La noche pasó lentamente, como si el tiempo mismo se burlara de mi angustia. Apenas pude dormir, y cuando el sol comenzó a asomarse en el horizonte, sentí que el cansancio no solo estaba en mi cuerpo, sino también en mi espíritu. Me levanté temprano, sin fuerzas pero decidida a enfrentar lo que el nuevo día trajera.
Mientras ordenaba un poco mi tienda, la tela que cubría la entrada se levantó, y una hatun apareció. Su expresión era seria, aunque su mirada evitaba encontrarse con la mía.
—Elçim Hatun, Bala Hatun y Malhun Hatun desean verte en la tienda principal —anunció con un tono respetuoso, pero firme.
Por un momento, me quedé inmóvil, intentando descifrar lo que eso podría significar. ¿Había llegado finalmente el momento de resolver esta situación? ¿Tendrían noticias de Orhan Bey o de Osman Bey? Respiré hondo, tratando de mantener la calma, y asentí.
—Gracias, iré de inmediato —respondí, tratando de ocultar el nerviosismo que se agitaba dentro de mí.
La hatun salió, dejando la entrada abierta momentáneamente, dejando pasar un rayo de luz que parecía iluminar mis pensamientos. Me alisé el vestido con las manos temblorosas y, después de cubrirme con mi manto, salí de mi tienda, dirigiéndome hacia la tienda principal.
Dentro, estaban Gonga Hatun, Fatma Hatun, Alaeddin Bey y Ulgen Hatun, con sus rostros serios y llenos de determinación. Bala Hatun y Malhun Hatun se encontraban en el centro, claramente liderando la discusión.
—Elçim, junto a Ulgen Hatun, ¿hablaron sobre que Holofira era una espía en Bursa? —preguntó Bala Hatun directamente al verme entrar.
—Sí, cuando el padre de Gonga Hatun enfermó hablamos del tema de Holofira —admití, mi voz temblando ligeramente—. Sin embargo, no había nadie alrededor, o al menos eso creímos.
—¿Cómo pudieron cometer semejante error? —exclamó Bala Hatun, su voz severa pero contenida.
—Elçim —intervino Malhun Hatun con un tono más suave, pero igual de firme—, ¿fueron realmente cuidadosas?
—No estábamos prestando suficiente atención, Malhun Hatun —respondí con sinceridad, sintiendo el peso de la culpa en mi pecho—. Cometí un error al hablar del tema sin asegurarme de que no hubiera oídos indiscretos.
Un silencio tenso se apoderó de la tienda hasta que Alaeddin Bey intervino con determinación.
—Ese día, Mehmed vino justo por detrás de ti, ¿verdad? —preguntó, dirigiéndose a mí.
Me quedé helada ante su pregunta. Traté de recordar, y finalmente asentí lentamente.
—Alaeddin, ¿estás seguro? —preguntó Gonga Hatun, con el rostro lleno de preocupación.
—Lo recuerdo bien. ¿Cómo podría olvidar ese día? —respondió Alaeddin con firmeza—. Él también actuó con suavidad, sin levantar sospechas. Tú estabas allí también, madre —añadió, dirigiéndose a Bala Hatun.
El ambiente en la tienda se volvió aún más denso.
—Se los estoy diciendo, Mehmed lo hizo —afirmó Alaeddin con convicción.
—Sin embargo, no podemos estar completamente seguros —intervino Gonga Hatun, intentando mantener la calma.
—Sí, no lo estamos —admitió Alaeddin con un suspiro, aunque su postura seguía firme.
En ese momento, los tambores de la tribu comenzaron a sonar, interrumpiendo nuestra conversación y captando nuestra atención. Todos salimos rápidamente de la tienda, alarmados por el sonido. Afuera, divisamos a un alp que venía herido, montado en un caballo que avanzaba con dificultad.
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Entre el deber y el corazón
FanfictionHistoria Basada en Elçim Hatun y su historia en Kurulus Osman