Oscar Maydon

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Mis sollozos eran lo único que se escuchaba en la sala en ese momento.
Mi madre me abrazaba fuerte contra ella, mientras mi rostro estaba escondido en su pecho, humedeciendo su blusa con mis lágrimas.

Mis manos temblaban ligeramente y mi cuerpo se sentía muy denso.

El timbre de la puerta se escucho, y pronto mi mamá me aviso que abriría la puerta. Yo asentí, mientras me quedaba derrumbada en el sillón.

Ni si quiera pasan unos veinte segundos cuando veo como Oscar entra hasta la sala, con mi madre detrás de él.

—Perdón, pero mi hija no quiere verte, Oscar.

Mierda, mi mamá tenía razón... La persona que menos quería ver en ese momento era él.

—¡¿Qué haces aquí?! ¿Acaso no te deje en claro que no quería verte?

A él no le importó, y se acerco a mí hasta quedar a la altura de mi cara.

Sus ojos miraban mi rostro tan profundamente, como si quisiera memorizar cada pequeño detalle de este.
No tardo mucho en empujarlo lejos de mí, lanzandole una mirada fulminante.

—Samantha, mi amor.—habla Oscar en un murmullo, intentando acercarse a mí nuevamente.

Evito su cercanía; mientras lo miro con desprecio.

—Vete, Oscar, no quiero que alguien venga y te saque a la fuerza.—advierto mientras seco mis lagrimas; parándome del sillón y tratando de empujarlo lejos nuevamente, cosa que él impidió.

Mi empuje no hizo ni un solo efecto en él está vez. Con simpleza, Oscar tomo mis muñecas, acercándome a él.

Intente soltarme, pero su agarre era firme, tan firme que estoy segura de que dejaría marcas de sus dedos ahí.

—Señora, por favor... Déjeme hablar con ella.—pide Oscar, mientras su tono de voz, demostraba su desesperación y frustración.

Mi mamá suelta un suspiro y se cruza de brazos.

—Mira, Oscar, esto ya no me incumbe. Samantha decide si quiere o no quiere hablar cont-...

—¡CLARO QUE NO!

Mi madre vuelve a soltar otro suspiro y decide subir las escaleras, dejándonos solos a mi y a Oscar.

—Ya suéltame.—forcejeo contra él, tratando de quitar el agarre que aún mantenía en mis muñecas.

—No, no te voy a soltar hasta que hablemos.

Yo niego, y cierro un momento los ojos.

Wow, wow, wow. ¿Se están preguntando qué pasó para estar en esta situación?
Yo les tengo la respuesta.


Flashback:

—Oscar, amorr, ya estoy lista.—aviso entrando a la habitación, pero Oscar no estaba ahí.

Supe que estaba en el baño al instante, pues se escuchaba el ruido del grifo encendido.

—En un momento salgo.—grita desde el interior del baño.

Suelto un suspiro y ruedo los ojos.

—Este hombre.—murmuro, mientras me siento en el borde de la cama para esperarlo.

Vi el celular de Oscar en una mesita de noche que estaba a un lado de la cama, por lo que me entró la curiosidad de tomarlo. Error grandisimo.

En pocos minutos las lagrimas recorrían mis mejillas, el nudo en mi garganta se hacía cada vez más grande, dejándome complicidad para respirar correctamente.

𝐎𝐧𝐞 𝐬𝐡𝐨𝐭𝐬|• 𝐂𝐓Donde viven las historias. Descúbrelo ahora