedarme. Todo me lo recuerda, y ahora no puedo y ni quiero pensar en Bill.

-¿Entonces qué harás?

-Iré a Canadá.

Geo me abrazó y me pidió que, cuando estuviera con mi familia, llamara para que estuviese tranquilo. Asentí a su pedido y detuve el primer taxi que pasó. Miré hacia atrás cuando el chófer arrancó, y mi amigo aún veía cómo me alejaba, pero Gustav estaba allí, abrazándolo junto con su pequeño Lucas. Sabía que estaría bien.

𝑵𝒐 𝑷𝒖𝒆𝒅𝒐 𝑫𝒆𝒋𝒂𝒓𝒕𝒆 𝑰𝒓  ⟬ᵗʷᶜⁿʳ⟭Donde viven las historias. Descúbrelo ahora