Capítulo 12

949 81 14
                                    


Principio on fire, final... meh



Capítulo 12.


Te quiero



El sábado por la mañana Marta recogió a Fina a las nueve. A esa hora la ciudad apenas tenía tráfico, y en apenas diez minutos salieron de ella. Tomaron una de las salidas que llevaban a la sierra, mientras escuchaban la música que Marta había seleccionado para el trayecto. Fina miraba distraída por la ventana, porque aunque no era la primera vez que veía ese paisaje, realmente sentía como si lo fuera. Todo en compañía de Marta era como la primera vez, como si cualquier experiencia antes de ella no hubiera existido. Marta la observaba de reojo, contemplando su perfil. Las finas líneas de su rostro apenas insinuaban la belleza que escondía cada centímetro de su piel. Cuando Fina volvió la cara y la miró, la sonrisa se instaló en sus labios. Su cuerpo se giró hacia ella y cogió su mano.

- ¿Falta mucho?

- No, dentro de diez minutos llegamos.

- ¿No me vas a dar ninguna pista?

- Nop... quiero enseñártelo sin que sepas nada.


Fina cogió la mano que sostenía y la besó. Diez minutos después Marta detuvo el coche. Se bajó y abrió una verja que había delante de ellas. Se volvió a montar y retomó el camino. Unos segundos después una casa hacía su aparición. Se bajaron del vehículo y Fina se quedó mirando la construcción. Un pequeño jardín franqueaba la puerta de madera. Las flores y los árboles esparcidos le daban al lugar una imagen de ensueño, como si fuera un cuento. Fina la miró, con la sonrisa pegada a su rostro.


- ¿Y esto?

- Es la casa que me regaló mi padre cuando me casé.

Fina abrió los ojos, sorprendida.

- Pero tú no vives aquí...

- No - suspiró Marta - vengo de vez de cuando. En realidad vengo muchas menos veces de las que quisiera.

- Es preciosa...

- Ven - la instó Marta alargando una mano hacia ella y Fina accedió.


Entraron a la vivienda y la morena abrió la boca pero no pudo decir nada. La construcción por fuera se veía antigua, pero dentro la modernidad y el lujo copaban cada rincón. Una serie de cuadros de estilo contemporáneo estaban colgados en una de las paredes, mientras en otra una chimenea amenazaba con hacer las delicias de una tarde de invierno cualquiera. En el centro, un sofá de piel descansaba sobre una alfombra de pelo largo que ocupaba casi la totalidad del suelo hasta la chimenea. Una lámpara larga colgaba del techo, con varios focos apuntando en distintas direcciones.

- Uau Marta... es impresionante.

- ¿Te gusta?

- Me encanta... - Fina se acercó a uno de los cuadros.


Las líneas rojas y azules se mezclaban y se diluían en lo que parecía ser un atardecer.

- ¿Entiendes de arte? - preguntó Marta, acercándose a ella.

- Bueno, tengo algunas nociones... pero apuesto a que tú tienes más - dijo, sonriéndole.

Marta le devolvió la sonrisa, avergonzada. Fina la tomó del mentón y la besó suavemente.

LA SECRETARIADonde viven las historias. Descúbrelo ahora