CAPÍTULO 37

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Entre los presentes en la habitación, a veces salían por un rato y luego entraban y viceversa, excepto yo

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Entre los presentes en la habitación, a veces salían por un rato y luego entraban y viceversa, excepto yo. Permanecí allí desde que comenzó el horario de visitas hasta cuando me rogaron que salga de su lado para hacerle algunos exámenes más.

Al salir de aquel frío lugar, se escuchó un largo y constante sonido del monitor de signos vitales. Un sonido el cual, rompía todas mis expectativas sobre el disparo. Mi cuerpo se paralizó ahí mismo, a la vista de todos mis familiares a la vez que se me acercaban con sus ojos abiertos como platos.

—Li-Lisa—susurré sin voltear a ver de nuevo la
habitación.

Doctores pasaron por mis alrededores para ayudarla. O hacer lo que tenían a su alcance luego de alarmarse con ese sonido.

Una de las enfermeras me quitó del medio y nos llevó a la sala de espera, prometiéndonos respuestas en los próximos minutos.

—Así que ella fue...—dije mirando a la pared sin pestañear, buscando respuestas de todas las preguntas que mi mente intentaba responder.

—¿De qué hablas?—preguntó mi hermana.

—El disparo... Cayó en Lisa.

Todos volvieron a fijar su mirada en mí, la gran mayoría de ellos no habían entendido a que me refería, excepto Ella.

—No, no, no, aún no han encontrado nada en Lisa para estar seguro de ello—me abrazó por los hombros, inclinando mi cuerpo al suyo para calmar mi respiración agitada—.Ten calma, hermanita.

Los siguientes minutos fueron una tortura, parecía una película de terror mezclada con esas de romance que el protagonista termina muriendo, bueno así.

Exactamente una hora y veintidós minutos salió uno de los doctores por la puerta, yendo de una habitación a otra con preocupación y muy alterado, hasta que se detuvo delante de nosotros.

—No...—asumí lo que se venía.

— ¿Ustedes son los familiares de Kim, cierto?—bajó su cabeza mientras se quitaba su gorro de tela.

—En realidad...—dudó Paul.

—S-Sí, soy su novia—interrumpí—. ¿Cómo está?

—¿Desea verlo?—preguntó mirando mis ojos seriamente.

—No, sólo dígame cómo está.

El señor tardó unos minutos en responder, ¿qué clase de novia no quisiera ver a su novio hospitalizado? Si, yo. Me inspeccionó de arriba hacia abajo y finalmente habló.

—Está bien, ¿quiere hablar aquí o a so...?

—Aquí—volví a interrumpir.

—Oh claro...—hizo una pausa y tragó saliva—. Debido al impacto de una bala en su pecho, esta perforó uno de sus pulmones, y considerando que era un fumador compulsivo, esto lo empeoró. Su sistema respiratorio básicamente estaba hecho mierda por así decirlo. Intentamos hacerle un trasplante, pero en medio de la operación, lamentablemente; falleció.

Tu Misterioso Amor - JENLISA G!PDonde viven las historias. Descúbrelo ahora