CAPITULO 13

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Taehyung.

La sala estaba extrañamente silenciosa, más de lo que solía ser. Jungkook se encontraba de pie a mi lado, sus ojos fijos en los míos, como si pudiera leer mis pensamientos, como si él también sintiera la pesadez que me oprimía el pecho. Finalmente, rompió el silencio.

— Todo va a estar bien. Mantente tranquilo —dijo, y sus palabras fueron como un intento de calmarme. Pero en el fondo, sabía que ni él mismo estaba completamente convencido de lo que decía.

Mi mirada se perdió en el vacío por un momento. Aunque sus palabras intentaban darme consuelo, mi mente no dejaba de dar vueltas. En solo unos momentos, volvería a ver a Hoseok. Y ni siquiera podía prepararme para ese encuentro.

Había pasado una semana desde que nos habíamos ido de la villa, y aunque los días se habían arrastrado, el dolor seguía fresco, profundo, como una herida abierta que nunca llegaba a cicatrizar.

Mi respiración se volvió más agitada mientras pensaba en todo lo que había ocurrido. El odio que sentía hacia Jackson Wang era más fuerte que nunca. Ese maldito hombre, el que le había arrancado la vida a la mujer que amaba, la que estaba esperando un hijo mío. Un hijo que nunca conocería. Mi corazón se retorció al pensarlo. No había manera de perdonar lo que Jackson había hecho. Y aunque mis palabras hacia Hoseok no siempre lo reflejaban, lo cierto era que él, al igual que yo, había sido víctima de Jackson. Pero eso no hacía las cosas más fáciles. No podía simplemente dejar atrás el dolor que sentía, la rabia que me quemaba por dentro.

— Taehyung, ¿estás escuchando? —la voz de Jungkook me arrancó de mis pensamientos. Lo miré y vi la preocupación en su mirada. Sabía que no iba a ser fácil.

— Sí... —respondí, aunque en el fondo no estaba seguro de nada. No estaba listo para enfrentarme a lo que estaba por venir, pero sabía que no había vuelta atrás. Tenía que seguir adelante, aunque todo dentro de mí gritara en contra.

El sonido de pasos descendiendo por las escaleras hizo que mi cuerpo se tensara instantáneamente. Sabía que el momento había llegado, y el simple hecho de escuchar esos pasos me hizo recordar la razón por la que estaba aquí, en esta situación, con mi rostro forzado a mostrar calma mientras mi interior se revolvía en caos.

Mi primer impulso fue buscar a Hoseok. Quería ver su rostro, enfrentarme a la realidad de todo lo que había sucedido entre nosotros. Pero, al mismo tiempo, me aterraba la idea de encontrarme con él. Cada vez que pensaba en su rostro, en lo que había sido, mi corazón se llenaba de contradicciones.

Esperaba encontrarme con la mirada sumisa de Hoseok, esa mirada que había aprendido a leer con tanta facilidad. Pero no fue él quien apareció. Fue Jackson.

— Bien. ¿Qué tal sus vacaciones? —dijo con voz arrogante, su tono tan frío como siempre.

No pude evitar sentir un nudo en el estómago al oírlo. Me tomó un momento antes de que pudiera reaccionar. Sentí cómo mi cuerpo se mantenía rígido, cómo todo lo que había estado intentando evitar ahora se hacía palpable en la sala. Este maldito hombre. El que había destruido mi vida. El que me había arrebatado la mujer que amaba, y el que había cambiado mi vida haciéndola un infierno.

Antes de que pudiera decir algo, Jungkook fue el primero en responder, como siempre, con esa calma que a veces parecía inquebrantable.

— Muy buenas, señor Wang. Aprovechamos para pasar tiempo con nuestras familias. Muchas gracias —dijo con una sonrisa que, por supuesto, no era más que una falsa.

Yo me quedé en silencio, observando con una mezcla de enojo y frustración. Jackson no parecía notar la tensión en la habitación. Él estaba acostumbrado a jugar con las personas a su alrededor, y a veces me preguntaba si tenía idea de cuán profundamente había afectado a todos los que estaban aquí, incluidos aquellos a quienes pensaba que controlaba.

EL DONCEL Y LA BESTIADonde viven las historias. Descúbrelo ahora