A diferencia del banquete real que me ofrecieron cuando llegué al Palacio de Nursa, el de aquí fue más ostentoso y elegante. Eso demostraba que los pendejos del Triunvirato solo lo hicieron por compromiso y no porque creyeran en mí.
Nuestro equipo de héroes avanzó en medio de todo el salón acaparando la mirada de todos. Naturalmente eso me puso nervioso. Solo cuando oí algunos murmullos fue que entendí que no me estaban mirando precisamente a mí.
Alice se acercó y me tomó del brazo confirmando mis sospechas:
─Brayan ─me dijo nerviosa─. No dejan de mirarme.
Decirle que la miraban porque realmente se veía hermosa y le tenían envidia no hubiera sido suficiente. Era evidente que no les agradaba que una dríada que, se supone, es esclava, se paseara en ese lugar muy bien vestida y elegante, justo enfrente de otras dríadas también esclavas. Todas se preguntarían si ella gozaba de algún privilegio especial (además de ser la acompañante del héroe, claro).
─Sigue conmigo Alice ─la tranquilicé─. No hagas caso.
─¡Oye dríada! ─alcancé a oír tras de mí en una de las mesas a un pendejo que estaba señalando a Alice─. Tráeme un vaso con agua para que me lo tome y luego te lo escupa en la cara.
Alice volteó la mirada. Estaba por salir corriendo de ahí. Pero la detuve.
─No te vayas.
Ni siquiera había acabado de decir eso cuando de algún otro lado, alguien había lanzado un recipiente con salsa o sepa la madre qué era eso, pero le cayó a Alice, embarrándola por completo. Lo que sea que fuera eso, quedó desparramado en su vestido.
Uy no, eso sí me prendió bien machín. Pero me preguntaba entonces si seguiría siendo buena idea que permaneciera ahí con nosotros o si deberíamos de irnos para que no la humillaran más.
Minoris, Koyara y Larissa ya se habían adelantado a detenerme porque sabían que iba a salir disparado contra aquel tipo y ya no la iba a contar. De todos modos, vimos que Karelia había logrado identificar al pendejo que le había lanzado eso y ya lo estaba agarrando del cuello. Nadie se esperaba una reacción así de la bandida, creo que ni ella misma.
─¡Maldito idiota! ─exclamó─. ¿Cómo te atreves a arruinarle el vestido? ¿Sabes lo carísimo que es?
La neta, no sé qué le ve el Lucius. Sí da miedo la morra.
Justo en ese momento, el pregonero tocó su trompeta anunciando la entrada de los reyes al salón.
─Su Majestad ─repliqué cuando todavía no ocupaban sus asientos─. Le han faltado el respeto a uno de mis compañeros, y definitivamente no voy a permitir que eso suceda. Si usted no hace nada al respecto, yo no responderé por mis acciones.
─¿Ha sucedido algo? ─preguntó el Rey Arumas.
─Este imbécil arruinó el vestido de nuestra compañera ─señaló Larissa.
─Esto es una falta de respeto intolerable ─exclamó el rey─. Nuestros invitados son extremadamente importantes para nosotros y deben de ser tratados con el máximo respeto posible.
Los guardias tomaron al culpable, y de paso, también les señalé al otro pendejo que dijo eso del agua. A ambos los mandaron a la mierda del banquete. Ganas no me faltaron de romperles la madre a los dos.
Alice, por otro lado, estaba al borde de las lágrimas al ver esa mancha inmensa en su ropa.
─No debiste regalarme el vestido ─murmuró.
─No Alice ─respondí─. Ese vestido te queda hermoso, y claro que te lo mereces. No es tu culpa que la gente de aquí sea intolerante.
─Permíteme "AQUA – PURIFICATIO" ─Con un pequeño conjuro, Koyara fue capaz de remover toda la mancha del vestido hasta dejarlo como antes.
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Qualia - Fase 1
FantasyTítulo completo: Qualia (o la Decepcionante Realidad del Género Isekai) Cuatro años después de las aventuras de la bruja Larissa en el mundo de Brayan, la vida del muchacho se mantiene sin cambios. Con 22 años cumplidos y una carrera trunca, entra a...