El sol apenas se filtraba por las cortinas del hotel cuando Max y Sergio se pusieron de acuerdo con una mirada silenciosa. A pesar de los rumores, los comentarios en redes sociales y las constantes preguntas de la prensa, ese día no era sobre ellos. Era el cumpleaños de Pato, y ambos estaban decididos a hacerlo inolvidable.
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Max entró a la habitación donde dormía Pato con una pequeña sonrisa y un pastel con una sola vela encendida. Sergio iba detrás, cargando los regalos envueltos con colores brillantes.
—¡Feliz cumpleaños, campeón! —exclamó Max con entusiasmo.
Pato abrió los ojos lentamente, parpadeando al ver a su papá Max y a su papá Sergio junto a su cama. Su carita se iluminó al comprender lo que estaba pasando.
—¡Es mi cumpleaños! —gritó emocionado, sentándose rápidamente.
Sergio se inclinó para besarle la frente mientras Max le acercaba el pastel.
—Vamos, Pato. Pide un deseo y apaga la vela —dijo Max con una sonrisa.
Pato cerró los ojos con fuerza, pensó en su deseo y sopló la vela con entusiasmo.
—¿Qué pediste? —preguntó Sergio con curiosidad.
—¡Es un secreto! —respondió Pato con una sonrisa traviesa.
Después de eso, los regalos llegaron. Max fue el primero en entregarle el suyo: un casco en miniatura con los mismos colores y diseño que el suyo, junto con un pequeño auto a control remoto.
—¡Gracias, papá Max! —exclamó Pato, abrazándolo con fuerza.
Sergio también le dio su regalo: un libro interactivo lleno de dibujos y actividades sobre coches de carreras y un traje de carreras como el de Max. Pato brincó emocionado al recibirlo, claramente feliz con la atención que ambos le daban.
—¡Gracias, papá! —dijo mientras se lanzaba a los brazos de Sergio.
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Durante el desayuno, Pato no podía dejar de sonreír mientras comía sus panqueques favoritos. Sergio y Max compartían miradas cómplices, disfrutando de la alegría de su hijo.
—Papá Max, ¿puedo pedir algo más por mi cumpleaños? —preguntó Pato mientras masticaba un bocado.
—Claro, lo que quieras —respondió Max, inclinándose un poco hacia él.
—Quiero ir contigo al trabajo.
La petición tomó a ambos por sorpresa. Sergio dejó su tenedor a un lado, mirándolo con una mezcla de preocupación y ternura.
—Pato, no sé si sea una buena idea. El paddock es un lugar muy concurrido —comenzó Sergio.
—Por favor, papá. ¡Prometo portarme bien! Quiero ver cómo gana papá Max.
Max se rió entre dientes y miró a Sergio.
—Es su día especial, Sergio. Creo que podemos hacerlo funcionar.
Sergio suspiró, pero finalmente asintió.
—Está bien, pero vamos a cubrirte lo mejor que podamos, ¿de acuerdo?
Pato saltó de su silla emocionado, claramente encantado con la idea.
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El acceso al paddock era un espectáculo en sí mismo. Mientras caminaban hacia el circuito, Sergio y Max hicieron todo lo posible por proteger el rostro de Pato, pero sabían que sería difícil mantenerlo completamente fuera del ojo público.
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Bajo las Luces de la Tentación
FanfictionEn una fiesta exclusiva, Checo Pérez, un joven doncel de 18 años con sueños de ser modelo, y Max Verstappen, un prometedor piloto de 20 años, se encuentran y se sienten atraídos de inmediato. Tras unas copas y una conversación ligera, deciden dejars...