Después del Gran Premio de México y el cumpleaños de Pato, la relación entre Sergio y Max alcanzó un nuevo nivel de cercanía. Aunque seguían actuando como amigos ante los ojos de los demás, en privado había una tensión palpable, un cambio sutil en sus interacciones que ambos notaban pero ninguno se atrevía a mencionar.
Max había demostrado ser un padre dedicado, pero también había dejado claro, de todas las formas posibles, que quería algo más con Sergio. Y Sergio, aunque seguía intentando resistirse, se encontraba cada vez más atraído por la sinceridad y el cariño que Max mostraba hacia él y su hijo.
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Unas semanas después, en un breve descanso entre carreras, Max volvió a tomar su jet privado para visitar a Sergio y a Pato en Londres. Sin previo aviso, apareció en la puerta de la casa de Sergio con una sonrisa encantadora y una caja de pastelillos en la mano.
—¿Otra vez tú? —bromeó Sergio al abrir la puerta, aunque no pudo evitar sonreír al verlo.
—¿Qué puedo decir? Me gusta estar cerca de mi familia —respondió Max con un tono casual, pero sus ojos traicionaron la seriedad detrás de sus palabras.
Sergio se hizo a un lado para dejarlo pasar.
—Pato está en la escuela, pero puedes quedarte a esperar.
Max entró, agradecido por la invitación implícita. Se dirigió a la sala, donde todo parecía cuidadosamente organizado, reflejando el carácter detallista de Sergio.
—¿Café? —preguntó Sergio mientras caminaba hacia la cocina.
—Por supuesto. Aunque no vine solo por el café, ya sabes.
Sergio rió suavemente desde la cocina, pero no respondió. Cuando regresó con dos tazas, encontró a Max examinando una de las fotos familiares en la repisa.
—Te ves feliz aquí —comentó Max, señalando una foto de Sergio y Pato en la playa.
—Lo soy. Pato es todo para mí.
Max lo miró directamente, sus ojos azules llenos de determinación.
—Quiero ser parte de eso, Sergio. No solo como el padre de Pato, sino como alguien que también te haga feliz.
Sergio se congeló, su corazón latiendo rápidamente. No era la primera vez que Max insinuaba sus sentimientos, pero esta vez había una franqueza que lo desarmó.
—Max... no sé si eso sea una buena idea.
—¿Por qué no? —preguntó Max, acercándose lentamente—. He estado aquí, Sergio. He demostrado que estoy comprometido contigo y con Pato. ¿Qué más tengo que hacer para convencerte?
Sergio desvió la mirada, luchando por ordenar sus pensamientos.
—No es eso, Max. Es solo que... no quiero complicar las cosas.
Max soltó una risa suave, aunque no había humor en ella.
—¿Complicarlas? Sergio, ya soy parte de tu vida. Lo único que haría esto más complicado sería seguir ignorando lo que sentimos.
Sergio sintió un nudo en el estómago. No podía negar que Max tenía razón. Desde el principio, había intentado mantenerlo a distancia, pero cada día se volvía más difícil. Max había demostrado, una y otra vez, que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ellos.
—Solo dame una oportunidad —susurró Max, acercándose aún más. Su voz era baja, casi suplicante—. Déjame demostrarte que esto puede funcionar.
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Bajo las Luces de la Tentación
FanfictionEn una fiesta exclusiva, Checo Pérez, un joven doncel de 18 años con sueños de ser modelo, y Max Verstappen, un prometedor piloto de 20 años, se encuentran y se sienten atraídos de inmediato. Tras unas copas y una conversación ligera, deciden dejars...