Persiguiendo el pasado

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Yeonjun despertó a mitad de la noche por los quejidos de su prima pequeña que tenía fiebre, su madre aún no volvía del trabajo pero supuso que se quedó a cubrir a alguien, fue a la habitación donde dormía la pequeña llevando una toalla húmeda para bajar un poco la temperatura.

—Jun me duele el cuerpo— se quejaba la pequeña pelinegra.

—Lo sé pequeña pero el jarabe hará efecto pronto solo espera un poco ¿está bajando la temperatura con los paños?

—Eso creo.

Una lágrima corrió por su mejilla mientras mantenía los ojos cerrados, Yeonjun abrazó a la niña.

—Ya verás bebé todo estará bien ¿si? Junnie se quedará contigo toda la noche.

Ella asintió y se acomodó entre sus brazos, Yeonjun sentía la incomodidad de su temperatura, pero quería darle a entender a la pequeña que todo iba a mejorar, quizá debió llevar su cuaderno para seguir estudiando allí pero era mejor dedicarle atención a la menor.

A eso de las cinco y media de la mañana el sonido de la puerta siendo abierta le llamó la atención, su madre ingresó un poco mareada, desde la cocina donde estaba el chico pudo verla caminar a rastras, casi como si su cuerpo no pudiera más.

—Te hice un té— dijo pero no hubo respuesta.

Se acercó a ayudarle a abrir la puerta de su habitación, tenía un ligero olor a alcohol, al estar más cerca supo que estaba ebria, de nuevo.

—Quitaré a Jisoo de tu cama— dijo entrando a la habitación.

Jisoo dormía tranquilamente sobre aquella cama esperando que su tía llegara, la chica de cabellos oscuros solía dormir con su tía debido a que se sentía más cómoda y con menos miedo, Yeonjun cargó a la chica y la llevó a dormir con Rosé en el cuarto con Sana.

—Ya llegó tía? — preguntó Jisoo adormilada aún.

Le hubiera respondido pero la adolescente ya estaba dormida abrazando a Rosé que la recibía siempre con tranquilidad, Yeonjun revisó la fiebre de Sana, ya estaba mejor, luego de hacer casi de todo para que se le bajara al menos logró que durmiera un poco bien.

Salió de la habitación y notó a su madre tirada sobre la cama así que le quitó los zapatos con cuidado y la cubrió con sábanas para que pudiera dormir mejor.

Fue a la cocina y preparó desayuno, Sana tendría hambre luego de la fiebre y su madre necesitaría un caldo para el malestar que dejaba el alcohol sin contar que el mismo necesitaba un café para bajar el cansancio que lo consumía e ir a trabajar al hospital, escuchó el pitido de nuevo pero trató de respirar con normalidad, solo necesitaba calmarse y todo volvería a la normalidad o al menos eso dijo la doctora.

Eran las seis y media cuando el aroma de la comida hizo a las chicas levantarse, Jisoo y rosé despertaron como muertos vivientes caminando mientras sus pies se arrastraban hacia la mesa del comedor, luego una pequeña Sana salió corriendo de la habitación al comedor con una sonrisa de oreja a oreja.

—Muy bien ahora coman y luego a prepararse para la escuela Sana vamos a lavarte antes de comer— dijo con una sonrisa.

La pequeña se quejó que tenía hambre pero tomó la mano de Yeonjun dirigiéndose al baño, la metió a la tina y comenzó a lavar su cuerpo por cuenta propia, Yeonjun solo vigilaba que no se ahogara o le ocurriera algo, la pequeña de al menos cinco años terminó de lavarse y tomó la toalla por sí misma.

—Muy bien hoy te duchaste solita— dijo buscando su uniforme, estaba pulcramente planchado así que la pequeña lo tomó con cuidado.

—Y hoy que me toca?

Different worlds soojunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora