Taehyung.
El sonido de un leve golpe en la puerta rompió el silencio que me envolvía. Apenas levanté la cabeza de la almohada, sin ánimo de responder. No obstante, la puerta se abrió suavemente, y Jimin entró con una bandeja en las manos.
— Te traje el desayuno —dijo con un tono de voz calmado, aunque lleno de cautela. Su mirada buscaba la mía, pero yo evité encontrarme con sus ojos.
No dije nada, simplemente me giré ligeramente hacia el lado contrario, incapaz de lidiar con la maraña de emociones que seguían atormentándome desde la noche anterior y que no me habían dejado dormir. Aun así, sentí el peso de la bandeja cuando la colocó en la mesita junto a la cama.
— Tae... —comenzó, su voz temblorosa—Quiero pedirte disculpas, de nuevo. De verdad, lo siento mucho.
Finalmente, me obligué a mirarlo. Su expresión era un mapa de culpa y arrepentimiento. Parecía más pequeño, más frágil de lo que lo recordaba.
El silencio entre nosotros se alargó, y durante ese tiempo observé a Jimin detenidamente. Sus ojos grisáceos, siempre tan expresivos, estaban empañados por una mezcla de arrepentimiento y algo que reconocí como miedo. Miedo de que lo rechazara o de que nuestras palabras terminaran creando una distancia irreparable.
Fue entonces cuando la culpa comenzó a deslizarse dentro de mí, como una sombra invadiendo cada rincón de mi ser. Jimin no tenía la culpa de nada, y yo lo sabía. Había cargado con un peso que no le correspondía, intentando protegerme en un momento en el que yo mismo estaba demasiado roto para comprender lo que sucedía a mi alrededor. Mi trato hacia él la noche anterior había sido injusto, cruel incluso, y esa realización me golpeó con más fuerza de la que esperaba.
Una leve sonrisa, tímida pero sincera, curvó mis labios mientras me recostaba un poco, intentando aliviar la tensión que flotaba en la habitación.
— Jimin —dije con suavidad, llamando su atención.
Él alzó la vista, sorprendido por el cambio en mi tono.
— No tienes nada de qué disculparte —continué, permitiendo que mi voz reflejara el arrepentimiento que ahora sentía—Lo siento yo, por cómo te hablé anoche. No debí descargar mi frustración contigo.
Sus cejas se alzaron, y por un momento pareció confundido, como si no esperara escuchar esas palabras.
— Tae, no tienes que disculparte —murmuró, sacudiendo la cabeza ligeramente—Yo soy el que te falló.
Negué con la cabeza, y esta vez mi sonrisa se hizo un poco más amplia. Extendí una mano hacia él, esperando que entendiera que no había resentimientos entre nosotros, que no quería que hubiera una brecha que nos separara.
— No me fallaste, Jimin. No voy a permitir que sigas cargando con esto como si todo fuera tu responsabilidad.
Vi cómo su rostro se relajaba, aunque sus ojos seguían reflejando cierta duda. Lentamente, colocó su mano sobre la mía, un gesto pequeño pero que decía más de lo que cualquier palabra podía expresar en ese momento.
— Gracias, Tae —susurró, apenas audible, mientras una leve sonrisa, genuina y llena de alivio, aparecía en su rostro.
Era en momentos como ese que recordaba lo mucho que Jimin había estado conmigo, incluso cuando yo no lo había notado. Su cabello rubio caía suavemente sobre su frente, y sus ojos, aunque marcados por el cansancio, parecían brillar con un nuevo sentido de tranquilidad. Era mi turno de asegurarme de que él supiera cuánto lo valoraba.
El silencio entre nosotros se alargó, denso y cargado de palabras no dichas. Jimin, por su parte, parecía estar luchando con sus propios pensamientos, como si cada palabra que iba a decirle a mi corazón fuera un golpe. Finalmente, rompió el silencio, y su voz, temblorosa pero firme, resonó en la habitación.
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EL DONCEL Y LA BESTIA
FanfictionLos cuentos de hadas no existen. Solamente existe la crueldad y la asfixiante realidad. Por lo menos así, lo veía Jung Hoseok. El chico cuyo destino, fue marcado por las infidelidades y el constante maltrato de su esposo. Quería huir y perseguir...