꧁•⊹٭𝚃𝚒𝚝𝚘 𝚍𝚘𝚞𝚋𝚕𝚎 𝚙٭⊹•꧂

1.2K 87 4
                                    


Vivir con nuestro secreto era demasiado para ambos. La tensión siempre se sentía, y sabíamos que lo único que pasaría si nos descubrían era que nos separarían.

Jesús y yo siempre tuvimos en cuenta que jamás le agradó a mis padres, y menos al saber que eramos pareja.

Yo me había encargado de chantajearlos, inventandome que lo nuestro se había acabado. Ellos claro que fueron los más
felices en ese momento.

Si de verdad supieran...

                                 (...)

Un golpeteo en la puerta de mi balcón llamo mi atención, por lo que no tarde en asomarme para ver quien era.

En mi estómago se sintió un nudo, pues tenía una pequeña gran idea de quien pudiera ser, pero tenía que estar segura.

Me acerco un poco más, y sí, era él. Rápidamente cerré la puerta de mi cuarto con seguro, intentando hacer el menor ruido posible, pues, aunque mis padres no estuvieran, mi hermana sí se encontraba.

Abro la puerta de mi balcón, dejándolo pasar.

—¿Qué crees que estas haciendo aquí?—susurro mientras vuelvo a cerrar la entrada del balcón.

Él simplemente suelta una risilla y se acerca a mí.

—¿No puedo venir a visitarte, o qué?—habla también en un susurro.

Apenas siento sus manos apoderarse de mis caderas, un escalofrío me recorre completamente, pero me relajo a los segundos.

—Te extrañe mucho, ¿sabes?—dice cerca de mi oído, haciendo que se me ponga la piel de gallina al sentir su aliento chocar en esa zona.

Un jadeo escapa de mis labios, por lo que suelto un suspiro, dandome la vuelta para encararlo.

—Ni lo pienses, hoy no podemos hacer nada—ruedo los ojos y bufo.

—¿No?

Niego y me humedezco los labios.

—Si mi hermana nos llega a escuchar me acusara con mis papás y nos jodemos ambos—hablo suavemente, mientras mis manos suben por sus brazos; posicionandose en sus hombros

Jesús suspiró con frustración ante mis palabras, e inevitablemente se sentó a mi lado en la cama, mientras pasaba una de sus manos por su rostro.

—Siempre es lo mismo, Carolina... ¿Cuando va a terminar esta mierda?—dijo él con frustración. Su ceño estaba fruncido.

Yo miraba a mi pareja con coraje, pero no coraje hacia él, si no coraje a la presencia de mi hermana. Por más que la quisiera, sabía que era la que nos estaba sobrando en ese momento.

Me acerco a la cama y me apoyo en mis antebrazos, acercándome un poco más hacia él, pero no le respondí, aunque sabía que no esperaba una respuesta.

Se incorporó de la cama, y nuevamente volvió a salir hasta mi balcón, apoyándose en el barandal de este.

Yo lo seguí, e hice lo mismo, pero simplemente me quede mirando el cielo.

—Si no es por tus padres es por algo más—hablo Jesús mientras saco una pequeña cajetilla de cigarros de su bolsillo, colocando uno en su boca y
luego encendía un cerillo con fuerza.

Rápidamente me acerco y le quito el cigarro de la boca.

—No vas a fumar... Sabes cuanto odio que lo hagas—lo miro mal.

Mi novio miró el cigarro que le arrebaté y luego alzó la vista hacía mí. Sin previo aviso, también me lo arrebató.

—Y a mí me importa tres carajos—dijo Roberto mientras volvía a intentar colocar el cigarro en su boca, pero nuevamente lo aparté.

Y sí, a él ni le importaba. Simplemente me arrebató una vez más el cigarro y regreso a colocarlo en su boca.

—No me lo vas a quitar—dijo mientras encendía el cerillo nuevamente, el pequeño fuego ya casi quemando el tabaco de la punta del cigarro.

Bufé y le di una pequeña palmada en el hombro con frustración, no con la intención de lastimarlo pero si de regañarlo.

—Te voy a apagar ese maldito cigarro con un cubetazo de agua, y no me va a importar si te enojas o no—lo amenazo mientras le apunto con mi dedo índice.

Él finalmente suelta un bufido y apaga el cigarro, arrojandolo desde mi balcón al suelo.

Me cruzo de brazos y niego con la cabeza. Mi mirada estaba llena de molestia e indiferencia. Entendía que estaba frustrado ante la situación, pero no resolvería nada así.

Solté un suspiro y luego de un corto tiempo me acerqué a él, y no tarde en envolverlo con un abrazo.

Jesús soltó un suspiro y no tardó en corresponder mi gesto de cariño.
Ambos nos quedamos un rato así, hasta que él soltó un suspiro, beso mi frente y finalmente habló con una voz suave y baja pero audible.

—Me tengo que ir, nos vemos después, mi amor—habla separándose del abrazo.

Yo levanto mi rostro, y lo miro.

—Cuídate mucho—sonrio y acaricio una de sus mejillas—Te veré en cuanto pueda—hablo en un susurro.

Me pongo de puntas y acerco nuestros rostros, lo suficiente como para sentir como su aliento su entremezclaba con el mío.

No me contengo más, y junto nuestros labios en un pequeño y dulce beso. Sus manos se deslizan por mi cintura, acercándome más a él, como si no quisiera soltarme. Luego de algunos segundos, nos separamos del beso y sonreímos.

—Adiós, mi reina—murmura contra mis labios y finalmente se separa lo suficiente de mí para irse.

Salta de mi balcón a uno de los techos de mi casa, y finalmente lo pierdo de vista. Suelto un suspiro pesado, y miro el cielo.

Era preciosa; esa luz tan tenue pero suficiente para sentir como iluminaba mi rostro debido a la luna y la extensión del cielo repleta de estrellas.

Otro suspiro escapa de mis labios y no tardo en cerrar un momento mis ojos.

●...Odio lo difícil de todo esto...●

.
.
.

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.



















Hellooouuu.🫡

Oigan, yo no se si Tito fuma, pero vamos a suponer que aquí sí lo hace...🤫

En unas cuantas semanitas más les abro nuevamente los pedidos.

L@s qm muchoo.💗😝

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Jan 25 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

𝐎𝐧𝐞 𝐬𝐡𝐨𝐭𝐬|• 𝐂𝐓Donde viven las historias. Descúbrelo ahora