Nada mas mangos

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Arturo al entrar por la puerta después de una larga sesión de besos afuera de su casa se preguntó donde estaba su hija y porque el televisor estaba apagado al igual que las luces si aun eran las 10.

Un ruido lo hizo voltear.

—Ah, hola Arturo, ¿Ya se fue Marlon?— asintió confundido, miro la puerta y luego a la ella.

—Se acaba de ir, eh, ¿Que haces aquí?

—¿Cuide a tu hija? Me enviaste un mensaje, ¿No?— ambos confundidos, Ulisa checo su celular para comprobar que era el quien envió el mensaje.—Creo que pudo a ver sido mi tonto hermano.— río, eso o un haker lo hizo, pero ello no tendría sentido.

—Claro.— aun confundido Arturo revisó su celular, en efecto, ahí estaba un mensaje que no recordaba haber enviado.
—Gracias por cuidarla.

—No fue nada, me gusta pasar el tiempo con ella.— sonrío y Arturo la miró con sospecha. No es que su hija le haya dicho que le gustan las mujeres pero era raro. Sospechoso, muy sospechoso.

-...-

5 horas antes.

Marlon agarró el celular de Arturo, lo desbloqueo.

Ey soy Arturo

No eso no sonaba a él.

Hola ulisa, soy Arturo

Si quizás eso este bien.

Puedes ir a mi casa a cuidar a mi hija?

Completó el mensaje y lo vio llegar asi que lo apagó y le sonrío a Arturo, lindo, bello. ¿Que dice bello? ¡Perfecto!

-...-

—Bueno. Gracias Ulisa. Nos vemos.— la mencionada asintió saliendo de la casa.

—¡Mar!— él volteó sonriendo.

—Hola querida hermana, ¿Puedes volver a cuidar a Elisa mañana? Querida y bonita hermana.— Ulisa resopló golpeado el hombro de su hermano.

—Tonto, sentí que moriría de vergüenza.

—¿Tu sientes vergüenza?— poniendo las palmas de sus manos en sus cachetes con la boca abierta habló, exagerando su reacción. Ulisa lo empujó por el hombro.

—Sabes a que me refería estúpido. Cállate.— Marlon aguanto su risa haciendo que sus labios se vieran graciosos, entonces Ulisa río.

Amaba a su hermano aun con todo eso.

Sacudió su cabeza y golpeo a su hermano. Medio hermano.

Eso le carcomio la cabeza y odiaba pensar en ello, le era imposible ya que una vez que lo recordaba, recordaba.

En su llegada, Marlon le pareció estúpido, se cayó intentando llegar a ella.

Le quito su primer novio. Luego a una novia y así.

Sus padres se separaron. No los suyos, los de Marlon. Trayendo con sigo una serie de locura.

Sus padres, los de ella. Parecían moribundos. Y Marlon era el único que podía sacarles una sonrisa.

—Eres un idiota.

ConfesiónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora