La noche había sido un caos emocional que Mitsuki jamás admitiría que disfrutaba. Desde que Izuku había cruzado la puerta de su casa, con esa sonrisa amable y esa mirada que parecía derretir el semblante siempre rígido de su hijo, algo le había quedado claro: Bakugo estaba perdido.Perdido en Izuku Midoriya.
Y ahora, mientras se servía su taza de café a primera hora de la mañana, Mitsuki decidió que era su deber maternal —su obligación sagrada— sacar a la luz todo aquello que su hijo se empeñaba en enterrar bajo insultos y gruñidos. Con la taza humeante en la mano y una sonrisa que prometía problemas, entró a la sala.
—Buenos días. —canturreó, como si la tormenta emocional que pensaba desatar fuera algo tan mundano como preguntar qué quería de desayuno.
Bakugo estaba desplomado en el sofá como si fuera parte del mobiliario, los ojos fijos en la televisión pero claramente perdidos en otro universo. Mitsuki se sentó a su lado con calma, cruzando las piernas y colocándose en una posición estratégicamente invasiva.
—¿Así que Izuku te dejó pensando anoche? —soltó con una sonrisa inocente.
Bakugo se tensó de inmediato, como si las palabras fueran un disparo directo a su orgullo.
—¡¿Qué carajo estás diciendo, vieja?! —gruñó, girándose hacia ella con el ceño tan fruncido que parecía que su rostro iba a colapsar sobre sí mismo.
Mitsuki dejó escapar un suspiro teatral, como si fuera la madre más paciente del mundo lidiando con un niño terco.
—No te hagas el idiota, Katsuki. Estuviste raro toda la noche, y cuando Izuku se fue, te quedaste mirando la puerta como si hubieras perdido un pedazo de tu alma.
—¡Cállate! ¡Ni siquiera me importa ese nerd! —gritó Bakugo, pero el rojo intenso que subió por su cuello hacia sus mejillas lo desmentía.
Mitsuki golpeó suavemente su taza contra su rodilla, mirando a su hijo con una mezcla de diversión y falsa seriedad.
—Ah, entiendo. Claro que no te importa. Es completamente normal que gruñas y chisporrotees como una maldita hoguera cada vez que ese "nerd" se acerca demasiado. —hizo una pausa y lo miró fijamente—. ¿Sabes cómo se llama eso? Hormonas.
Bakugo la miró como si acabara de insultarlo de la peor forma posible.
—¡¿Qué demonios te pasa?! —gritó, pero Mitsuki apenas contuvo una carcajada.
—Cariño, lo único que digo es que anoche parecía una de esas ridículas novelas románticas que ves cuando crees que no estoy mirando. —Se inclinó hacia él, bajando la voz a un susurro conspirativo—. El Alfa amable y decidido… el Omega terco y problemático… ¿me vas a decir que no hubo un poco de tensión romántica cuando tus miradas se cruzaron?
—¡Eres una metiche, eso no pasó! —gritó Bakugo, apretando los puños como si con suficiente fuerza pudiera borrar la realidad.
Pero Mitsuki no tenía piedad.
—Por favor. Si Izuku te hubiera pedido que saltaras por la ventana con él, probablemente ya estarías en el hospital cubierto de yeso. Ese es el nivel de idiotez romántica en el que estás.
Bakugo dejó escapar un gruñido que habría asustado a cualquiera, pero Mitsuki sólo se recargó contra el sofá, satisfecha.
—¿Sabes lo peor de todo? —agregó, mirando el techo como si hablara consigo misma—. Creo que Izuku siente lo mismo. ¿Viste cómo se despidió de ti? Ese toque en el hombro… esa sonrisa de chico bueno... ¡Esa mierda es calculada, Katsuki!
Bakugo bajó la cabeza, murmurando algo ininteligible mientras se hundía más en el sofá. Mitsuki lo observó con cariño. Era raro verlo así, tan vulnerable.
—Lo único que te digo, hijo mío, es que si vas a estar enamorado, al menos ten el valor de admitirlo antes de que se te escape. Porque si no, yo misma voy a invitar a Izuku a cenar y a decírselo yo. —Con eso, Mitsuki se levantó y salió de la sala, dejando a Bakugo temblando de frustración y algo más que no quería identificar.
Mientras cerraba los ojos y trataba de concentrarse en cualquier cosa que no fuera la sonrisa de Izuku, una frase de su madre se repetía como un eco molesto:
"Izuku siente lo mismo."
Si eso fuera cierto, ¿qué demonios iba a hacer ahora?
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¿Qué les pareció? ¿Hay algo que deberia mejorar? ¡Háganmelo saber porfavor!-Beanyx
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El único ante mis ojos [dekubaku omegaverse]
RomanceBakugo es un omega de caracter fuerte y odia a los alfas debido a un trauma de la infancia, el entra a la U.A y conoce a un Alfa diferente y amable, y el experimenta por primera vez lo que es el amor... ⚠️esta historia contiene: -omegaverse -chico x...