🥂 CAPÍTULO XVI 🥂

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Narra Amar:

El sol se filtraba a través de las cortinas de lino blanco, llenando la habitación de una luz cálida que prometía un día perfecto en Positano. Me estire entre las sábanas, mi cuerpo estaba adolorido, seguramente por la caminata de ayer. Había algo en la forma en que él me miraba y me tocaba que me hacia sentir viva por primera vez después de mucho tiempo, como si hubiera despertado algo en mi que ni siquiera sabía que existía. Sin embargo, en el fondo, había una inquietud que no podía ignorar.

Iván estaba sentado al borde de la cama, con una taza de café en las manos y los ojos fijos en ella. Su cabello rizado estaba desordenado y la sombra en su mandíbula le daban un aire despreocupado,siendo sincera se veía sexi, pero su mirada seguía teniendo ese brillo controlador que me encantaba y me volvía loca.

Iván:-Buenos días, mi reina- dijo con su acento marcado, su voz grave pero suave como un murmullo entre las olas.

Le sonreí, todavía sintiendo la calidez de la intimidad que habíamos compartido anoche.

Amar:-Buenos días. ¿Ya estás listo para la playa?- pregunté pues anoche me había dicho que iríamos con toda su familia, me levanté lentamente y me envolví en la sábana pues solo había dormido con ropa interior,no les voy a mentir,pasaron cosas.

Iván dejó la taza sobre la mesa que estaba enfrente y regresó hacia donde yo estaba parada,se inclinó hacia mí y tomó mi rostro entre sus manos para darme un beso.

Iván:-Siempre estoy listo si estás conmigo, pero hay algo que quiero pedirte, mi reina.- me dijo, su tono dulce pero con un trasfondo de firmeza que no admitía réplica.

Arquee una ceja intrigada y le di un sonrisa coqueta.

Amar:-¿Qué cosa?-

Iván sonrió, pero había algo calculador en su expresión. Se levantó y caminó hacia su parte del armario,pues compartíamos cuarto,sacó una playera blanca con estampado y unos shorts negros que claramente eran de él.

Iván:-No quiero que uses esos trajes de baño tan reveladores. No es necesario que todos te vean como yo te veo. Ponte esto, se te va a ver precioso igual, y además... es mío,que mejor que eso.

Sentí una punzada de incomodidad. No me gustaba que alguien me dijera cómo vestirme, jamas lo permití con Emiliano, pero el tono de voz de Iván, tan cariñoso y convincente, hacía que fuera difícil decirle algo. Además, había algo en mí que quería evitar peleas,estaba cansada de ellas.

Amar:-Esta bien, guapo- respondí, intentando soñar despreocupada.

Él sonrió, satisfecho, y se acercó para besarme en la frente.

Iván:-Esa es mi mujer. No sabes cuánto me haces feliz cuando me escuchas.-

Tragué saliva, sintiendo el peso de esas palabras. No podía negar que había algo en su actitud que me inquietaba, pero también había una calidez en sus gestos que me desarmaba por completo.

Me puse lo que él me pidió y aliste una mochila para ambos, puse toallas, ropa, ropa interior, protector solar, etc. y bajamos a desayunar,nos sirvieron huevos con tocino y en cuanto terminamos de desayunar las mujeres nos pusimos a organizar en hieleras todo lo que llevaríamos, salimos y subimos a los coches.

Momentos después:

La playa estaba abarrotada de turistas, pero Iván y sus hermanos habían reservado una zona privada. Los sobrinos de Iván (Danielito, Claudio, Corinne y Miranda) corrían por la arena siendo perseguidos por sus niñeras, mientras sus hermanas y Graciela se acomodaban en camastros bajo las sombrillas, yo las acompañé y me acosté al lado de Graciela. Me sentía un poco fuera del lugar,pues no habíamos cruzado mucha palabra, pero la presencia de Iván, siempre cerca de mí, me hacía sentir segura.

Solamente tú Donde viven las historias. Descúbrelo ahora