-capítulo 15-

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El campo de batalla estaba plagado de un aire denso y electrificado, como si la misma atmósfera estuviera consciente del caos que se desataría. La tierra, oscura y resquebrajada por las huellas de los combates anteriores, emitía un eco bajo bajo cada paso. Cada guerrero sabía lo que estaba en juego. Y, a pesar de las heridas, el miedo, el cansancio y las dudas, ninguno de ellos se detendría. Esta era la lucha definitiva.

Kazuha estaba al lado de ____, sus ojos brillando con determinación, pero también con preocupación. A pesar de que su cuerpo estaba cansado de las semanas de entrenamiento, el calor de la batalla lo mantenía en pie. Pero lo que más le pesaba era la vulnerabilidad de ____ en esa pelea. Sabía que su omega estaba embarazado, pero también sabía que no se quedaría atrás, que lucharía con todo lo que tenía, aunque eso significara desafiar sus propios límites.

—Te prometí que te protegería. —Kazuha susurró, su mano apretando la de ____ con fuerza, buscando transmitirle algo de calma, aunque sabía que las palabras no podrían aliviar por completo la tensión que ambos sentían.

____ no dijo nada al principio, sus ojos fijos en el horizonte, donde la Shogun comenzaba a aparecer, rodeada de su ejército. Sus pensamientos estaban dispersos, una tormenta de emociones cruzaba su mente. La rabia por todo lo que había hecho la Shogun, por lo que había sufrido a manos de aquellos a quienes debía enfrentar, lo impulsaba, y a la vez, el peso de la vida que llevaba dentro de sí lo detenía. ¿Sería suficiente para ganarse el derecho de vivir en paz, con Kazuha y su hijo?

—Lo sé. Y te agradezco por todo lo que has hecho por mí... —respondió ____ finalmente, mirando a su pareja con una mezcla de ternura y firmeza—. Pero esto no es solo por mí, Kazuha. Es por todos nosotros, por todos los que han sufrido. Hoy, aquí, es cuando todo termina.

Y sin más palabras, se separaron, dirigidos hacia sus respectivas posiciones. La batalla estaba por comenzar, y cada uno sabía que la lucha que se avecinaba no solo sería física, sino emocional. La Shogun estaba a punto de demostrar su poder, y todos ellos tendrían que enfrentarse a esa amenaza, que no solo representaba la opresión de los pueblos de Teyvat, sino también el miedo y la desesperación que había dejado a su paso.

La Shogun, con su presencia imponente, dio una señal con la mano, y el suelo pareció temblar con la energía de los enemigos que se alistaban para atacar. El campo de batalla se llenó de gritos, el sonido de metales chocando y de habilidades elementales desatándose en una explosión de energía. Los primeros en lanzarse al combate fueron los guerreros más cercanos, aquellos que no tenían miedo de morir por la causa.

Gorou y Kokomi estaban al frente, comandando la defensa y los ataques. Xiao, con su aire sombrío, estaba completamente enfocado en la Shogun. Sus ataques rápidos y precisos se dirigían directamente hacia ella, buscando debilitarla desde su punto más vulnerable, pero la Shogun no se dejaba vencer tan fácilmente.

La batalla fue caótica, llena de gritos, explosiones de elementos y la tensión palpable en cada uno de los combatientes. Ninguno de ellos retrocedió, cada uno peleaba por su vida, por el futuro de Teyvat, por sus familias. La Shogun, con sus poderes devastadores, había empezado a desatar toda su fuerza. El campo de batalla era ahora una danza mortal entre los valientes y el poder destructivo de la Shogun.

____ estaba al centro de la batalla, su cuerpo comenzando a fatigarse, pero el deseo de proteger lo mantenía firme. Kazuha luchaba junto a él, cubriéndolo en todo momento, sus movimientos sincrónicos y perfectamente coordinados. A pesar de las heridas que ya comenzaban a marcar sus cuerpos, ninguno de los dos se detuvo.

La Shogun los observaba desde la distancia, sus ojos fríos y calculadores. Pero algo había cambiado en ella. El resentimiento y el odio por todos los que se habían opuesto a su reinado la habían cegado, llevándola a cometer errores que ningún líder estratégico debería cometer. La ira la había desbordado, y eso la hacía más peligrosa que nunca.

Con un grito que resonó por todo el campo de batalla, la Shogun desató una serie de ataques devastadores, ondas de energía cortando el aire y destruyendo todo lo que tocaba. El suelo se rompió y los gritos de los guerreros caídos llenaron el aire. Pero ____ y Kazuha seguían luchando, esquivando y atacando con precisión.

Fue entonces cuando, en un movimiento frenético, la Shogun se dirigió directamente hacia ellos, su espada levantada y lista para dar el golpe final. El viento aullaba con la fuerza de la tormenta que se desataba en su interior. En ese instante, ____ sintió algo más profundo que el miedo: el deseo de sobrevivir. En ese momento, no solo era por él, ni por Kazuha, ni por su cachorro. Era por todo lo que había perdido, por todo lo que amaba.

Con un último grito, ____ usó todo el poder que quedaba en su cuerpo para lanzar un ataque directo hacia la Shogun. La energía elemental que había estado acumulando a lo largo de la batalla explotó en una onda de hielo y fuego, envolviendo la espada de la Shogun y empujándola hacia atrás.

Kazuha, al ver la oportunidad, se lanzó junto a ____ para terminar lo que habían comenzado. Juntos, como uno solo, realizaron un último ataque que destrozó la defensa de la Shogun, abriendo una brecha en su armadura elemental. El combate finalizó con un grito desgarrador de la Shogun, su cuerpo desplomándose al suelo, derrotado.

Pero la victoria no fue dulce. La batalla había cobrado un precio. Muchos habían caído, muchos se habían herido, y el costo de la guerra se reflejaba en cada rostro, en cada cuerpo exhausto. Kazuha sostuvo a ____ en sus brazos, su respiración pesada y su corazón latiendo con fuerza, pero aliviado. Habían logrado derrotar a la Shogun, pero el futuro seguía siendo incierto.

—Lo logramos. —Kazuha susurró, acariciando el rostro de ____ con suavidad.

____, agotado y cubierto de sudor y sangre, sonrió débilmente, sintiendo el peso de su cuerpo a punto de colapsar, pero también el alivio de haber cumplido con su misión. El futuro podría ahora ser suyo, un futuro que, aunque incierto, estaba lleno de esperanza.

Pero la batalla aún no había terminado para ellos, ni para Teyvat. El precio de la guerra era alto, y lo pagarían por mucho tiempo.

🍂El viento me guío hasta ti🍂 Kaedehara x Malereader (Omegaverse)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora