Jennie, una modelo y abogada argen-coreana de 25 años, desempleada y con una gran lista de deseos, decide abandonar su país natal, Corea del Sur, para encontrar una nueva oportunidad en Francia y vivir allí, donde conocerá a una joven, con muchísima...
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Han pasado ocho meses desde que le propuse a Jennie vivir en mi departamento junto a mí. Su embarazo, según mi punto de vista, fue bastante.., ¿como decirlo? Catastrófico.
Los antojos, los mareos, peleas absurdas, comentarios de más, cambios de humor y demás. Aunque, ¿todo tiene su lado bueno, no? Hace casi dos meses dejó de trabajar en el estudio jurídico por su licencia y yo estuve a punto de hacer lo mismo, pero no me dejó.
Lunes 7:30 de la mañana, debía ir a la escribanía, pero las ganas de no volver a verle la cara a mis compañeros aumentaban cada día.
—Mandu... —entré por la puerta con el desayuno—. ¿No crees que deba pedir licencia por maternidad? Esto de ser madre embarazada me está matando—me senté a sus pies, dejando la bandeja sobre su regazo.
—¿Acaso tú llevas un bebé creciendo en tu vientre?—giró los ojos.
A veces se pone muy agresiva.
—N-no, pero podría...
—Te entiendo, amor—tomó mi mejilla y la acarició, tomándome por sorpresa—. Hablando de tu trabajo, ¿Qué harás con Joon-ho? ¿dejarás pasar todo lo que te hizo?
¿Ven? Pasa del odio al amor.
—Si lo hiciera, probablemente perdería hasta los cordones de mis zapatos.
— ¡No seas tan negativa! Deberíamos buscar a alguien poderoso como él para asustarlo.
—Por supuesto, como yo—bromeé.
Rió, ¿entienden que rió por un mal chiste mío?
—Sí, Lili—tomó una cucharada de yogurt y la introdujo en mi boca—. ¿Qué tal si haces tu labor allá y yo hablo con mi padre aquí?
— Mi labor está aquí—señalé la cama—. No allá—señalé hacia la puerta.
—"Ese" labor puedes cumplirlo cuando vuelvas, ahora termina de desayunar y cumple tus responsabilidades.
Terminé de desayunar junto a ella y fui hacia la escribanía sin antes pasar por Victoria para asegurarme de abrir el restaurante. Todo allí volvía a florecer como cuando lo abrimos por primera vez.
Me mantuve todo el día de una reunión tras otra. Mi jefe y yo no solíamos cruzarnos por los pasillos ni tampoco me solicitaba en su oficina, excepto con su hija. Sana venía varias veces con su hijo Alberto de aproximadamente un año y medio, tenía rasgos muy parecidos a su madre, como sus ojos claros y su cabello muy rojizo, aunque su comportamiento era peor que de Felix, el hijo de mis amigos, el pequeño bebé de nueve meses. BamBam era insoportable, todos los días sin falta, enviaba fotos de su hijo a nuestro grupo, ya casi me hacía una carpeta de fotos suyas el bastardo obsesionado.
Al volver a mi departamento, me encontré con mi suegro y Jennie sentados en la sala conversando. Al verlos, supuse que su reunión era debido a lo que habíamos hablado por la mañana.