-capítulo 16-

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Después de la feroz batalla, el cielo sobre Teyvat estaba teñido de tonos cálidos, como si el mundo mismo estuviera sanando las heridas de la guerra. La Shogun había sido derrotada, pero la paz aún parecía lejana, como un sueño que flotaba en el horizonte. Aunque los valientes guerreros regresaron victoriosos, el campo de batalla los había dejado marcados. Heridas físicas, pero también emocionales, que solo el tiempo podría curar.

____, agotado por la lucha, se encontraba en su habitación, recostado en la cama. A su lado, Kazuha permanecía siempre vigilante, su mirada suave, pero llena de preocupación. Aunque la amenaza de la Shogun había quedado atrás, había algo que no podía ignorar: el embarazo de ____ y los riesgos que implicaba para él. A pesar de que había luchado con todas sus fuerzas, el futuro de su familia seguía siendo incierto.

—¿Cómo te sientes? —preguntó Kazuha, tomando delicadamente la mano de ____ en la suya. Su voz sonaba suave, casi como si temiera romper el silencio que envolvía la habitación.

____, con una ligera sonrisa, miró a su compañero, sintiendo un cariño profundo que lo atravesaba.

—Estoy... cansado. Pero también feliz. —respondió ____ con voz suave, sus ojos brillando con una luz serena. —Por fin, después de todo lo que hemos pasado... siento que podemos tener una vida. Una vida juntos, Kazuha.

Kazuha sonrió, aliviado, y acarició su rostro con ternura.

—Lo sé. Lo hemos logrado. Pero aún nos queda un último paso, el más importante de todos.

El tiempo pasó lentamente mientras se acercaba el momento que tanto habían esperado. El pequeño cachorro de ____ y Kazuha estaba listo para nacer. La noticia había llenado el corazón de ambos de alegría, pero también de nerviosismo. Ninguno de los dos podía evitar el sentimiento de ansiedad por lo que vendría, aunque ambos sabían que enfrentarían todo lo que les llegara juntos.

El día en que el cachorro decidió hacer su aparición, el ambiente estaba cargado de energía y emoción. ____ había pasado toda la mañana sintiendo suaves contracciones, pero no fue hasta la tarde, cuando el sol comenzaba a ponerse, que el dolor aumentó, y el momento que tanto temían y deseaban llegó.

Kazuha, al ver la expresión de incomodidad de ____ mientras él intentaba mantenerse firme, se apresuró a acercarse. Sus manos, acostumbradas a la lucha, ahora estaban llenas de suavidad mientras sostenía con cariño el rostro de ____.

—Tranquilo, estoy aquí. Te prometo que todo va a estar bien. —le susurró con voz calma, intentando darle la seguridad que su pareja necesitaba.

____ asintió, pero el dolor era fuerte. No podía evitarlo, no podía ignorarlo. Se sentía vulnerable, pero al mismo tiempo, había algo hermoso en todo eso. El proceso que llevaba dentro de él, la vida que pronto traería al mundo, era un símbolo de esperanza, de amor, de todo lo que había sido destruido y reconstruido.

Con cada contracción, el cuerpo de ____ temblaba, y Kazuha no dejaba de susurrarle palabras de ánimo, asegurándole que todo pasaría pronto. La batalla había sido dura, pero este era un nuevo tipo de lucha, una lucha por la vida, por su hijo.

Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, ____ gritó, su cuerpo se tensó y luego, con un suspiro de alivio, el pequeño cachorro de ____ y Kazuha nació. La habitación se llenó con el sonido de un llanto pequeño y fuerte, un sonido que llenó a ambos padres de emoción.

Kazuha, con los ojos brillando de orgullo, tomó al pequeño cachorro en sus manos, sintiendo la calidez de su pequeño cuerpo. ____, aún agotado, observó con lágrimas en los ojos.

—Es perfecto... —susurró ____ con una sonrisa débil, pero llena de amor.

El cachorro, con su pequeña carita y orejas suaves, lloraba con fuerza, pero pronto se calmó cuando fue colocado sobre el pecho de su padre. La conexión fue instantánea, y Kazuha miró a ____ con una expresión que nunca había mostrado antes: pura felicidad.

—Lo hicimos, mi amor. —dijo Kazuha, abrazando a ____ con una intensidad que le hizo sentir que nada podría separarlos nunca más.

____, con una sonrisa agotada, miró a su hijo, luego a Kazuha, y asintió.

—Sí... lo hicimos. —susurró, con su voz quebrada por la emoción.

A partir de ese momento, todo cambió. Había derrotado a sus demonios, enfrentado el sufrimiento de su pasado, y ahora, finalmente, podía mirar al futuro con esperanza. Con Kazuha a su lado y su hijo en sus brazos, sabía que podían lograr cualquier cosa.

El futuro ya no parecía incierto. El amor, el sacrificio, y la lucha por un mejor mañana eran lo que los unía. Este pequeño cachorro representaba todo lo que aún tenían por delante: una vida nueva, llena de amor y oportunidades.

—Te amo. —dijo ____ al final, mientras sus ojos se cerraban lentamente, exhausto, pero feliz.

Kazuha lo miró con ternura, besando su frente con suavidad.

—Te amo también. Y juntos, vamos a hacer de este mundo un lugar mejor para nuestro hijo.

Y así, en los brazos del amor y la esperanza, comenzó una nueva vida para ellos tres.

Fin.

Muchos no entenderán que rayos pasó con Scara o con Arlecchino pero eso lo descubrirán en los extras (me tendrán que esperar mínimo hasta enero)

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🍂El viento me guío hasta ti🍂 Kaedehara x Malereader (Omegaverse)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora