[011] ᴄᴇʟᴏꜱ

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18 de septiembre de 2021

ALEXA

El día del partido contra el Bologna había llegado. Como siempre, Agustina y yo nos alistábamos juntas, pero esta vez el ambiente era diferente. Aunque intentaba ignorarlo, la situación con Chiara rondaba mi mente. No quería pensar que Joaquín me ocultaba cosas, pero su silencio comenzaba a molestarme más de lo que quería admitir.

—¿Estás bien? —preguntó Agustina mientras acomodaba el vestido de Nina.

—Sí, solo que… no sé, siento que hay algo que no me está diciendo Joaquín.

Agustina me miró con atención, pero decidió no presionarme.

—Bueno, ya sabés que si querés hablar, estoy acá. Ahora, terminemos de alistarnos, no queremos llegar tarde.

Al llegar al estadio, nos encontramos con Francesca, Nicole y Silvaja en el área VIP. Como siempre, la conversación comenzó tranquila, hablando sobre los niños y el partido. Matilda, la bebé de Francesca, estaba adorable con un gorrito azul y blanco, y no pude resistirme a cargarla un rato.

—Te queda tan bien —comentó Francesca con una sonrisa.

—Sí, ya sé. Siempre me dicen lo mismo. —bromeé, mientras le hacía muecas a la pequeña.

Todo iba bien hasta que Nicole mencionó algo que me hizo tensar.

—Por cierto, ¿te has dado cuenta de que Chiara está últimamente muy... cerca de Joaquín?

Mis ojos se entrecerraron.

—¿Qué querés decir con “cerca”?

—Bueno, escuché a algunos del equipo decir que ella siempre busca excusas para hablarle o tomarle fotos. Y parece que él no dice mucho. —Nicole miró a las demás, buscando apoyo.

Agustina, que estaba jugando con Nina, levantó la mirada.

—Si es cierto, Joaquín tendría que habértelo contado. No está bien que te enteres así.

Respiré profundamente, intentando no reaccionar de inmediato. No quería montar un espectáculo en el estadio, pero por dentro, ya estaba molesta.

El estadio estaba vibrante. Desde el área VIP, las botineras y yo aplaudimos cada jugada. El Inter estaba imparable. Lautaro anotó el primer gol en los primeros diez minutos, seguido por un doblete de Joaquín que hizo que el público se volviera loco.

—Tu novio hoy está inspirado. —comentó Nicole, guiñándome un ojo.

—Ya lo sé. Espero que mantenga esa energía para después. —respondí, intentando bromear, aunque mi mente seguía dividida.

Nina, en mis brazos, aplaudía también, aunque no entendiera qué estaba pasando.

Pero a mitad del segundo tiempo, Nina empezó a incomodarse. Era hora de cambiarle el pañal, así que me excusé y me dirigí a una sala cercana para atenderla. Mientras caminaba, escuché voces provenientes de un rincón del pasillo.

—¿Estás bien, Joaquín? Parecés algo tenso últimamente. —Era la voz de Chiara, inconfundible.

—Estoy bien, gracias. Solo concentrado en el partido. —respondió él, con un tono más cortante de lo usual.

Me detuve al escuchar eso y miré por el rabillo del ojo. Chiara estaba demasiado cerca de Joaquín, con su típica sonrisa coqueta. Aunque no estaban haciendo nada fuera de lugar, la escena me bastó para hervir por dentro.

Con Nina en brazos, decidí no interrumpir. Simplemente me di la vuelta y me fui a terminar lo que había ido a hacer.

De regreso al área VIP, aún molesta por lo que había visto, me crucé con Andri Fannar, uno de los jugadores del Bolonia. Él se detuvo al vernos y sonrió.

PAPÁ | JOAQUÍN CORREADonde viven las historias. Descúbrelo ahora