Gastamos prácticamente todo lo que nos quedaba de dinero en un cuadro no muy grande, era color beige y tenía unos detalles dorados que lo hacían verse lindo. No era el mejor cuadro, ni el más bello, mucho menos el más costoso, pero se veía resistente. Además, no podíamos esperar un precio más bajo en una tienda que se dedicaba a la impresión de cuadros fúnebres justo frente a un cementerio, ellos sabían la necesidad de personas desesperadas como nosotras, gente de negocios, que puedo decir.
En ese momento, solo había ayudado a Haerin a elegir el cuadro menos feo y más accesible. Salí de la tienda y la dejé tomarse su tiempo para revisar e imprimir la fotografía. Incluso cuando el cuadro estaba listo, no lo mire, aún cuando la sonrisa melancólica de Haerin me incitaba a estirar el cuello y matar mi curiosidad. Quiero decir, podría ser morbo o tal vez solo era intriga, pero algo dentro de mí moría por saber cómo se veía la madre de Haerin. Al contrario, otra parte de mi me decía que estaba mejor sin saber cómo lucía la otra mujer de mi padre.
El camino de regreso al cementerio (cruzar la calle vaya) fue silencioso, yo había tomado el control de la bicicleta y solo me detuve frente a la tumba de la Señora Kang para esperar que Haerin pusiera la fotografía en donde más le pareciera. Tenía la cabeza girada 90° hacia otra dirección, el cuello comenzaba a dolerme y mi media hermana se estaba tardando siglos. No quería apurarla, pero teníamos que irnos.
—Ya voy. —Dijo Haerin incluso antes de que yo pudiese quejarme.
Hice un sonido de reconocimiento. Ella se subió a los posapies de la bicicleta y mientras se acomodaba, de reojo, sin querer (o tal vez queriendo realmente), vi la fotografía.
Fue una fracción de segundo, retiré la mirada con rapidez y vergüenza, pero la imagen ya estaba en mi cabeza dando vueltas. Pasó, de hecho, lo que temía. La madre de Haerin me pareció hermosa, se veía gentil. Fue como ver a mi media hermana en el futuro, con algunas arrugas y con una sonrisa despreocupada que me preguntaba si algún día ella tendría.
El regreso a casa fue borroso porque ahora la mujer que fue el blanco de gran parte de mi odio, del de mi madre y el resto de la familia, tenía rostro. Y no era el rostro horrible, monstruoso y malvado que imaginaba.
Llegamos a casa casi a tiempo, con ligeros minutos de retraso. Mi abuela estaba ahí lista para comenzar a cocinar, preguntó por nuestro día. «Agradable» fue nuestra respuesta. Por suerte, nadie sospechó nada. Mi madre y mi abuela no dudaron de nuestra falsa narrativa. Danielle incluso me regaló naranjas para que me sintiera mejor.
Los días siguientes no sabría describirlos. Había una tranquilidad incómoda en casa. Todo estaba bien en esencia. No había discusiones, ni con mi madre ni con Haerin. Los temas que involucraban a mi padre habían cesado. Era incluso aburrido. Tan aburrido que no se sentía bien, era incómodo. Aunque no podría decir por qué.
Por las noches, tenía sueños extraños donde veía a mi padre con la señora Kang, en algunas ocasiones me llenaba de enojo porque no reconocía a la mujer. Después, Haerin comenzó a aparecer en esos sueños, entonces recordaba quien era ella. Cuando Haerin aparecía, no podía hacer nada, no podía ni exigir ni exaltarme, me quedaba quieta, contemplando como parecían ser felices. Su dinámica familiar era muy distinta a la de mi padre conmigo y mi madre, pero no sé veía menos o más feliz.
Al despertar, una sensación de vacío se extendía por todo mi ser, no sabía qué hacer con ello.
También me avergonzaba ver a mi madre a la cara, ya no poder odiar a la otra mujer de mi padre no se sentía del todo correcto. ¡¿Pero cómo podría odiarla?! era la madre de Haerin, no era distinta a mi propia madre, una mujer que se dedicó a criar a su única hija y que al llegar las vacaciones esperaba con ansias a su esposo. Su imagen me perseguía cada que mi mente tenía tiempo libre. De pronto olvidaba su rostro, pero con un vistazo rápido a Haerin la señora Kang revivía.
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Sempiterno 《Lee Hyein + Kang Haerin》 Newjeans
FanfictionDespués de la muerte de su padre, Hyein y su madre descubren que no eran su única familia. "Un momento puede cambiar tu día, un día puede cambiar tu vida, y una vida puede cambiar el mundo..." -Buda. Fecha de publicación: 21 de Octubre del 2023